Encuentro con agentes cartoneros de Providencia
Ayer por la tarde tuve la suerte de coincidir con David Ojeda en lo que es su habitual circuito de cartoneo y recolección desde hace 20 años. La zona de providencia que rodea a un circuito hotelero, entre ellos el Neruda.
Su historia me pareció muy interesante, primero porque lo vi una persona muy feliz de su actividad y con muchas ganas de conversar al respecto y segundo porque pude ver algo que me ha costado encontrar en otros cartoneros y es el potencial de progreso.
David conversa conmigo y me explica cómo empezó con esto. En seguida me dice, es una historia linda. Me cuenta que este trabajo le brinda algo que ningún trabajo le puede dar incluso si le pagaran mucho, y es la sensación de libertad – ahora mismo no podríamos estar hablando si estuviera trabajando dentro del hotel – me decía.
David me abre una nueva posibilidad de lectura sobre la actividad y vamos a ir encontrándonos para charlar sobre esto y más. Me cuenta de sus años trabajando en la construcción y de los abusos sufridos, hasta que un día se cansó.
Al principio pedaleaba y hoy ya se armó un carro con una moto. Su proyecto es la camioneta o camión. Me explico que además de cartón el recicla muebles y papeles.
Tiene plena conciencia de su rol social me dice que el ha logrado con el reciclaje en contraposición salvar 40 arboles, sabe lo que significa la tala indiscriminada, tiene orgullo de lo que hace y eso me invita a querer saber más de él.
¿Donde naciste? ¿Cómo es empezar en Santiago? ¿Qué dice tu familia?
Detrás de cada pregunta hay más relatos que quiero escuchar.
¿Cuánto vale el kilo de cartón?
La respuesta es 30 pesos. La carga en el carro de la foto equivale a 10 mil pesos me dice.
Admiro su autoconfianza y su voluntad de trabajo, quiero hablar mucho más, si estuviera en Argentina sin duda un mate de por medio. Nos damos la mano y siento la energía de su herramienta principal de trabajo. Qué suerte encontrarlo!
Lo que más me gusta del cartón es que siempre te cuenta una historia, y hacia allá voy!