@footdropfinedrum
Alguien había tenido que coger un permanente y pintarrajearlo en su faz, pues en el transcurso de la noche, y a pesar de ese cansancio agolpado en sus bolsas, Bora continuaba sonriendo como si hubiera ganado un bono de lotería. Y, a su manera, lo hizo. Tras despedirse de un achispado Johan dos calles más abajo, había entrelazados sus falanges contra los de Aimee y caminaban en un silencio que ni de lejos era molesto pues el ruido de las olas rompiéndose contra la bahía las acompañaba. Divisó su caravana a cinco pasos por delante y mordió su labio inferior, no pudiendo controlar una risita casi nerviosa. La noche no había podido terminar mejor, desde luego “Sabes, se me hace raro. Hace tiempo que no meto a nadie en la caravana… Porque, claro, los clientes no cuentan” rezumó en broma, mirando de reojo a la fémina una vez ya enfrente de la puerta y con la llave girando en un círculo alrededor de su dedo anular “Pero siendo mi visitante VIP, el tiempo de espera ha valido la pena” enunció, ya abriendo la puerta y cediéndose unos primeros pasos de ventaja… porque habría recogido las braguitas de antes… ¿no? Ay madre.












