Forbidden puckboy de Saxon James y Eden Finley
Con el libro 7 de los Puckboys entramos en la era Kikishkin, los Kiki Bros. Tres hermanos, 3 libros El primero trata sobre el mediano, Easton, enamorado desde los 12 años de Knox, el mejor amigo de su controlador hermano mayor Connor. Connor y Easton juegan en el mismo equipo de la liga profesional. A Knox le dio flojera esforzarse y se dedicó a ser árbitro. Pero la liga de hockey femenina no le da para comer, y el resto del año tiene que trabajar de camarero. La tensión sexual entre Easton y Knox va creciendo a ojos de todos (menos de Connor, que vive en su mundo feliz de salvador protector), hasta que la frustración revienta sobre el hielo. A PARTIR DE AQUÍ SPOILERAZOS QUE TE CRIÓ: Este libro tiene dos partes: la primera es el partido benéfico de todos los jugadores gays de la NHL; y la historia de Easton y Knox después. Desde el libro 5 del aburrido Ayri Quinn esta saga se ha vuelto un hit and miss. El 7 es un poco miss, por dos razones: 1. Knox es un personaje con cerebro de lavadora que no deja de amargarse en bucle incluso cuando va consiguiendo TODO lo que desea. Además, el hecho que que su relación con ambos hermanos sea contada, y no experimentada por el lector, hace que la química parejil sea floja. En una escena tienen que asegurarte que la tienen, para que te lo creas. Pese a que físicamente es mi tipo, Knox resulta un flojeras y un palizas. El libro necesitaba una vuelta más de edición, se nota. 2. Connor no sólo obstaculiza su relación: les roba COMPLETAMENTE el protagonismo. Su personaje tiene tanta miga que en cierto momento clave me importaban más sus sentimientos y todo lo que le ocurría a él que, sin exagerar, las escenas íntimas entre los otros. Por no hablar del futuro interés amoroso, que le guarda un rencor del tamaño de un estadio de hockey. Esa futura pareja me tiene en ascuas desde el primer encontronazo, porque apunta a un what if Jasper y West (personajes de la saga CU anterior) hubieran ido juntos al instituto y West hubiera sido el origen del bullying de Jasper, en vez del héroe vengador. Tengo muchas ganas de leer el libro 8 de Connor: Possesive Puckboy. ¡Ojalá no decepcione!
Lachie me importa menos de momento, porque pinta muy vivalavida. Pero Connor, madre mía, qué emoción me ha despertado este personaje. Hermano mayor sobreprotector obsesivo al que sus padres dejaron a cargo de sus hermanos y ya no sabe qué hacer si no tiene que cuidar de ellos. Síndrome de nido vacío a tope. Ay, por favor, que el 8 esté un poco más currado que el 7, que se notan las prisas por pasar a otros proyectos, se notan. (A lo mejor les llevó el mismo tiempo y esfuerzo que el 6, el de Bilson y Miles, pero los Bromantic fluían con naturalidad, es el libro que más veces me he leído de toda la saga, van 5 ya, me lo he comprado hasta en papel…)
















