carne de mi carne, alma de este cuerpo, y es que continúo en vos... y tu madre te lanza al espacio
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carne de mi carne, alma de este cuerpo, y es que continúo en vos... y tu madre te lanza al espacio
Pez en Niceto: Una kermesse atronadora y espiritual" Cronica de su show en Niceto. Por Sebastián Rodríguez Mora.
NICETO - 11/08/2012
Pez en Niceto: Una kermesse atronadora y espiritual
De vuelta en Capital, la banda de Ariel Minimal estrenó formato trío con un show poderoso ante una horda de fanáticos que rebalsó el boliche de Palermo.
Repasando lo más heavy de casi dos décadas de discos, levantaron un sábado pasado por agua nadando cómodos la marea sonora.
Por Sebastián Rodríguez Mora
Un sorteo en vivo desde el escenario, con premios (una pedalera y un par de remeras) bolillero y niño cantor incluido, pero sin el ooocho -se perdió la bolilla en el baño, según trascendió-. Un globo de fiesta solitario, delicado, viajando sobre el público que reventaba Niceto para posarse justo en el centro del triángulo Minimal (guitarra y voz)- Fósforo García (bajo)- Franco Salvador(batería y coros), como un alma en pena o una luz mala -o el espíritu de Pepo Limeres, flamante ex tecladista, como gritó alguien desde el campo, para risa generalizada-. Y un inicio demoledor, monstruoso, toda una declaración de intenciones: Fuerza, No mi corazón coraza y el binomio De cómo el hombre perdió/Lo interesante es por afuera.
Todo eso es Pez, un menjunje explosivo y sensible, un eterno retador al título de los pesos pesados del rock argentino, que, curiosamente, pelea cómodo sin el cinturón de campeón.
Tal vez sea por esta condición de desafío constante que la noche del sábado 11 generaba expectativa entre las más de mil personas que agotaron las entradas en Niceto.
La reciente salida de Limeres, cuarta pata de la mesa desde 2004, sorprendió a propios y extraños con un simple posteo en el Facebook de la banda, a menos de un mes para esta fecha. Además, la banda estaba en plena gira por ciudades del Interior y volvían a Capital después de algunos meses, por lo que sin duda se trataba de una noche especial tanto arriba como abajo del escenario.
Un rato antes subió Sur Oculto, notable trío instrumental cordobés que calentó el ambiente con aires de Emerson Lake & Palmer (misma formación de batería, teclados y bajo) en plan metalero. Se fueron aplaudidísimos y dejaron muchas cabezas voladas -incluyendo la de quien escribe-. Lucieron en el cierre con Elefante, casi cuatro minutos de poder en un riff bien progresivo y denso.
La perspectiva del regreso al trío disparó alegrías y nostalgias anticipadas en el microclima Pez, porque el tecladista aportó a partir del disco Folklore la psicodelia rockera que el grupo venía gestando desde los años de quinteto con Pablo Puntoriero y Juan Salese en vientos y teclados (Convivencia Sagrada y El Sol Detrás Del Sol, discos esenciales).
Podía esperarse una vuelta al sonido más crudo de los primeros años (discos como Cabeza, Quemado y el homónimo Pez), y no defraudaron.
Fueron casi dos horas a pura trompada heavy, con un mínimo respiro en canciones como Vientodestino en vidamar, una joya de precisión y ensayo, o el clásico Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar.
Del enorme catálogo de discos que vienen ofreciendo hace casi veinte años, sonaron las viejas y aplaudidas El cuerpo es un momento, Talismán, Lo que cuenta. Floreció el mosh en Ya nadie lee en estos días, y la sucesión de El Idiota/Y por ahí escuché decir (desde su última placa, Volviendo A Las Cavernas) obligó a Franco Salvador a pedir un respiro en la banqueta de la batería, antes de Espíritu Inquieto.
Brillaron Vamos y el aire tanguero de El Desengaño, entre una andanada de canciones que no bajó un segundo la intensidad.
Como era de esperarse, la lista de temas pasó elegantemente por alto los discos Folklore y Hoy, donde mayor contribución de teclados hay.
Hubo tiempo para presentar el nuevo tema Bandera Negra, demostrando que a pesar de haber anunciado a fines de 2011 que Pez no sacaría disco nuevo por un tiempo, la condición de "obreros del rock", como Minimal suele definir a su banda, es difícil de eludir.
Para el final, Último Acto (del muy recomendable disco Los Orfebres) inició el último pogo y Caballo Loco redondeó una noche sin fisuras de alta factura musical.
"Esto es eterno" afirma la letra, coherente con los últimos acordes lentos y al borde de salirse del tempo, que se van yendo de a poco y quedan sonando en acople con el enorme Mesa Boogie.
Pez continúa su gira el 24 y 25 de agosto con un par de presentaciones en Gran Buenos Aires, escenarios más chicos pero que los encuentran siempre a gusto con el espíritu amateur de la banda. Santana de Ramos o City Bar en Martínez prometen más concentración de potencia de fuego; habrá que prepararse para el impacto.