— (...) No creerías de verdad que ibas a salir de todo esto sin ser castigada, ¿cierto?... No puede ser. Vamos, Sophia, ¿ya no te acuerdas que mataste a mi hijo? Tienes que pagar por lo que hiciste. — Dijiste que querías que trabajara para ti y es lo que estoy haciendo. Ese era el jodido trato. — Qué putada, ¿no? El momento en el que te das cuenta de que en realidad no sabes una mierda de nada. — A ver si vas a ir tú a por el puto libro y le vas a hacer el favor a Bianca por mí. — Te recomiendo que dejes de ir tan de subidita, no vaya a ser que pase una desgracia. Como con Christopher. Pero contigo. — ¿De verdad crees que me das miedo? ¿Que estoy aquí en Hydra porque no quiero que me hagas daño? Si quieres mata*me, hazlo. Aquí y ahora. Estamos solos, no te vería nadie y seguro que a tu noviecita se la colarías diciéndole que me pasé de la raya y tuviste que defenderte. Dale, venga. ¿No? Vaya, ¿no será que sabes que no tendrás la misma satisfacción que la que tuve yo al ente*rrar a tu hijo porque la diferencia es que a mí ya me da igual lo que me pase? Una pena, Frank, que hayas creído que te quedaste con la Daldry su*misa y temerosa. Pero no es así. ¿Sabes lo que tenía debajo del asqueroso colchón que me habéis dado? Una AK-47. Una Magnum 44. Algunas automáticas. Un arco compuesto. Mis sais. Y el mismo arma con el que le metí a James una bala en la cabeza. Y que usaré también para acabar contigo. Porque es una putada, ¿no? El momento en el que te das cuenta de que en realidad no sabes una mierda de nada. Y ahora si me disculpas, nos vemos en un par de días, que tengo un encargo que hacer.









