Leve sorpresa generaba en la escocesa no haber tenido que presionar tanto al suizo para que accediera a pasar otra noche junto a ella, no de forma que podría esperarse de una chica y un chico, pero era entretenido estar a su lado, descubrir las enigmáticas incógnitas sobre su persona. Kenzie estaba tranquila, iba a dejarlo ser, simplemente no se rendía pero estaba tratando de controlar la situación de forma diferente. Acariciaba la hierba con las plantas de los pies, sintiendo tenues cosquillas sobre su empeine, descalza estaba porque simplemente era menor el ruido que generaban sus pies a el de sus crocs que tenían ese siseo imperceptible en un suave registro auditivo pero en un lugar vacío de sonido, allí estaba, presente como el coral en el mar. Acomodó sus anteojos que parecían torcidos por unos mechones que desnivelaban la recta línea simétrica que deberían formar, odiaba tener que usar sus lentes pero ¿Caminar de noche sin ellos? No eran tan estúpida como para hacerlo, no podría ver una mierda en absoluto si no los usaba, mucho menos con el cuarto menguante del satélite alumbrando en poco fervor. “ Ya estoy fuera, no te puedes arrepentir” Envió el mensaje en el momento que se posicionaba frente a la supuesta cabaña. --- Vamos, Eiden, no me hagas quedar como idiota --- Murmuró para sus adentros mientras variaba en vaivén el peso de su cuerpo, desde sus talones a las puntas. Más tuvo que disculpar su propia impaciencia para cuando la silueta masculina atravesó el umbral. --- ¿Me engañan mis ojos? ¿Acaso eres tú Eiden? --- Dijo acomodando sus lentes como si fuera a necesitar mejor enfoque --- Mira tú, que sorpresa trae la noche --- Bromeó fingiendo estar completamente sorprendida de cruzarse con él, más era toda una farsa para jugar un rato.
Aún quedaba tiempo para los retos, maldita y jodida lista de mandados que parecía estaban en contra de ella. Ató su cabello porque el frizz la mataría con el escozor que generaba el roce con su piel, esa suave caricia que fastidiaba un poco su epidermis. Suspiró algo rehusada a realizar aquello, sabía que sólo empeoraría la situación, un reto había arruinado lo “suyo” y ahora destruiría la relación por completo. Golpeó la puerta fuertemente para que no tuviera opción más que responder, esperaba que la cabaña sólo estuviera ocupada por el sueco más la vergüenza de todas las miradas generaría un odio profundo hacia el reto y hacia su jodido ego que se rehusara a negarse. Apoyó las rodillas sobre las tablas de madera y luego las palmas de las manos, se había puesto una media negra para que sea su “cola”, ya que tenía una calza estilo ciclista del mismo color y una remera similar, también había pintado su rostro, la nariz y los bigotes sobre las mejillas. Si lo haría lo haría bien, no iba a poner en juego todo para hacerlo de la manera más pobre. Rodando los ojos emitió un maullido, no era experta en imitaciones de animales por lo que sonó tal y como suena una imitación humana de un animal, de bajo presupuesto y poco creíble.
La felicidad de su reto era lo más espléndido que podía desear. Era un reto fácil para la rubia tan fanática de superhéroes. Se colocó la remera de Supergirl (la del símbolo compartido con su primo, tan caracterísitico de ambos nativos de Krypton) y ató a su cuello una sábana roja que le pertenecía pero no iba a llorar sus manchas, la tela era más larga que su estatura por lo que arrastraba una gran trapo a sus pies, haciendo que pareciera una capa de princesa más que una de superheroína. Se acercó a la primer persona cruzando su cabaña y gritó -- ¡Alto ahí! -- Imponía la voz de forma que tuviera un aire más formal y respetuoso. Saltó los tres escalones y su “capa” voló flamante en su espalda. -- El peligro acecha, puedo sentirlo en mis entrañas -- Comenzó a decir rodeando a la persona -- Debes de callar, ahora, Lex Luthor no tendrá piedad con humanos.
we don’t have to know
we don’t have it all worked out
we can just keep walking blind…
Participan: Eiden Wahlström | Kenzie Boyd.
Marco de tiempo: Miércoles (antes de la fiesta de Cook) por la noche.
Lugar: Campamento, zona de las cabañas.
Notas generales: Dejenme resumir que Eiden es un bebo y Kenzie una nerda.
Kenzie: En el preciso momento que sus ojos y todo sus sistema interpretó el mensaje, tuvo que morderse el labio inferior hasta casi hacerlo sangrar con tal de reprimir un pequeño grito de emoción. Debía de controlarse a esas acciones infantiles que podría despertar a sus compañeras de cuarto. Confiaba absolutamente en ellas dos, pero no podía arriesgarse a esa noche a que la descubrieran, por lo menos no en esos momentos. Respiró profundo a la vez que la pantalla de su celular perdía el brillo para bloquearse al no ser utilizada. Con sumo cuidado se destapó, y con muchísimo más sigilo, caminó hacia la puerta de su cabaña. Ahora la problemática sería abrirla sin despertar a Cyrie, ella no era como Boo que dormía con los auriculares puestos y música que jamás reconocería, aunque fueran clásicos. Inspiró, descifrando como hacerlo y pensó que si iba a ser lento, el ruido sería el doble más que un tirón y ya. Bien, dispuesta, ¡Uno, dos, tres! Bajó la perilla y atravesó el umbral sin cerrarla con la misma fuerza, sino que los últimos milímetros los deslizó con cuidado y la cerró tranquila. Exhaló relajada y apoyó una mano sobre su frente para tranquilizar su mente. -- Mierda -- Susurró notando que tenía puestos los anteojos, los detestaba tanto pero ya era tarde para regresar y honestamente veía nada a esa hora y sin sus lentes.
Eiden: Se tomó apenas unos pocos segundos en cambiarse de ropa, dejando atrás aquella que utilizaba para dormir, para después -y aunque su cuerpo le exigiese el regresar a la cama para continuar preciándose del que creía ser su merecido descanso-, armarse de las energías suficientes para abandonar su cabaña y encaminarse en dirección a la de aquella escocesa con la que acababa de acordar un encuentro. Le llevó apenas minutos recorrer ese camino que bien podía considerarse rutinario para el coordinador, ya que en ocasiones resultaba necesario que patrullara por los terrenos del campamento en busca de cualquier campista que se encontrara ignorando las reglas y rompiendo el toque de queda; al final del mismo, la delgada y pequeña silueta femenina le resultó fácil de percibir, logrando que inevitablemente una pequeña sonrisa se dibujara sobre su rostro. En cuanto se encontró lo suficientemente cerca de su posición, fue difícil ignorar un pequeño detalle que no pudo evitar mencionar:— ¿Te has puesto tus lentes porque no te encuentras en el papel de la Superchica? —inquirió, alzando sus cejas. El que reparara en aquello no se debía únicamente al claro fanatismo que la escocesa parecía manifestar hacia los superhéroes, sino además al hecho de que recordaba que la joven le había mencionado que aquellos anteojos eran un "secreto" que pocos conocían.— Iba a mandarte un mensaje, pero no me diste tiempo —
Kenzie: Al divisarlo, su cuerpo tuvo un pequeñísimo colapso de nervios, su abdomen se retrajo y sus rodillas temblaron, pero decidió ignorar todo aquello que parecía ser opcional para el momento. Sonrió sin mostrar los dientes, la luz lunar alumbraba poco y suficiente como para identificar sus facciones dibujadas en una alta silueta. Su cuerpo retuvo el impulso de besarlo, no debía de entrar allí, él la había frenado por una razón y trataría de ir despacio, por lo menos por ahora. Su rostro se arrugó en desagrado, esos marcos negros bordeando su mirada eran un tremendo fastidios, sobre todo porque le daban esa fachada de "Nerd" que trataba de ocultar a toda costa ¿Qué clase de deportista leía comics durante los recesos? — Shhh — Dijo tapándole la boca con una mano y mirando hacia todos lados con paranoia falsa — Te puede escuchar Lex Luthor — Bromeó liberándolo y cruzó ambos brazos sobre su pecho, sin notar la curvatura de sus propias comisuras delatando cierta felicidad interna por el momento — Los odio, pero hubiera sido más extraño si no los tuviera y hubiera confundido a otro coordinador contigo — Dijo torciendo la boca, eso si que habría sido una situación en absoluto incómoda y podría ganarle un castigo por eso — Igual no eres tan difícil de reconocer, tú eres más lindo que los otros — Y Kenzie volvía a batear en busca de un home run con el mayor, no iba a ir a paso tortuga esa no sería ella en absoluto. — Lo siento — Dijo riendo con suavidad mientras negaba con la vista baja — No soy muy paciente — Admitió elevando la mirada a las orbes ajenas mientras mordía sutilmente una parte de su labio inferior.
Eiden: Arrugó el ceño al sentir la delicada mano femenina posándose sobre su boca, aunque lo cierto era que bajo ella buscaba formarse una sonrisa divertida, que se dejó ver tan pronto como la joven lo liberó.— No tengo idea de quién es Lux... ¿Lex? Lo que sea —pronunció en un tono susurrante, siguiéndole el juego por apenas unos segundos. No podía decir que no se encontraba entretenido por el encuentro con la joven, aún cuando las razones que lo habían llevado hacia aquel lugar tenían poco que ver con las bromas y los juegos. Había sido un único mensaje el que lo había convencido de la urgencia con la que necesitaban de ese encuentro, y las palabras de la escocesa no hicieron más que traer el asunto de regreso a su mente:— Y sólo habría hecho que todo esto llegue a la boca de "la gente", ¿no es así? —ladeó su rostro, observándola con una expresión que no denotaba otra cosa más que tranquilidad.— Quiero escucharte diciendo eso frente a ellos, de lo contrario puedo imaginar que es algo que les dices a todos —bromeó, dejando que una sonrisa ladeara sus labios con ligereza.— Me alegra no ser del tipo de personas que disfrutan haciéndose esperar, en ese caso —pronunció, bajando su mirada para que la misma paseara por el suelo cercano a ellos, tratando de averiguar qué tan buena idea sería utilizar el mismo como un sitio en el que descansar las piernas, para luego finalmente disponerse a tomar asiento sobre la fría superficie.
Kenzie: Soltó una risa suave, bajando el propio volumen de ésta para no hacerse escuchar, a veces olvidaba que Eiden no era tan fanático como ella si — Mi súper mega-archi enemigo— Sentenció con ese tipo de tonos que utilizan los superhéroes, tan firme y cordial impostando la voz, método de confianza. Pero Kenzie debía no reírse ante eso, mordió el dorso de su mano para evitarlo y se tranquilizó — No te delataría, tonto, tal vez inventaría alguna excusa, pero no pondría en riesgo tu trabajo — Dijo con cierta seriedad que marcaban la sinceridad de sus palabras, prefería ser castigada antes de que él tuviera que pagar por su culpa. Si había algo que Kenzie no permitía, era que tomaran la responsabilidad que se adjudicaba a ella, claro estaba que asumía sus propias responsabilidades. — Sabes que lo haré si lo vuelves a decir ¿Verdad? — Afirmó mientras asentía para confirmar que de verdad haría aquello si sólo le daba ese empujoncito necesario. Se sentó frente a él, cruzando las piernas de forma india y dejando reposar sus brazos sobre los muslos — ¿Qué te hizo cambiar de parecer?— Preguntó apoyando un dedo sobre la tierra de su lado diestro, y comenzando a dibujar garabatos. No lo miraba, tal vez porque tenía el presentimiento de que si lo hacía descubriría que esos lentes quedaban completamente fuera de lugar en su rostro.
Eiden: Era en momentos como aquél en los que podía percibir en la rubia esa inconfundible esencia de juventud que en ocasiones le recordaba a su hermana. Porque la escocesa contaba con esa chispa especial que no podía sino despertar en el sueco la menos frecuente de las simpatías.— Bien, trataré de no pronunciar el asunto de la Superchica en voz alta otra vez —le siguió el juego, aunque en esa misma ocasión se encontraba faltando a su palabra.— ¿Por qué crees que mi trabajo está en riesgo? En ningún momento se me prohibió relacionarme con los campistas de ningún modo —frunció sus labios, dejando que su mirada repasara las bonitas facciones del rostro femenino.— ¿En serio? Pues no te detendré. Recién entonces me tomaré en serio tus palabras, Kenzie —encogió sus hombros como si no hubiese absolutamente nada que él pudiera hacer para que aquello se diera de otro modo.— ¿Con respecto a qué? ¿A venir? —inquirió, un tanto distraído, dejando que su mirada repasara los garabatos dibujados por la muchacha.— El hecho de que mencionaras lo que algunos dicen sobre ti, por lo sucedido hace un par de noches —respondió con sinceridad, entonces volviendo a enfocar su mirada sobre el rostro de la muchacha.
Kenzie: A veces era complicado poder leer a Eiden, tenía ese porte correcto y seriedad requerida para cumplir su labor, pero de repente sin que te dieras cuenta aparecía un brillo jovial. —¡Lo hiciste de nuevo!— Acusó con tono recriminatorio pero sin elevar la voz, estaba siendo una situación divertida hablar en susurros por lo menos Kenzie disfrutaba de aquello tanto como la compañía del mayor a esa hora. Tenía problemas para dormí últimamente pero nada grave, tal vez era un completo entusiasmo sobre lo que podía pasar los días siguientes, exasperante incertidumbre que atormentaba a la rubia con un huracán de preguntas y dudas. — Bien, lo haré mañana, con eso deberías confiar en mi —Respondió mirándolo por encima de los marcos de sus lentes. —Mmhm, pues...yo...—Titubeó mordiendo su labio inferior, claro estaba para Kenzie que esa frase no había sido una excusa, para ella era la esperanza, un tal vez, un podría ser, ese tenue riesgo de la ilusión que atesoraría en su memoria y le daría el espacio suficiente para crecer si podía.— ¿Te das cuenta que eso me hace pensar que puede que estés interesado en mi?—Cuestionó entrecerrando los ojos con una picara sonrisa iluminando su rostro. Asintió en respuesta a la pregunta formulada, la negativa anterior había sido razón suficiente como para asimilar que no se pasaría por allí, pero Eiden parecía una caja de Pandora. Las palabras ajenas hicieron detener su dibujo y elevar sus ordes azuladas hacia las ajenas. Maldito sueco con facciones atractivas y acento sexy, eso era lo único que podía enfocar a la escocesa — Lo cierto es que poco me importa lo que digan de mi, sólo que no quería que te vieras enredado por una simple cualquiera—Sus labios formaron una línea y apoyo la mano libre sobre la rodilla ajena — No sería justo que deliren cosas sobre ti, Eiden, realmente eres bueno como para que te traten así ¿Sabes?—Preguntó de forma retórica, aunque existía algo que necesitaba decirle —Además no quiero que arruinen esto antes se que pueda ser algo, me agradas y me gustaría conocerte de verdad, simplemente no quiero que lo que pienses de mi se vea afectado por lo que dicen de mi.—Y allí estaba, respiró hondo y suspiró ladeando el rostro un poco, para mirarlo desde otro ángulo.
Eiden: Dejó que una sonrisa divertida se formara en su rostro ante la promesa de la rubia, una que no tenía ni la más mínima intención de dejar que fuera cumplida.— Era una broma, Kenzie. No tienes que demostrarme nada —negó, pues su respuesta no había sido sino quizá una forma torpe de reaccionar ante un halago, sobre todo porque el mismo había sido expuesto en una situación completamente aleatoria. Las siguientes palabras de la joven lograron que el ceño fruncido reapareciera en su expresión, pues en realidad sus intenciones habían sido sólo las de aclararle que no había nada de ilícito en que aquél encuentro se produjera, o en que compartieran un beso en alguna fiesta. Si se iba al caso, tampoco habría existido inconveniente en que aceptara aquella propuesta que a duras penas logró rechazar en el último encuentro que había tenido con la rubia— No puedo controlar tus pensamientos, Kenzie —respondió, dejando que una sonrisa ladeada apareciera en su semblante. La misma comenzó a desvanecerse para terminar desapareciendo por completo en el momento en que escuchó las palabras pronunciadas por la escocesa, su seriedad acostumbrada siendo evidente en sus facciones en aquel caso.— ¿Eso es lo que piensas de ti misma? ¿Que eres una simple cualquiera? —cuestionó, y el decir aquello le produjo cierta indignación. Era más que injusto que a la joven se la considerara algo similar a aquello por un beso del ambos habían sido partícipes, y que al fin y al cabo se reducía a un simple beso.— Realmente no me interesa la opinión de nadie ajeno a nosotros dos, pero considero injusto que se apresuren a denominarte de cierta forma por algo tan... normal. Tienes autonomía sobre ti, sobre tu cuerpo, y el derecho de hacer lo que quieras sin que te juzguen. Y de hecho, es justamente el que seas tan despreocupada y tan... directa lo que considero más atractivo de ti, Kenzie. Exactamente lo mismo que los demás condenan es lo que a mí más me agrada, tú decides cuál de las opiniones es la que más te importa —alzó las cejas, sin despegar su mirada de la ajena ni por un instante. Como si el hacerlo pudiera provocar que ninguna de las palabras que pronunciaba consiguieran ser tan comprendidas por la joven como necesitaba que lo fueran.— Creo que dicho eso puedes comprender que mis ideas y mis pensamientos sobre ti no se ven para nada afectados por las de personas que ni siquiera conozco —
Kenzie: Arrugó la nariz y el ceño con desconfianza, tal vez era cierto lo que pedía, pero no debía de desafiar a la blonda que siempre intentaría demostrar lo contrario — Bien, aunque sabes que lo haría, Eiden — Dijo con floja seriedad más que honestidad en el más alto rango posible. Mordió su lengua, acción que podría verse por la sonrisa que sus labios no podía quitar y soltó una carcajada por lo bajo — Tengo suerte supongo, aunque sería más fácil si lo hicieras, pero no te sorprenderías entonces si pienso algo espontáneamente— Replicó moviendo la cabeza suavemente sólo para que su cabello se hiciera presente, además estaba utilizando un juguetón tono de aquellos donde la picardia brillaba radiante. Se retrajo sutilmente al escucharlo, no porque él no la consideraba igual a ella, tampoco era como si no tuviera suficiente ego como para saber que no era un nombre y ya, sino porque le gustó como él la defendía de ella misma. Estuvo a punto de dejar libre una risa tonta, había dicho “nosotros” y Kenzie planeó una linda frase para molestarlo, obviamente su consciencia la hizo frenar ante sus impulsos un momento. Pensar antes de actuar nunca había sido su fuerte, pero debía escuchar para ser escuchada y no adelantarse a nada. Y entonces, como un perro sin correa, la sonrisa más sincera se apareció en rostro escoces. Era tenue, era pequeña, no mostraba en absoluto la completitud de sus dientes, sólo una pequeña franja separaba sus labios; mientras sus ojos se apegaban a las orbes verdes ajenas tendiendo a no desprenderse, temía que si lo hacía todo aquello sería parte de un sueño platónico y tonto de una niña dentro suyo. Su respiración avanzó sólo un poco de velocidad, nuevamente sentía crecer esa pequeña luz de esperanza allí donde la tenía cuidada en su mente. El silencio inundó el cuerpo de la joven, preguntar si la veía atractiva sería lo más infantil que podría decir ¿Era necesario decir algo? Se preguntaba Kenzie, “Emm gracias por decirme que soy atractiva, tú estás que ardes”, por supuesto que no lo diría, era atrevida en ese sentido pero no rozaría los límites de una desesperada acosadora. Simplemente se acercó a él elevando la mano que mantenía contacto con el cuerpo ajeno, la dejó reposar sobre la mejilla masculina y sus labios acariciaron los de Eiden en un tan simple como inocente beso. Se alejó sólo un poco, no lo suficiente para devolverle el espacio personal y lo miró a los ojos — Gracias — Dijo en un susurro suave, no agradecía ser alagada, no, simplemente estaba siendo completamente consciente que por primera vez era una especie de primera opción, cosa que su hermana siempre era la que portaba laureles donde fuera. Pero en ese momento, en ese caso, ella no estaba siendo comparada con nadie más que ella en diferentes perspectivas, y a pesar de todo él todavía creía que era ella atractiva, sin más ni menos.
Eiden: — De hecho, sí. Y es justamente por eso que estoy intentando detenerte —aquellas palabras salieron envueltas en una sonrisa que una vez más denotaba únicamente diversión; una que era fruto del carácter jovial que parecía caracterizar a la blonda.— De hecho, creo que sí. Me encontraría shockeado porque has conseguido vencer mis poderes —siguió su juego sólo por un momento, y es que resultaba casi imposible no dejarse arrastrar hacia el mundo ficticio de los héroes y heroínas con habilidades especiales, cuerpos exageradamente trabajados y mallas ajustadas para resaltar hasta el músculo más desconocido de la anatomía humana. Dejó que apenas segundos pasaran en una espera por una respuesta que en realidad no imaginaba cómo sería, terminando por ser sorprendido por los labios femeninos en un delicado y casto beso. La tranquilidad persistió en el cuerpo del sueco aún después del momento en que sus labios recibieron el cálido contacto de los ajenos, que inevitablemente se robaron la atención de su mirada durante algunos segundos. La cercanía y la cosquilleante sensación que había dejado sobre su boca lo invitaron a acercarse a ella una vez más, pero el no saber hasta qué punto aquello sería una buena idea lo llevó a retener el impulso. Algo que caracterizaba al sueco era su capacidad para tomarse las cosas de un modo tranquilo; sin prisas, sin pensarlo demasiado, y dejando que simplemente todo se dé del modo en que deba darse. Aún así, nada de aquello impidió que la curiosidad fuera más grande, y los deseos por disipar cualquier tipo de duda lo llevaron a indagar un poco más en lo que sucedía en la mente contraria— ¿Puedo saber qué esperas de... mí? —inquirió, tardando algunos segundos en decidirse por una manera de finalizar aquél interrogante. Había varias formas de hacerlo, esa era la razón; ¿qué esperaba de "ellos"? ¿qué tipo de continuación imaginaba, si es que había imaginado una en lo absoluto? Sus ideas estaban lo suficientemente claras como para que aquellos interrogantes no fueran dirigidos a él mismo, pero la mente de la fémina era lo que en ese momento le provocaba un mayor interés.
Kenzie: Soltó una carcajada que tuvo que frenar de forma instantánea, de todas formas su volumen no era equitativo al normal, sólo más bajo pero mejor prevenir que curar. — ¿Si? — Preguntó fingiendo curiosidad mientras una amplia sonrisa se extendía en su rostro — Vaya, supongo que es mi habilidad como Superchica, no esta vez, Peter, no esta vez — Dijo volviendo a reír mientras negaba suavemente, desconocía si la fiebre Geek era tan contagiosa como parecía. — Por cierto, ésto es tuyo — Le dijo metiendo la mano en el bolsillo del short de su pijama, últimamente los pijamas parecían ropa de salir antes que para dormir ¿Quién necesitaría un bolsillo para dormir? No es como si traficara cepillos de dientes, dentífrico o mismo galletas, era tonto e inútil. En contraposición a su pensamiento en ese caso encontraba utilidad. Le entregó el papel que había escrito con anterioridad para demostrar lo desastrosa que era su letra, y le había añadido un "Eiden es Spiderman" para bromear un rato. Bien, Kenzie, tranquila, relajada, aunque una bola de nervios creció en su abdomen a medida que el tiempo avanzaba, parecía que Eiden podría llegar a congelarse por siempre y Kenzie a la espera incertidumbre de una respuesta, algo, lo que fuera. Retomó su lugar, introduciendo sus labios para adentro signo de cierta extrañeza y poca claridad de su mente. Inspiró hondo, esa era una buena pregunta, era hora de romper el hielo ¿Cuánto había pasado? No mucho, pero el suficiente como para darse cuenta que estaba sobre pensando las cosas — No voy a pedirte que tengamos sexo aquí, sería anti higiénico— Respondió arrugando la nariz con disgusto mientras negaba con la cabeza, en muestra de desaprobación. Ahora era cuando debía de ser sincera pero ¿Qué podría querer? Nada, no estaba enamorada de él, si le atraía físicamente claro estaba; tampoco era que gustaba de él como si tuviera doce, pero si estaba en ese camino. Elevó la mirada hacia el rostro del mayor y con su dedo índice acomodó los lentes, empujando la unión central que se apoyaba sobre el tabique de su nariz. — Nada — Admitió con un semblante ecuánime. — No espero que te enamores de mi, no espero que seamos pareja, no espero nada de ti, Eiden — Admitió y por un segundo pensó que si existía la mera posibilidad debía de añadir — No todavía — Continuó y tragó saliva a la fuerza, para aclararse la garganta y forzarse a continuar — Lo único que quiero es esto — Pasó una mano por su cabello para alejarlo de su rostro sin preocuparse porque éste regresara a su posición — Que tú seas tú y yo siendo yo — Elevó los hombros con simpleza y suspiró — No tengo doce años como para enamorarme de alguien mayor sólo porque dice cosas lindas de mi — Explicó alargando una sonrisa quebrando su semblante inexplicable. Hablaba con absoluta sinceridad, dejando rienda suelta a su mente hablar por ella — Además, no necesitamos encerrarnos en nada, si el destino lo quiere, el destinó lo dirá y lo sabremos — Asintió casi convencida de sus palabras y mordió su labios inferior — Por algo Gwen Stacy murió, no era el destino de Peter Parker — Retomó la conversación y el tema de superheroes, ya que era más experta en ese caso — Aunque sinceramente no quisiera ser Gwen Stacy en tu historieta, Peter — Sus comisuras delataron una incógnita sonrisa suave y tan serena como el océano sin olas..
Eiden: Recibió el pequeño papel que la escocesa le ofrecía sin poder evitar que una sonrisa resurgiera en su rostro tras descubrir con rapidez de qué se trataba. Su verdosa mirada repasó las palabras que reconocía como nuevas en aquél pequeño trozo de papel, sin dudar en comenzar a doblarlo en varias partes para terminar guardándolo en su bolsillo. Ordenado como era, estaba seguro de que el pequeño "regalo" permanecería durante mucho tiempo junto a sus pertenencias, aún cuando se trataba de una simple nota con un mensaje que sólo era fruto de aquella obsesión que la rubia tenía por los superhéroes.— Es inteligente de tu parte no agregar firma, creo que sería imposible confundirte con alguien más —respondió, todavía con rastros de aquella sonrisa siendo evidentes en su rostro. Poco después dejó que volviera a desaparecer, aún cuando era imposible que su expresión no denotara siquiera un poco de la diversión que cada frase soltada por la fémina le provocaba. Frunció el ceño, aunque era evidente que no había rastros de molestia o disgusto en aquél gesto, sino una supuesta y fingida extrañeza ante lo que la joven le respondía— Bien, has enviado al demonio cualquier esperanza —respondió en un tono bromista que casi rozaba el sarcasmo, mientras tomaba la mano de la escocesa por el único motivo de que se encontrara cercana a su alcance; comenzó a juguetear y enfocar su atención en un anillo que adornaba sus delicados y finos dedos, siguiendo de cerca cada una de las palabras que brotaban de los labios femeninos.— Está bien —fue lo primero que respondió, decidiendo guardar silencio por algunos segundos mientras permitía que en su mente se ordenaran todas aquellas ideas que surgían a mitad de la conversación. Sin embargo, el tema de los superhéroes logró que cualquier otro pensamiento se evaporara de su mente con una rapidez abismal— Yo tampoco quisiera que fueras la Gwen de la historia... Eres muy joven y bonita para morir. Tal y como lo era ella—frunció sus labios como si aquello le produjera algo de pena, terminando por dejar que una pequeña sonrisa se apropiara de sus labios, mientras finalmente liberaba su mano de aquél juego en el que se había entretenido por un instante.— Y me alegra saber que estamos en la misma página —asintió una sola vez, permitiendo que su mirada se encontrara con la ajena por algunos segundos.— Ahora... ¿Vas a inventar alguna excusa para que me quede, o tendré que comenzar a despedirme como quien no quiere la cosa? Ya que no me sacaste de mi cama para que tengamos sexo en un sitio anti-higiénico, y no veo a ninguna araña a la vista... —dejó la frase en el aire, alzando sus cejas mientras luchaba porque otra sonrisa no reapareciera en su rostro en ese mismo instante.
Kenzie: — Supongo que entre todas las cartas de tus admiradoras la mía será más especial, por lo menos no te repito que eres atractivo ni que te entregaré mi corazón por una sola oportunidad — Dramatizó las últimas frases como si tratara en una obra de Shakespeare dejando libre una fina risa para acompañar el resto. — ¡Mierda! — Respondió enojada por lo dicho, aunque todo estaba vinculado a la interna que tenían en ese momento. El tacto con el contrario si fue una sorpresa que sutilmente la hizo morderse el interior de las mejillas. Sus ojos quedaron espectadores de lo que el otro hacia con su mano, la dejó en libertad sin retraerse, ni oponerse, simplemente en libertad. Allí se encontraba un recuerdo de una abuela, la materna, que había fallecido hacía unos años atrás debido a una enfermedad terminal. La mujer siempre había dado trato igual a ambas nietas, tal vez por eso había ganado un espacio importante en su corazón, además que bajo su herencia determinaba que su anillo de compromiso iría para la nieta menor, Kenzie. Llevarlo la dejaba tranquila y segura, podría generar confusiones pero no le molestaba explicar. Casi por completo se había olvidado de lo que hablaban cuando su voz atrajo la atención de sus ojos hacia el semblante contrario. — ¡Lo sé! — Dijo con una soberbia falsa y absurda — Por eso dije que no quiero ser ella — Explicó con nula seriedad, típico de ella, por eso era difícil de tomarla en serio a veces. Cuando sus ojos conectaron nuevamente, sonrió y asintió una vez, confirmando así la parte seria. —Podríamos tener sexo en algún lugar higiénico, tenemos tiempo antes de que la edad te venza y te quedes dormido sobre mi— Dijo de forma desinteresada frunciendo los labios y asintiendo con un dejo de obviedad en sus palabras.— Corrección, tú eres la araña— Bromeó con una amplia sonrisa en su rostro y se puso de pie — Bien, creo que mi excusa es que estoy fuera de la cabaña — Comenzó a retroceder despacio, para que pudiera escucharla sin que elevara la voz — Y ya pasó el toque de queda, y encima estoy en la zona de los botes, queriendo escapar — Abrió los ojos con exageración maniática y comenzó a correr hacia el lugar mencionado. Tenía tantas energías como para aguantar unas horas más, desconocía el soporte ajeno pero no se negaría a regresar o dejarlo libre si él lo deseaba, no debería porque obligarlo a nada que no quisiera.
Eiden: — Kenzie, ¿estuviste espiando en mis pertenencias? —interrogó como si aquello que la fémina había dicho en realidad hubiera sucedido alguna vez, enseñándole un actuado ceño fruncido.— No maldigas en la presencia de un coordinador, no quieres saber la táctica que utilizamos para corregir a los campistas como tú —bromeó, como si aquella tarea siquiera tuviera una mínima posibilidad de pertenecer a la lista de "deberes" con los que debía cumplir como coordinador.— Para ser sincero, Mary Jane tampoco parece una buena idea, por si lo estabas pensando. Mucho menos si se te ocurre hacerme actuar esa escena en la que él pende con su cabeza hacia el suelo y ella lo besa... Es demasiado arriesgado —negó con una sonrisa en su rostro, demostrando una vez más lo difícil que era evitar dejarse arrastrar por la rubia hacia el terreno de los superhéroes y todo lo que se relacionara con ellos.— Depositas demasiada fé en mí, Kenzie... Temo terminar decepcionándote —respondió, haciendo un enorme esfuerzo por evitar reír ante el comentario de la rubia. En cuanto la joven se levantó de su lugar, el sueco la observó expectante por algunos largos segundos, logrando prever lo que se traía en mente.— No quieres enfrentarte al castigo —entrecerró sus párpados, más tarde levantándose para comenzar a seguir a la muchacha. Correr detrás de ella no fue una opción, por lo que permitió que le sacara ventaja mientras comenzaba a avanzar detrás de ella a la mayor velocidad que le permitían sus piernas sin que tuviera que echar a trotar o a correr como si se tratara de un infante o un adolescente. Por aquella misma razón fue que no tardó en perder de vista a la muchacha, algo que consiguió que frunciera su ceño con cierta extrañeza.— Kenzie... Si no apareces a la cuenta de tres, me olvidaré de cualquier posible favoritismo que sienta hacia ti, y no seré para nada leve con el castigo, ¿eh? —amenazó, aunque claro que no tenía intenciones de hacer nada que se le pareciera; lo único que deseaba era conseguir que la joven se diera por vencida.— Uno... —pronunció, al tiempo en que escudriñaba el terreno que lo rodeaba. ¿Era posible que estuviera hablando solo, o en realidad la joven se encontraba cercana a su posición en aquél momento? — Dos... —esta vez entrecerró sus párpados mientras intentaba encontrar una respuesta a aquellas dudas internas.
Kenzie: —Supuse que tendrías, alguien tan lindo como tú debe tener una lista de jovencitas a sus pies—Dijo con cierto coqueteo en su halago —Sin contarme, claro, yo no estoy a tus pies, estoy a la misma altura que tú, yo si puedo tenerte cuando quieras—Picardía exacerbada tiño con profundidad la sonrisa que extendió su rostro sin mencionar esa mirada que daba de comprender todo.—No me molestaría que comenzaras a usar tacticas conmigo , Eiden, me estas dejando sin material para ser sincera, tendré que improvisar y no sé si eso funcione contigo — hablaba como si estuviera siendo sincera pero cuando arrugaba la nariz más de dos veces al modular las palabras, significaba que estaba bromeando. —Mary Jane no es la única novia de Spiderman, tengo otras en mente pero sería muy largo de explicar y tengo que aprovecharte mientras te mantengas despierto — Si seguía haciendo apologías a la edad del otro terminaría por creer que ella misma lo alcanzaría pronto.— Aunque no me molestaría recrear esa escena contigo, algún día lo haremos, Peter, algún día —Aseguró distante como si faltara una brecha de tiempo extendida antes de que sucediera. —Tiendo a decepcionarme seguido por eso ya ni me afecta,—Contesto con soberbia en base de superación y sonrió tratando que no se tomará tan sería esa frase que era en gran parte real. Había corrido en línea recta los primeros metros, pero decidió desviar el camino de forma zig zag para conducirlo de manera confusa. Se ocultó tras un árbol por donde la luz no atravesaba las copas y podía ocultarse bien. Podía verlo, su perfil contorneado por poca brecha de iluminación. Contar era un recuerdo a su madre cuando no hacia lo que ella deseaba — Así que.. —Dijo saliendo de la oscuridad hacia una legua de luz — Si sientes algo por mi, favoritismo pero sientes algo por mi – Se miró las uñas tratando de demostrar poco interés y elevó la mirada al rostro sueco — ¿Qué puedes decir en tu defensa cuando tu inconsciente te traiciona, Eiden? — Empujó sus lentes para acomodarlos a su vista, sin detener el contacto visual con el contrario.
Eiden: Estuvo a poco de pronunciar el único número que le faltaba para finalizar en cuanto la voz de la rubia lo hizo girar sobre sus talones, consiguiendo de ese modo enfrentarse a la silueta femenina que había perdido de vista por algunos instantes. La observó con falsa seriedad y se mantuvo en silencio por tanto tiempo como le tomó a ella expresar sus palabras. A diferencia de lo que parecía creer la rubia, era perfectamente consciente de lo que acababa de decirle; era imposible negar que la escocesa despertaba una especial simpatía en él, una que estaba seguro de que sólo podía surgir cuando trataba con ella. La escocesa era demasiado 'Kenzie', y poseía algo que en pocas ocasiones podía reconocer en otras personas. Cuando fue su turno de hablar, frunció sus labios y desvió la mirada como si se encontrara buscando alguna excusa para responder al interrogante de la rubia. Sin embargo, aún sin emitir palabra, el sueco se acercó hacia ella hasta que la distancia entre ambos se vio reducida casi por completo. Entrecerró sus párpados y llevó su dedo índice hacia el mentón de la rubia, elevando su rostro como si intentara observarla en mayor detalle. Cualquiera podría decir que intentaba incomodarla, pero el sueco sólo se encontraba poniéndola a prueba— Tal vez tenga razones para considerarte de mis favoritas —finalmente habló, utilizando un tono de voz que intentaba fingir poco convencimiento, y como si en realidad existiera un grupo selecto de campistas a los que integrara en aquella categoría.
Kenzie: Su mente comenzó a divagar lentamente mientras examinaba su expresión. El silencio en absoluto le incomodaba, la incertidumbre comenzaba a picarle la impaciencia haciendo crecer una pizca de inseguridad latiendo en su mente. A contraposición, su semblante permanecía igual, sus labios no buscaban pescar otro tópico y pacientemente el latido de su corazón marcaban los segundos con paciencia. Milagrosas situaciones donde la escocesa no emitía palabra para sustraer a la persona ajena para que respondiera o reaccionara, por lo menos para no considerarse aburrida o de interés breve. Se irguió gradualmente cuando tuvo la impresión de que Eiden daría el primer paso, simplemente ni se adelantó a la situación, si su mirada se desvió a los labios ajenos, atrevimiento de un presentimiento leve. Elevó la vista a la vez que le elevaban el rostro, como un efecto de reacción. Castigo a sus comisuras que amagaron a curvarse, presionando sus labios para sostenerse ecuánime. — ¿Son las mismas razones las que usas para todas las del grupo? — Dijo en su posición más típica de mujer, demandando respuestas, Kenzie estaba acostumbrada a la competencia sólo que solía estudiarla para vencerla en el mismo juego. Quitando la supuesta competencia que la chica creaba en su mente, con la meta de Eiden, lo que quería era información sobre las supuestas "otras", no de celos sólo para establecer estadísticas en cuan posible pérdida que tenía. Sin esperar respuesta alguna, se colocó en puntas de pie ladeando el rostro para besarle los labios de forma inocente, sólo un beso y volvió a su lugar. Luego, su rostro volvió a hacer la pregunta sin decirla, su ceja elevaba y ese aire de curiosidad regresó para ahora si obtener la respuesta.
Eiden: Ladeó su rostro como si se encontrara meditando internamente la pregunta de la escocesa, alzando sus comisuras en una imperceptible sonrisa.— No te gustaría saber la respuesta —le aseguró, sin despegar su mirada de la ajena. La sinceridad no formaba parte de aquella conversación, por la simple razón de que no creía que la joven estuviese tomándose demasiado en serio la situación (así como él no lo hacía). Nuevamente, los labios de la escocesa entrando en contacto con los propios resultaron casi una invitación para el sueco, que comenzaba a creer que la muchacha padecía de ciertos impulsos que terminaban en forma de esos inocentes besos. Quizás era lo máximo que se atrevía a tomar sin su permiso, y con el propósito de averiguar aquello se inclinó hacia ella, dejando que una de sus manos viajase hasta la mejilla femenina con delicadeza, y le devolvió su pequeño beso. A diferencia de ella, procuró que el contacto entre sus labios se prologara por algunos segundos, manteniendo durante ese escaso tiempo la inocencia del beso entregado por ella con anterioridad; pero poco quedó de aquello en cuanto ladeó su rostro apenas unos centímetros, buscando en los labios femeninos un beso de mayor intensidad. Acompañando el nuevo rumbo que buscaba para el gesto compartido, su mano se hizo con la cintura femenina, buscando abrirse un camino hacia su espalda en lo que resultó una suave caricia.
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Kenzie: —Mientras yo tenga la delantera bien por mi —Dijo elevando un hombro para demostrar la confianza que se tenía, demostrar aunque a ciencia cierta no era demasiada en otras situaciones. Se sorprendió por la respuesta positiva del contrario y el paso que tomaba para con ella. Generalmente, y hasta ese momento, ella había sido la que tomaba el atrevimiento del contacto, y que ahora él fuera quien tomara esa iniciativa, haciéndola pensar que estaba contenta con ese tipo de interés, por lo menos físico. Le devolvió el beso de la misma manera pasional que estaba sintiendo. Sus comisuras se curvaron si detener el movimiento acompañado por los labios ajenos, apegó su cuerpo más al de él y apoyó una mano sobre el hombro ajeno, aquel brazo que la rodeaba y le ponía freno sobre la espalda; y la otra mano la dejó reposando sobre uno de los pectorales del torso masculino. Su respiración se hizo en parte audible en el lúgubre silencio nocturno, pero aún así no le importaba ni la hora ni el lugar. Al final, según ella, Eiden necesitaba una pequeña presión sutil para responder, y Kenzie no era de las que se rendía con facilidad.
Eiden: La rítmica e íntima danza en la que sus labios se encontraban con los ajenos lograba inundar sus sentidos con sensaciones que sólo relacionaba con la escocesa; su característico perfume, la ligereza de su menudo cuerpo y ese modo tan particularmente provocador de besar. La sincronía de sus labios y el modo en que el beso parecía ganar intensidad con cada segundo que pasaba, robándose su aliento y provocando el insistente latido de su corazón en respuesta a las sensaciones que azoraban su cuerpo eran sin duda alguna signos de advertencia para el sueco; porque tal y como le había sucedido aquella noche en la que sus sentidos no se encontraban en tan perfectas condiciones como ocurría en esa ocasión, sabía que era fácil conseguir que el deseo de "obtener más" se intensificara, conduciéndolos hacia un terreno al que continuaba sin estar dispuesto a llegar. Su firmeza en aquella decisión, sin embargo, cada vez se debilitaba con una mayor facilidad, razón por la que necesitó con urgencia finalizar el beso que compartían, acción que le resultó lo suficientemente difícil como para no conseguir hacerse con un verdadero final, en cambio sus labios se cerraron sobre el superior femenino y se permitió sentir su calidez y su textura en pleno contacto con los propios por un segundo que se le antojó eterno. Finalmente, deshizo el contacto con ella, sin conseguir hacerse con una distancia que impidiese un leve roce entre sus labios, y enfocó su mirada en aquellas suaves facciones femeninas que ahora podía percibir en mayor detalle. Su otra mano se unió a aquella que aún reposaba cómodamente sobre la espalda femenina, terminando por rodear el cuerpo ajeno en un abrazo que aseguraba la continuidad de la cercanía entre ambos.— ¿Harás que te cargue sobre mi hombro hasta tu cabaña, o serás una niña buena? —preguntó, y su voz casi sonó como un susurro. Su mirada se mantuvo en la ajena durante escasos segundos antes de volver a descender hasta sus labios, realizando el camino contrario una vez más después.
Kenzie: Dentro de su mente, Kenzie, intentaba no tomar expectativas sobre lo que pasaría, solía adelantarse a los hechos tomando en cuenta diferentes factores pero Eiden era tan confuso que no sabía nunca como debería leerlo. Era predecible en cierto aspecto pero sus premoniciones sobre él, a veces, se volvían difusas por ciertas acciones. Por eso mismo, no le sorprendió que tuviera que frenar ese momento ¿Frustrada? Algo así, ya había ganado cierta costumbre a ello, parecían del tipo de parejas donde el muchacho quería hacerlo y la pura joven aún no estaba lista, la eterna discusión de insistencia. Sin embargo, a pesar de la disposición por parte de la rubia, ese tipo de límites que ponía el sueco la frenaban por completo, por lo menos sabía que no estaba así con ella para cumplirle un capricho sino que, pensaba Kenzie, también agradaba de la compañía que ella prestaba. Respiró hondo, calmando su pulso acelerado y respiración, para no tener esos impulsos desbocados de sentido. Tardo un poco de tiempo para abrir los ojos, reacción a su frustración silenciosa. —No soy una niña —Replicó en primera instancia sin poder dejar de saltar la mirada desde los ojos a los labios ajenos, hasta que pudo fijarlos sobre las orbes verdes. —Tampoco soy buena —Dijo de por si dejando en claro la respuesta — Así que ¡Sorprendeme! — Exclamó jocosa y mordió su labio inferior para no permitirse caer ante la cercanía.
Eiden: Asintió ante las palabras de la rubia, buscando llevarle la contraria en aquello que afirmaba. No porque la considerara una niña (estaba claro que no lo hacía), sino porque pese a ello era difícil ignorar esa actitud infantil que en ocasiones solía adoptar. La mayoría del tiempo, para ser precisos.— Que lo niegues no va a evitar que continúes siéndolo —alzó levemente sus cejas.— Y sé que no lo eres, por eso te estoy pidiendo que hagas una excepción esta noche —añadió ante lo siguiente que pronunció la escocesa, dejando que una pequeña sonrisa curvara sus labios. Esta vez no pudo resistirse ante la tentación que representaban sus labios, permitiendo que los propios se unieran a ellos en un nuevo beso. Era de una facilidad sorprendente el perder la noción de las cosas en cuanto sus labios se encontraban con los de ella, como sucedía en esa oportunidad; pues lo que comenzó con intenciones de ser un breve beso, terminó extendiéndose mucho más de lo planeado. Al reparar en ello, y aún cuando tenía deseos de permitir que aquello continuase hasta que su respiración exigiera una pausa, se separó una vez más de ella, esta vez liberando el agarre que tenía sobre su cuerpo para que sólo uno de sus brazos rodeara su delgada figura.— Regresemos —pronunció entonces, jalando levemente de ella y sin deshacer su pequeño abrazo para que caminara junto a él.
Kenzie: Arrugó la nariz como si acabara de oler algo desagradable mientras se mofaba de la expresión ajena, lo que no hacía más que demostrar lo infantil que podía ser. -- No provoques que te haga entender que no soy una niña -- Amenazó con cierta picardía tiñendo su susurro. No esperaba aquello, nuevamente, era una agradable sorpresa que no se atrevió a permitir que la detuviera. Continuó el beso con más intensidad y rapidez como si de esa forma pudiera saltearse situaciones y terminar donde esperaba. Irremediable necesidad que acudía en cierto temblor en sus labios por más, sutil y suave, como una brisa de otoño. Por un lado comenzaba a pensar, tal vez él no buscaba solamente objetivizarla y reducirla como un objeto sexual como estaba haciendo ella. En contraposición a la ternura que le causaba esa idea, también existía la idea de separa situaciones y mantener la superioridad que se le había asignado. Suspiró por las fosas nasales, sonriendo sólo con los labios mientras rodeaba el cuerpo masculino con sus brazos.-- No quiero caminar -- Se quejó sollozando de mentira para capturar la atención ajena. Se arropó más en el brazo ajeno y dispuso su oído para escuchar el pulso ajeno, lo mismo que hacía de niña cuando intentaba dormirse en brazos paternales.-- Supongo que no nos vamos a ver después de esto ¿No? -- Preguntó tomando la frase que quedaba en el aire como una incógnita fijada por el respetado adulto de los dos -- Digo, que vamos a tardar en volver a vernos...así -- Explicó y tuvo que liberar su abrazo para acomodar los lentes que pesadamente se deslizaban por su nariz.
Eiden: — Te tomaste en serio eso de que te cargaría, ¿eh? Eres una niña mimada —volvió a utilizar aquella palabra sólo porque la muchacha se había negado a aceptarla como algo que la describiera, aún cuando segundos después se disponía a adoptar esa característica actitud infantil una vez más. Ante la pregunta de la fémina, se encontró a sí mismo cuestionándose aquello que le preguntaba. Sus ideas no apuntaban hacia ningún sitio, no se encontraba planeando algo o estando seguro del modo en que dejaría que aquello continuase.— Tú sabes que yo no vine aquí con intenciones de que termináramos... "así", ¿no? —frunció el ceño, volviendo su mirada hasta posarla en el rostro de la fémina, mientras deshacía el agarre que aún tenía sobre su cuerpo, dejándola en libertad.— No sé cómo seguiremos de ahora en más... Pero creo que lo mejor será que sea de ese modo, que no busquemos un nuevo encuentro en el día de mañana o algo como eso. —La relación con la escocesa había surgido de la forma más inesperada y casual del mundo (exagerando, quizá); ambos habían sido "unidos" por el azar, y habían terminado besándose por causa de un juego. No negaba que le había gustado, y que le seguía gustando, pero se cuestionaba la continuidad de aquello. En casos como ese, aún cuando pocas veces había estado involucrado en algo similar a aquello, el sueco estaba acostumbrado a comprenderse con la otra parte hasta el punto en que aquellas preguntas tuvieran una respuesta idéntica para ambos, pero algo le decía que con la escocesa aquello no se estaba dando.
Kenzie: Frunció los labios y los torció, resguardado su vocabulario a cuestionarlo. A veces la hacia sentir tan pequeña, simplemente por dejarlo tomar las decisiones, y es que tenía en parte la razón de que ella haría desvaríos y cegada por sus impulsos no funcionaria. Prefería la forma anterior a como andaban, así que no dudo en escabullirse entre su brazo y su cuerpo. Riendo por lo bajo como un niño obteniendo su travesura. Lo miró, sus facciones en la tenue luz destacaban tan varoniles, tan maduras ¡Oh, mierda Kenzie, ya para! Se decía a si misma y tensó su cuello mirando al frente. —Lo siento, tienes razón ¿Si?—Escapó de los brazos ajenos y se abrazó a si misma, de aquella forma se retenía a si misma de no volver a tener contacto con él. No era que estaba enamorada, pero comenzaba a gustarle Eiden, y si aceptar aquello significaba perderlo entonces prefería sacrificar aquello antes que sacrificar eso que tenía con el sueco. —No debí decir nada —Escapó una risa nerviosa que pareció real, desconocía el funcionamiento de su cuerpo, a veces tan obvio y otras veces tan silencioso. —Deberías aprender a ignorarme cuando digo cosas tontas, como cuando hablo de héroes y toda la cosa— Miró sus pies andando tranquilos sobre tierra y césped en partes asimétricas, sus pies descalzos sin siguiera acotar sobre la suciedad o algún que otro pinchazo suave. Tal vez estaban lo suficientemente fríos como para sentir, por su mente pasó esa idea. Tal ve debía de ser fría un tiempo ¿Podría? No claro que no, la que conseguiría aquello sería su hermana, pero ella era tan febrilmente pasional con sus sentimientos. —Es lo mejor para los dos —Asintió evitando mirarlo por completo, notando ya la cercanía a su cabaña.
Eiden: Observó a la escocesa con sincera curiosidad, preguntándose qué era lo que cruzaba por su mente que la hacía tomar esa distancia con él. Remojó sus labios, un tanto pensativo, pero dejó que el silencio se hiciera entre ambos por algunos segundos. En ese momento, tal y como había sucedido en aquel que recordaba vagamente y que los había puesto a ambos en la situación que vivían, sentía rechazo por la idea de decir o hacer algo que pudiese innecesariamente afectar a la muchacha. No entendía el qué o el cómo, pero sabía que había un algo que la llevaba a cambiar de actitud de aquella manera tan drástica de un momento hacia el otro, y eso sólo le provocaba deseos de confortarla.— ¿Por qué te ignoraría, Superchica? No serías tú si no hablaras de héroes... —respondió, con una pequeña sonrisa que dedicó al camino en el que mantenía su mirada fija, logrando distinguir a una distancia considerable la fachada de la cabaña a la que se acercaban.— Tal vez deberíamos dejar de hablar... En el sentido de que, deberíamos dejar de cuestionarnos las cosas. Creo que ambos funcionamos mejor cuando nos comunicamos a través de acciones —pronunció, finalmente posando su mirada sobre el rostro femenino. Eiden se sentía fracasar una y otra vez cuando intentaba hablar sobre lo que le pasaba, lo que pensaba o lo que sentía. O quizá, lo difícil era lograr que otras personas entendieran exactamente lo que quería decir. Estaba acostumbrado a manejarse de un modo completamente diferente a aquél, y eso no era algo que le sucediera únicamente con la escocesa. En cuanto se encontraron finalmente frente a la cabaña, el sueco se detuvo unos pocos metros antes de alcanzar la entrada, y con delicadeza tomó el brazo de la muchacha para invitarla a hacer lo mismo.— No pienses en lo que pasará, ¿de acuerdo? Deja que simplemente suceda —le pidió, fijando su mirada en la de ella.
Kenzie: Mierda que ya parecía reconocer las debilidades la la blonda, que flamantemente rendida ante la obsesión que abarcaba toda su vida dijo — Cierto, y tú no serías tú si no te quejaras o intentaras retarme—La tranquilidad de reír libero grandes tensiones acumuladas en su cuerpo como un imán a punto de explotar. Al principio de la frase Kenzie quedó atónita, si podría abstenerse a hablarle o verlo unos días pero de ahí a un fin de vínculo absoluto, no sabría si podría aguantarse; más sólo fue una falsa alarma que agito su pecho equívocamente. —Oh, si las acciones hablaran, Eiden —Suspiró pesadamente sin preocuparse por el tono que había escapado de sus labios. — Tienes razón igual, es genial ser "nosotros" así como somos, pero prefiero que tú seas tú y yo sea yo—Había dicho esa frase anteriormente y no se preocupó en repetirla ya que era cierto en gran parte —Prefiero que seamos de esa forma antes que esta cosa rara que no sabemos explicar, es una mierda si nos ponemos a pensar en nosotros, mejor encárgate de pensar en mi que yo me ocupo de ti en mi cabeza —Golpeó dos veces su cráneo con suavidad de gacela para apuntar el interior más que la superficie. Le imitó el gesto, sonriendo de forma tan tenue pero honesta que sobraban palabras. Un silencioso "te quiero" era demasiado, muy rápido ¿Era el jodido NASCAR y estaba ganando o qué carajos? Respiró hondo tratando de seguir su propio consejo, algo que nadie nunca haría consciente —Gracias, hombre araña por rescatarme hoy del insomnio — Retomó el aire relajado, por primera vez podía aceptar que tenía razón incluso cuando sus palabras habrían brotado porque si, debía dejar de verlos como un "ellos" para dividirlos en "él y ella", de esa forma al menos conseguiría no enredarse consigo misma. —¿Ahora es cuando yo debo ir hasta la puerta, darme vuelta para saber que sigues aquí con una boba sonrisa severa para que me apresure y, después, irme a dormir?—Cuestionó como si no supiera lo que pasaría en ese momento, aunque seguro el mayor asentiría en silencio y ella marcharía.
Eiden: Dejó que una sonrisa curvara sus labios ante las palabras de la escocesa, una que más tarde se encargó de borrar para en cambio tensar sus labios en una mueca pensativa, como si se encontrara meditando la posibilidad.— Me parece justo —respondió finalmente, encogiendo sus hombros en un gesto que fue apenas notorio.— Y no tienes que agradecerme, para eso estamos los verdaderos superhéroes —pronunció, haciendo énfasis en las últimas dos palabras en un intento por molestar a la muchacha, mientras la observaba con una expresión completamente despreocupada sobre su rostro, como si sus palabras no ocultasen rastros de bromas. Ante el interrogante pronunciado por la joven, desvió su mirada en dirección a la puerta de su cabaña, como si de ese modo fuese más fácil meditar una respuesta. No tardó en volver a enfocar sus ojos en los ajenos, con una tenue sonrisa encargándose de alzar las comisuras de sus labios— ¿Eso es lo que sucedería en tus cómics? —inquirió, alzando levemente sus cejas.— También podrías... Darme un beso de despedida —sugirió como quien no quiere la cosa, fingiendo un desinterés que estaba claro que no sentía.
Kenzie: —¡Oh, si, eres todo un superhéroe, Eiden!—Dijo con cierto sarcasmo adornado la sorna de su sonrisa jocosa. Era gracioso que ella tuviera tanta información acumulada y guardada en lo más recóndito de su mente como si fueran códigos que no podrían ser expuestos ante cualquier se humano. De nuevo, la ternura la vencía cuando él sacaba a tópico su tema favorito, como si disfrutara dejarla hablar de cosas que mi entendía. —Es lo que debería pasar—Dijo riendo por lo bajo ya que estaban muy cerca de sus compañeras que plácidamente soñaban en brazos de Morfeo. Se acercó a él, apoyando las yemas de los dedos sobre su mandíbula con extremo cuidado como si fuera a romperse si no lo hacia así, extendió su estatura al apoyarse sobre las puntas de los pies, y con muchísima lentitud atrapó los labios ajenos con los propios en un tierno beso corto, esos que provocan un dejo de deseo al terminar. —¿Así como ese o tendremos que recrear la escena boca abajo?—Bromeó riendo sin soltarle el rostro, sin dejar de mirarlo o siquiera volver a apoyar toda la planta del pie.
Eiden: Correspondiendo a las acciones de la escocesa, se inclinó levemente para permitir que consiguiera darle ese beso que él mismo había solicitado, llevando una de sus manos hacia la cintura femenina para terminar deslizándola hacia la curvatura de su espalda.— Necesitamos lluvia para eso, creo que el clima no está de nuestro lado esta noche —pronunció, todavía sin deshacer aquella cercanía que existía entre sus cuerpos. Una vez más (y tal vez la última en aquella noche), presionó sus labios sobre los ajenos en un pequeño beso, que fue seguido por un segundo, y terminó con un último, menos inocente y más extenso encuentro entre sus labios, que de todas formas no permitió que durara por demasiado tiempo. Finalmente aparatándose de ella, pero sin liberarla de su incompleto abrazo, fijó su mirada en la ajena una vez más y dejó que el silencio se hiciera entre ambos durante escasos segundos.— Descansa, Kenzie —pronunció por fin, esta vez permitiendo que sus labios dejaran un pequeño beso sobre su frente, acción que terminó siendo su verdadera despedida. Sin más, se apartó de su cuerpo y comenzó a emprender marcha rumbo a su propia cabaña, comprobándola por encima de su hombro en una única oportunidad antes de continuar con su mirada enfocada en su camino.