@kreisbxrgp send me ⊙ for a 6 song soundtrack to describe our muses together.
Use somebody//Laura Jensen (version)
“You know that I could use somebody...
Someone like you, and all you know, and how you speak.”
Moving on//Kodaline
“Oh, do you remember when I told you that I'd love you to the bottom of the sea?
Yeah I know, I know it's over but I guess that's just the way it has to be.”
In my veins//Andrew Belle
“Oh, you run away
'Cause I am not what you found.”
IDFC//Blackbear
“'Cause I have hella feelings for you,
I act like I don't fucking care,
'cause I'm so fucking scared.”
I can’t make you love me//Bon Iver.
“ Lay down with me, tell me no lies
just hold me close, don't patronize.”
Landfill//Daughter
“ 'Cause this is torturous electricity
between both of us and this is dangerous
'cause I want you so much but I hate your guts.“
To the end//Blur.
“What happened to us?
Soon it will be gone forever.”
Love is a laserquest//Arctic monkeys.
“Well I'm not being honest, I'll pretend that you were just some lover.”
Personajes: Elaia Klettz y Pietro Kreisberg.
Situación: Reto (Sala de profesores)
Notas: Los trapitos al sol, violencia verbal (?) violencia física (?)
ELAIA: Su móvil vibró después de unos minutos esperando afuera, estaba apunto de arrepentirse pero ya era demasiado tarde para irse, además ella había propuesto el encuentro y no podía retractarse. Guardo su teléfono en su bolsillo y se aproximo a la institución. No recordaba la última vez que había estado allí, había cambiado desde que se graduó y a pesar de pasar de vez en cuando por allí, nunca volvió a entrar. El frío se desvaneció en cuanto abrió la puerta, un ambiente más cálido y reconfortante la recibió, no conocía muy bien esta parte del colegio pero al menos pudo divisar al castaño. Caminó hacía el con pasos lentos, una vez en frente sonrió levemente;─Hola.─las palabras se le atascaban en la garganta pero tampoco tenía intenciones de ir más allá.─Me parece bien.─asintió y arrastró una de las sillas para sentarse, dejando su cartera reposando en sus muslos. Observó con atención los detalles de la sala, algunas caras conocidas pasaban pero era normal. Volvió a Pietro, luego de suspirar relajo sus hombros y ahora parecía mucho más calmada pues las ansias le jugaban en contra. Rodeada de gente podía mostrarse más segura pero tenerlo frente a frente era otra cosa muy diferente.─Así que aquí trabajas…─una fugaz sonrisa pasó por sus facciones, los profesores para ella siempre eran personas bastante maduras y prolijas, claramente Pietro no se asemejaba a eso, o quizás había cambiado, no lo sabía.─¿No te da miedo que tus alumnos te vean en plena cita o están acostumbrados?─dijo un poco agría pero luego sonrió para ocultarlo.
pietro: Sus orbes analizaban los movimientos contrarios, como si se estuviese preparando para cualquier ataque que pudiese arribar, tal si la muchacha de hebras oscuras fuese una bomba de tiempo a contra reloj. No podía evitarlo, era simplemente ella, la conocía lo suficiente como para creer que al menos que haya algo totalmente importante maquinando dentro de su psique no acudiría a un mensaje de texto, mucho menos a él. Después de todo, la comunicación se había cortado de cuajo en uno de los momentos más relevantes para la joven, quizá entonces lo ignoró por completo mas al regresar con su título en mano no tardo en ponerse al día y ser abatido por un sentimiento de remordimiento que decidió ocultar en el lugar más oscuro de sus adentros. “Así es… Dónde estudiábamos y nos quejábamos de la vida.” Comentó esbozando una sonrisa. “Ahora es lo mismo sólo que yo soy la pesadilla de los alumnos.” Alzo sus cejas al compás de sus palabras, como si se tratará de un chiste privado que sabía que la joven entendería. Y al fin y al cabo, de eso estaba seguro, habían pasado más tiempo juntos dentro del instituto de lo que ahora podía imaginarse. “Es como una venganza.” Acotó poco después, para entonces ser golpeado con las continuas prosas de la femenina. Sí, había sido un golpe bajo que no hizo más que hacerle forzar una sonrisa y sacudir sin mas la cabeza, tal quisiera quitarse las ideas. “No.” Respondió. “Porque esto no es una cita y sí, están muy acostumbrados.” Soltó, a pesar que los encuentros con muchachas de hecho iban directo a su apartamento y apenas pisaban el instituto, pero a una mentirilla blanca no haría mal. Mucho menos cuando la otra inyectaba su veneno en su habla. “¿Qué pasa, Eleia?” Tras tenderse rendido sobre el reposo de la silla indagó, como si no tolerase más aquel rodeo porfiado. “¿Qué necesitas hablar? Sé no me mandaste ese mensaje porque me extrañas, claro está.” Burlesco su matiz, el punto del asunto arribando por fin.
Elaia: Sus ojos azules se fueron hacía el paisaje que se veía desde la ventana, bloqueando el contacto visual sobretodo cuando aquel tema del pasado, eran como pequeños puntazos de dolor que se iban fácilmente, pues ella lo tenía superado ya que no volvió a verlo, ahora que lo tenía enfrente era muy diferente, siempre pensó que todo lo tenía cortado de raíz, tenía su gran empleo, sus amigos y sus amores pasajeros, una vida que continuó después de tantos años pero que volvía a derrumbarse de a poco. “No sólo de los niños” pensó internamente, Pietro siempre será una especie de demonio, un fantasma, alguien a quién temía enfrentar simplemente porque sabía que tenía el poder de destruirla con una simple frase. Tras soltar un suspiro volvió su mirada al muchacho, mordió ligeramente sus labios para contenerse, fue su señal para ponerle pausa a sus impulsos pues Elaia podría ser tan dañina como él e incluso tenía derecho a hacerlo, cuando se fue se prometió decirle todo en la cara pero ahora un nudo en la garganta le bloqueaba las palabras. Juro que sus labios se lastimaron cuando decidió separarlos por fin, formando una línea casi deformada que simulaba ser una sonrisa, de nada servía mentir y más bien muy altanera dijo:─¿Qué se puede esperar de ti después de todo?─tajante, cruzó sus brazos a la altura del pecho, sintiendo que el aire no bastaba y que sus mejillas tornaban de un color rojizo, podía culpar a la temperatura pero eso no justificaría su mirada fría, esa que había sacado de su padre y podía helar hasta el ladrón más vil.─No lo sé, no llegaría a nada hablando contigo.─pues se negaría a soltar todo lo que se guardo por diez años, todo lo que necesito cuando su padre murió y sobretodo todo lo que soportó en sus años de novia con él.─Después de todo me doy cuenta que no cambiaste.─bebió del café anteriormente ofrecido, ni siquiera le gustaba pero le dio un sorbo tan rápido que ni siquiera pudo sentir esa amargura atascada en su garganta.─Puede que tengas tu título y hayas crecido físicamente pero sigues siento el mismo crío que se lleva al mundo por delante.─ella seguía siendo igual de fría cuando era necesario y quizás podría arrepentirse pues le tocaría verlo en otras ocasiones.─ Pero sé que te va a valer una mierda, así que sería mejor que me vaya antes de que todos los profesores y tus queridos alumnos se enteren la porquería que eres.
pietro: Sus orbes azabaches entonces se pusieron en blanco, era como un mal sueño de nunca acabar. Cuando la cuestión emitió de los hinchados labios (de tanto haberlos presionado) de la muchacha supo que debía haberse callado la boca, que no había caso en decir palabra alguna al fin de cuentas era como si ella lo único que conocía de él era aquello que había sido… versión de sí mismo que clavo puñales de forma inconsciente porque no era más que un niño que no sabía ni dónde estaba parado. Tampoco podía culparla, pues, la oportunidad de re-descubrirse no había surgido y después de ahora probablemente aquello sólo exista en un mundo paralelo. “¿En serio para eso me has mandando el mensaje?” Se negaba a creer que su intención de un encuentro se basaba en reproches y peros, en revolver índoles pasadas que no hacían más que pinchar la herida de la culpa, deleitándose con el ardor que dicha llaga, avivada por las prosas de la lengua femenina, le producía al de hebras oscuras. “¿Me estás diciendo que no perdí mi esencia? Sí, quizá eso sea cierto y ¿sabes? Estoy orgulloso de eso, al menos no me convertí en una versión de mi padre.” Estaba harto, mediante más hablaba más lograba fulminar la poca paciencia que tenía, y eso que en verdad poseía bastante, de una paciencia de oro incluso señalaban los demás, pero con ella siempre era diferente… Hasta cuando se bañaban en besos ella lograba sacarlo de quicio con una facilidad descomunal, como si supiese exactamente dónde apuntar para hacer caer la armadura virtual que se había creado. ¿Cómo si supiese? No, seguro sabía. “Si quieres irte Eleia, vete, sabes que no soy ningún príncipe azul para pedirte que te quedes. Y sí, tienes razón, no me creo ninguna de las estupideces que me acabas de decir, pero no porque tu opinión me valga mierda. Es porque me has enviado un mensaje, después de tanto me has enviado un puto mensaje,” Se inclinó sobre la mesa, apoyando sus manos en la superficie y estirando su columna para así crear un énfasis corporal a lo que continuaría. “¿la señora policía ahora sólo envía mensaje a personas que no ve por vaya saber cuánto solo para hacerle memoria de su enojo? Vamos, que si yo sigo siendo un crío tú no te quedas atrás.”
Elaia: La sangre le hervía, sentía que hasta su garganta estaba a punto de estallar en gritos e insultos, en algo que no volvió a repetir luego de la partida del muchacho. Así eran ellos, dos municiones que se tiraban pólvora sólo para ver quién explotaba primero, desde que llegó sabía que no sería ella pero tan pronto abrió la boca empezó a dudar, ¿por qué tenía ese poder sobre ella? ¿por qué después de tanto tiempo él podía destruirla con tanta facilidad? Ambos compartieron sus desdichas familiares, en busca de refugiarse de ello y ahora lo usaban como un arma de doble filo:─Muy irónico que digas eso cuando eres como tu madre, o eso noté cuando hace unos minutos hablabas de lo fácil que eres, te estás metiendo en una zona peligrosa, Pietro.─advirtió con la voz temblorosa, temblaba de las emociones que guardaba por dentro pero tras suspirar pudo sentir como el aire llegaba a sus pulmones, era como un pez que volvía al agua justo apunto de morir. La zona peligrosa era, claramente, aquellos secretos y debilidades que conocía del castaño, la faceta que guardaba en el área más oscura de su ente, las espinas de un hermoso rosal. De pie, lo observó como si fuera un esperpento, alguien que se había sacado la mascara para mostrar su verdadero rostro, el disgusto era fácil de percibir a millones de kilómetros, era la misma mirada que le dio cuando se fue.─Nunca te pedí que me ruegues, te conozco y sé que no lo harás.─soltó casi en un gruñido, ahora dándole poca importancia a las personas que veían aquella escena con disimulación, no era la primera vez que terminaban así y lamentablemente no habría una última vez, los dos se atraían como imanes pero la electricidad te puede matar.─Y sí, ya sé que te mandé un puto mensaje de texto, al menos reconozco las cosas, ¿no?─una de sus finas cejas se alzó desafiante, él mismo sabía que ella siempre tenía la última palabra, si Pietro era orgullo entonces ella era la soberbia.─Pero no te daré el lujo que sepas por que lo hice, si piensas que fue para reprocharte cosas estás muy equivocado.─su tono elevado hacía que sus venas se marcaran, toda esa tensión se estaba volviendo insoportable y ambos no iban a ceder.─Si tanto te afecta un estúpido mensaje de texto podrías haber dicho “no”, pero como no tienes agallas...¿qué más podría esperar?─chistó rodando los ojos, las palabras de la muchacha no acabarían y el silencio sólo la incitaban a romperlo.─Siempre quieres ser el centro de atención, Pietro, que quiera verte no significa que volviste a ser importante, me sigues pareciendo un pedazo de mierda, ¿sabes que es lo peor? Creí que tu ego se había ido y sí, tengo razones para reprocharte, tengo muchas.─soltó un leve suspiro, sus puños estaban levemente cerrados y sus labios estaban resecos de tanto hablar.─pero soy una niña, ¿no? tendré que guardármelas como lo hice todos estos y ser mucho más madura.─ironizó para acercarse al joven, tomándolo de la camisa con tal fuerza que podía visualizarse su abdomen.─Si así lo quieres entonces seguiré tus ordenes.─de un empuje lo tiro, no teniendo control de su acciones y observándolo con horror, ¿cómo habían llegado a esto? esa era una pregunta que siempre se hacía cuando estaba con él.─Tengo que volver a mi trabajo, así como lo hacía mi padre.─se excusó rápidamente para salir con pasos rápidos del lugar, sintiendo como las lágrimas comenzaban a dejar rastros en sus mejillas, estaba inmovilizada, perdida, intentando comprender lo que había pasado.
pietro: ¿Era cómo su madre? ¿O como su padre? Ambos padres habían encontrado en el sexo fácil aquello que les hacía falta en su relación, su madre primero por pura calentura y luego su padre por puro dolor. Sí, él quizá era como su madre, la sangre bajaba hasta su miembro demasiado rápido algunas veces, pero también era como su padre, el dolor le pasaba tanto que si no hacía algo al respecto se volvió loco. Sexo y alcohol, algo que tenía acceso con facilidad, más lo segundo que a lo primero pero de igual forma ambas soluciones eran aquella droga que no podía hacer falta en su vida. Ella lo sabía, lo sabía y se regocijaba de saberlo (al menos eso le pareció), lo irónico resulto que apedar de sus armas no necesito alzar los escudos en busca de defensa, no fue un golpe, pues, se sintió más una caricia. “¿Qué me parezco a mi madre y estoy entrando a una zona peligrosa?” Inquirió en aquel tonito que advertía la carencia de paciencia, algo juguetón pero no más que fastidiado. “He estado en una zona peligrosa desde el primer momento que te volví a ver, a penas te vi una vez más aquí. Mierda. Supe que estaba jodido.” Paso a confesarse con las palabras escupidas, manifestadoras de los sentimientos hallados. “Y si me parezco a mi madre, Elaia, sabes que eso suena a algo más digno de orgullo para mí.” Fue en esas épocas, dónde ambos se fundían en besos envés de pláticas cuando el rencor por su progenitora había llegado a niveles inimaginables en su anatomía, sin embargo hoy por hoy aprendió a ver las cosas de una forma distinta. Ahora su madre era su madre, la supo conocer, entender sus razones, el rencor entonces paso a disiparse. No obstante, ahora aquel punto en la conversación no importaba, porque sus oídos estaban siendo deleitados con el monologo de la de hebras bermejo, cargado en odio e impotencia, siendo un vivo reflejo de sus propios sentimientos. Apretó los labios al momento que fue sorprendido con aquel abrupto movimiento, y a pesar de su sorpresa, se mostró inmune al mismo, sabía de lo que era capaz tanto años bajo la exigencia de su padre y luego entretanto bajo la mirada de algún policial habían tenido su fruto. Lo supo en cuento volvió a cruzarse con aquellas orbes color cielo. Pero verlo en primera fila tenía otro tipo de repercusiones, más que miedo sentía lastima, la joven termino siendo una copia más de eso que tanto se quejaba en los tiempos dónde aquella mirada colérica no era dirigida a él, se había vuelto como su padre ante la mirada del moreno mas eso no le importaría en lo más mínimo, ya había dejado sus cartas expuestas sobre la mesa y Pietro no pretendía jugar una revancha. Era perder el tiempo. Se reincorporó de la mesa, acomodó sus prendas y la observó irse con la bronca atorada en el pecho. “Siempre es un placer, Elaia.” Ironizó, sin recatarse en la mirada de terceros, para luego alejar de un movimiento violento la bandeja con el café. Como si con tal hecho pudiese desprenderse de ira que la había avivado la de hermosas curvas, como si eso borraría aquel encuentro de sus memorias.
I would kill you. ✧ I would physically hurt you. ✧ I would attack you unprovoked. ✧ I would manipulate you. ✧ I dislike you. ✧ You annoy me. ✧ You scare me. ✧ You intimidate me. ✧ I hope I intimidate you. ✧ I pity you. ✧ You disgust me. ✧ I hate you. ✧ I’m indifferent toward you. ✧ I’d like to get to know you better. ✧ I’d like to spend more time with you. ✧ I’d like to be friends with you. ✧ I’m unsure what to think of you. ✧ I’m unsure how I feel about you. ✧ You are my friend. ✧ You are my best friend. ✧ You are my mentor. ✧ I look up to you. ✧ I respect you. ✧ You are my hero. ✧ You inspire me. ✧ You are my enemy. ✧ You make me happy. ✧ I want to protect you. ✧ I would fight by your side. ✧ I consider you an equal. ✧ I think you are beneath me. ✧ I think you are above me. ✧ I would lie for you. ✧ I would lie to you. ✧ I would sleep with you. ✧ I would sleep by your side. ✧ I would hug you. ✧ I would kiss you. ✧ You are family to me. ✧ I would die for you. ✧ I would kill for you. ✧ I would trust you with my life. ✧ I would trust you with my most precious belonging. ✧ I would trust you with a secret. ✧ I would trust you with my biggest / darkest secret. ✧ I love you (platonically). ✧ I love you (romantically).