
❣ Chile in a Photography ❣
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PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

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@kttlaia-blog
kreisbxrgp:
El café lo había vuelto a deleitar antes de pronunciar un: “No hay problema.” En cierta forma él no llevaba allí hace mucho y tampoco se había quedado mirando por la ventana, en su lugar aprovechó la ausencia de la de hebras rojizas para hacer unas correcciones a los trabajos que hoy había pedido, fue por ello que sus manos cercaron la mesa en busca de todas las hojas de sus alumnos. “Estaba corrigiendo ésto…” Comentó esbozando una leve sonrisa mientras hacía una pila con los algo arrugados papeles, dejando luego el montón a un costadito de la mesa. “¿Quieres un cortado?” Indagó como quién no quiere la cosa, no es que quisiera evadir el tema que se aproximaba, mas tampoco creía correcto bombardear con sus aclaraciones a quién en un pasado lo volvía loco, un lunático de primera, en efecto.
“Bien.” Musitó mientras el abrigo se deslizaba por sus brazos, terminando de acomodarlo en el respaldo de la mesa. Su mirada admiró aquél panorama desordenado, no tan sorprendida por aquello ya que más de una vez se imaginó esa escena en el hogar del castaño. “Té está bien.” Se apresuró a decir. Lo cierto es que hacía unas horas había almorzado así que no tenía demasiado apetito para beber la tan odiosa cafeína, quizás siendo el energético que menos le gustaba. Su pelo se acomodo de un lado del hombro a la par que se ponía firme, siendo la primera en ir al grano ya que sentía que estaba perdiendo en tiempo allí y apostaba que lo que diría el joven terminaría por confirmarlo. “¿Para que me citaste?” Sus ojos fríos se encontraron con los contrarios, señal de que realmente no se encontraba de humor para cosas que se relacionaran con el pasado de ellos y menos de sentimientos inexistentes.
La pelirroja se aproximo a salir de su hogar, acostumbrada a las bajas temperatura que ofrecía los rincones de aquella ciudad. La idea de volver a verlo solamente arrastraba recuerdos que no eran para nada bonitos y que, en cierta forma, la alarmaban. No tardó tanto en llegar más su reloj anunciaba que llegaba diez minutos tarde así que se apresuro a caminar rápidamente, siendo abrazada por la calidez que ofrecía aquél restaurante. Su mirada encontró rápidamente al castaño, aproximándose con una leve mueca; “Siento la tardanza.” Murmuró para luego tomar asiento, sabía que no estaba allí solamente para tomar un café, lo conocía. @kreisbxrgp
hmpsixns:
♘ getting a drunken kiss from your muse
La noción del tiempo se había perdido junto a la cantidad de tragos llegando a sus labios, alcohol corriendo por el torrente sanguíneo en unísono al baile de la oscuridad cómplice. Cuando una cabellera rubia surcó por su sentido visual, no tardó mucho en moverse, esquivando cuerpos que no servían como más que obstáculos en dirección a su objetivo, como animal persiguiendo una presa más, la predilecta y habitual, de la que se conocía el sabor de memoria. Al obtener la distancia segura y con la costumbre florecida, las manos se aferraron a la delicada cintura buscando que se diera vuelta, al primer segundo de percibir una respiración cercana, atrapó los labios femeninos, saboreando la esencia de aquel par de carmines que de inmediato supo no eran los que creía, mas eso no lo apartó en lo absoluto, al contrario, impulso a un ritmo más profundo y curioso por parte de sus voraces sentidos. Al momento de separarse se encontró con facciones diferentes a las esperadas, acariciadas por el lóbrego ambiente— Te confundí de persona—pero no podía mentir y decir que se disculpaba por aquel atrevimiento impulsado por un par de copas de más que todavía podía percibirse entre sus dientes. @kttlaia
La botella de alcohol danzaba en sus labios, entretenida ante esa charla de compañeros de trabajo que, claramente, perdía aún más el sentido mientras las copas eran terminadas. El cansancio presenciado en su mirada apagada y la desesperación por olvidar sus problemas la habían traído a ese lugar de escape, siendo molestada por aquella música distorsionada pero importándole cada vez menos, sintiendo aquello como un hogar y protección a la tierra firme. Las risas se perdían en la música, apoyando torpemente la bebida sobre la barra para llevar su cabellera al costado de su hombro cuando cuerpo giró rápidamente, o al menos eso creía su mente distorsionada por el licor. Entre las penumbras encontró labios que creía conocidos por lo que sus labios correspondieron a aquellos movimientos, posando su diestra sobre su quijada para tener una mejor comodidad más no tardó en darse cuenta que sus ideas eran erróneas y todo aquello que se había formulado en su cabeza no había sido más que un fuerte deseo qué juraba que era cierto. Conocía demasiado sus acciones, su perfume e incluso la forma en que sus manos rodeaban su cintura pero no se podía quejar después de todo, sabía que se insultaría mentalmente por ser tan estúpida una vez que la resaca aparezca. Sus orbes se abrieron lentamente, confirmando lo que creía más sólo quedó inmóvil, tratando de reconocer aquella figura masculina que tenía enfrente pero dejó de tener importancia cuando escuchó sus palabras.─S-supongo que yo también.─Su frente se arrugaba ante el desconcierto, negando rápidamente la cabeza ante su propio comentario.─En fin, no importa.
Muchos hombres habrán gemido tu noche, ¿pero qué se siente que ninguno lo haga con un poco de sentimiento más allá de la calentura del momento? Pietro se fue y en cualquier momento puede que se vaya de nuevo, una huella de un amorcito que desaparece, ¿le perdonarías otra huida, otra mentira? Digo, no está mamá aquí para llorarle las penas, sino en Irlanda, ¿qué crees que te diría que hagas con alguien como Pietro, es una perdida de tiempo o le diría a su niña que siga el amor? ¿Y papá que diría?
En ese caso sería extraño que nazca un sentimiento de algo de una noche, ¿no crees? Es exactamente lo que se busca; Pasarla bien. Me preocuparía más si pasara exactamente lo contrario pero hasta ahora no ha pasado. En cuanto a Pietro no hay nada que perdonarle, él puede hacer lo que quiere ya que es responsable de sus actos y sobretodo porque sólo es mi ex pareja, con ciertos roces pero que no significan nada. Admito que me dolería que se vaya de nuevo porque es cercano a mí, es fácil hablar de algunos temas personales...y mi mamá siempre adoro a Pietro, incluso después de romperme el corazón pero no podría decir lo mismo. Y mi padre...a penas le importé yo, dudo que Pietro haya sido algo relevante para él, siempre le dio mala espina.
HORA HONESTA Y DOLOROSA
Producto de mi aburrimiento insoportable he decidido que es una buena hora para sacarle verdades a los queridos habitantes de Galena. Las reglas para jugar conmigo son sencillas:
i. Dan reblog a este post para saber que participarán, le dan reblog con cada personaje con el que quieran un mensaje de mi parte.
ii. Hora honesta o nada, me refiero a que no vale mentir ni poner evasivas, ni un insípido no sé, es ser sincero con cada interrogante que dejamos, tampoco me agradan las respuestas algo vacías, quiero detalle, de ser posible. Algunas de las preguntas que enviemos serán mentiras o supuestos inventos, queda en manos de ustedes y sus personajes causar dramas si deciden despertar cierta duda.
iii. Envíen a sus compañeritos, venga, es más divertido si ustedes también se atreven a usar la máscara del anónimo y le sacan confesiones a sus vecinos.
@kreisbxrgp send me ⊙ for a 6 song soundtrack to describe our muses together.
Our muses went drinking together. Send me "Oh fuck it" for your muse to make a move on mine
jcssicak:
‘ ¿Entonces no es por acá? ¿Estás seguro? No puedo creer que esté tan mal ubicada.’
“Viví aquí toda mi vida así que estoy segura.” Afirmó mientras esbozaba una pequeña sonrisa. “¿A dónde querías ir? Lo olvidé.”
wssp » pietro.
pietro: salgo a las dos
pietro: ¿te parece en Omega?
elaia: Me parece bien. Nos vemos mañana.
wssp » pietro
pietro: ¿y cuando tendrás libre de nuevo?
pietro: sería bueno tomarnos un café y hablar
elaia: Mañana estoy libre, sólo dime donde y allí estaré.
wssp » pietro.
pietro: sí, llegue genial
pietro: es más, ya estoy corrigiendo los trabajos que me quedaron
pietro: ¿tu empiezas a trabajar mañana?
elaia: Me alegra saber eso
elaia: Uhm, yo empiezo en unas horas
elaia: así que estoy disfrutando de mi libertad antes de estar doce horas seguidas en la comisaría
wssp » pietro
pietro: ¿llegaste bien?
En línea
Elaia está escribiendo...
elaia: todo en orden
En línea
elaia: ¿y tú?
kreisbxrgp:
“¿Me tengo que sentir halagado?” Porque su ego había comenzado a inflarse, ¿Cuándo no? Si su influencia era bien recibida y aceptada, por no decir que también hacían caso a sus palabras, siempre era invadido por una sensación de satisfacción única. El saber que había aportado de una buena forma en la vida de alguien siempre lo dejaba tranquilo, no era exactamente paz lo que saboreaba, pero sí degustaba una clase de autosuficiencia que le resultaba exquisita. “Comprendo… pero estás en una casa abandonada, algo seguro puede surgir.” Comentó, una vez más aquel lado positivo floreciendo contra su voluntad. “¿Todavía pregunta por mí?” Si, la sorpresa no careció ni en sus facciones o matiz, recordaba que el trato de la mujer era sumamente encantador; todo lo opuesto al padre de Elaia, mas sin embargo (y ésto había sido un secreto durante mucho tiempo) a veces tanta amabilidad por parte de la madre de la de hebras intensas, una que otra vez, había llegado a incomodarle. “Mándales saludos en ese caso.” ¿Qué más podía decirle? Simplemente no había mucho para añadir. “Sí, me acuerdo lo educada que eres en tu trabajo. Especialmente cuando tiene que revisar a las personas.” El recuerdo evocado fue casi como una dulce ironía para el reencuentro que estaban viviendo casi por tercera vez, la tensión que se respiraba en aquel entonces no se podía comparar con la que ahora sentía. Porque sus músculos estaban relajados, él estaba tranquilo, la tensión en sí la tenía impregnada la casa, no ellos. Ahí yacía la deferencia. “Ah, pero tú sabes que eso de respetar a los mayores nunca fue mi cualidad. Señorita, Klettz.” Burlescas sus prosas danzaron en aire hasta que un suave gracejo se unieron a estas, atraído por la petición oportuna que había expuesto su amena compañía. Las ansias por lanzarse a hacía ella y incomodarle con aquel gesto cerca de su rostro comenzaron a palpitarse, sin embargo no hizo más que mirarla a esos mares que poseía como orbes. No hizo más que volver a morderse el labio de forma paulatina como si quién estuviese delante de él se tratará de la mismísima Afrodita, un desvelo de su realidad pintada con comicidad para no tornar extraño el ambiente. “¿Qué gesto?” inquirió entonces, una voz gruesa e mirada picarona se unieron a su interrogante.
“Tómalo como quieras.” Optó con decir, con el desinterés visible pero sólo ocultaba la verdad. No existía razón para la sinceridad, abrir puertas y tópicos que parecían necesitar más tiempo para abrirse, las razones eran obvias y parecían estar allí, flotando entre la tensión que se sentía. Su tez pálida mostró una media sonrisa, con la nariz arrugada a medidas que se planteaba las palabras dichas por su ex pareja. “Algo como fantasmas, algún que otro accidente, suena mejor a que no pase absolutamente nada.” La ironía revoloteaba en sus palabras. Creía en esas cosas, no tenía vergüenza de admitirlo, pero en su interna quería no hacerlo solamente para que los siguientes días fueran fáciles, sabía que estando Pietro a su lado podría distraer cualquier mal pensamiento aunque varias veces con tan sólo mirarlo podía despertarle penas que creía que estaban superadas. “Lamentablemente sí.” Y claro que era penoso, sobretodo en los primeros años de rompimiento, cuando aquella mujer seguía insistiendo en que se reencuentren y otras ideas aún más ilógicas más Elaia optó por seguir adelante, a costas del dolor pero lo hacía, todos los días. “Lo haré cuando decida llamarme de nuevo, supongo.” No lo haría, sabía que mencionarlo sólo abriría más ideas triviales que las que Elaia se estaba formando en su cabeza. Entre todas las parejas que había tenido él fue la única que su madre conocía y quizás la más importantes de todas. “En ese caso siempre estuve a gusto y los revisados también.” Su ceja alzada buscaba la complicada tras la frase dicha. Todavía recordaba las emociones que había experimentado, aquella presión en el pecho y lo desconcertada que había pasado los siguientes días, sentimiento que conocía como la palma de su mano gracias a él y su padre. “¿Esa clase de educación les das a tus alumnos, profesor Kreisberg?” Interrogación suspicaz, conociendo exactamente a donde se desviaba aquella conversación que pronto había tornado un rumbo diferente pero agradable. Su cuerpo se tensó, girando levemente la mirada al suelo solamente para evitar perder el control de la situación pero era demasiado tarde, la cuerda en la que ambos caminaban se estaba rompiendo y no temía caer al vacío. El acercamiento fue rápido, tomando riendas al asunto solamente para poder admirar su rostro por última vez antes de que sus parpados se cerraran. “¿Esto es lo que tengo que hacer para que pares?” Susurró sobre sus labios antes de unirlos, probando la manzana prohibida con gusto y sin arrepentimiento.
kreisbxrgp:
Un abanico de posibilidades se abrió ante sus azabaches cuando la cuestión fue expuesta, bien sabiendo que cualquier opción que tenía delante sus narices sería rechaza o un ‘pero’ existiría entre medio que echaría cualquiera de sus respuestas a un basural incorpóreo. “No lo sé, Elaia. No hay respuesta, pero al menos intenta sonreír un poco. Le estas poniendo demasiada carga a las cosas… Es tu cumpleaños, no te tengas lastima, sólo disfruta ¿sí?” Las palabras elegidas se entonaron cual consejo de un viejo conocido, porque aquel Pietro de quince años de pronto pareció haberse apropiado de su lengua, las mismas expresiones, el mismo mudo que alguna vez uso, cual costumbre que llevaría tatuada consigo hasta que su corazón dejase de latir. “Oh, claro, me había olvidado lo educada que eras. Los modales primero, por supuesto.” Se burló, una sonrisa torcida siendo la fiel compañera de sus palabras, la nostalgia repentina ahora pasando a un segundo plano cuando la ansia por la broma y distensión tomó protagonismo en su masa gris. “¿No estaba aquí? Creí que estaba aquí… bueno, al menos puedes llamarla por Skype y esas cosas, ¿no?” No quería ser la voz del positivismo en esa habitación, demasiada oscuridad albergaba como para atreverse a dejar apenas un destello de energía vivaz, una verdadera paradoja teniendo en cuenta aquella sensación nociva acariciando su espina dorsal, sin embargo aquel aspecto veía la luz. Se había forzado a dejarlo salir, más aún cuando la de intensa cabellera adoptada tal actitud. “¿Qué? Pero si tienes mi edad.” Espetó frunciendo su ceño con brusquedad, las broma oída lo había desconcertado hasta lograr que una risa seca brotara paulatina. “Si estás vieja, Elaia, es del alma.” Comentó enfrascado en la hilaridad obsequiada, perdiendo sus irises en las facciones femeninas hasta que su labio inferior fue capturado por su blanquecina dentadura. “Mierda.” Un murmuro, unas palabras que exhibían la incredibilidad de las oraciones compartidas.
Sus orbes no tardaron en girar ante las palabras dichas, más su empeño en hacer que todo mejore parecía empezar a cobrar vida, sólo porque no quería seguir en aquel intercambio de palabras que ya no tenían tanto sentido para la pelirroja. “Lo intentaré solamente por la gran compañía que tengo a mi lado.” La ironía ocultaba la verdad, después de tanta turbulencia y problemas, encontraba la calma en una persona que la conocía aunque los años pasaron y algunos aspectos suyos habían cambiado, así como él también. “Y no me tengo lastima, sólo que estuve muy ocupada como para pensar en mi cumpleaños y no planee nada, además mi mamá es la mejor persona para ponerme nostálgica.” Bufó luego de terminar aquella oración. Su progenitora siempre fue una persona apegada y compañera, más su ausencia sólo despertaba la sed de romper con la soledad que parecía perseguirla más opto por tragarse la angustia de necesitarla y sólo le pidió que se cuidara. “Y se encargó de preguntar por ti, como siempre.” La pelirroja siempre tuvo la sospecha que le agradaba más él que ella, incluso en los años de ausencia solía tocar el tema de su ex relación, provocandole más angustia. “Por supuesto que soy educada, en especial en mi trabajo.” Sus hombros se alzaron con cuidado, agradeciendo el hecho de que ahora estaba completamente libre y sin tareas que cumplir, a pesar de eso sabía que mantener la mente ocupada le servía cuando se sentía mal pero ahora eso le jugaba en contra, el sosiego era peligroso más aún en momentos donde todo estaba a flor de piel. “Yo soy un año mayor ahora, deberías respetar a tus mayores.” Canturreó mientras una de sus cejas se alzaba levemente. “Bueno, te sorprendería las veces que puedo ser completamente todo lo contrario.” Sabía que tenía razón, sobretodo porque ella misma había dejado que la tristeza la abarcara pero muchas veces su mejor escapatoria era simplemente ignorarlo. “No hagas ese gesto, sabes que soy débil.” ¿Y cómo no serlo? El hecho de que durmieran en la misma habitación despertaba varias cosas pero trataba de encontrar la comodidad.