Look at what you've done to me · Luka & Massimo
¿Qué si sabía lo que estaba haciendo? Ni de cerca. Massimo permanecía justo en la entrada de la mansión, echo un lío de nervios y con la idea permanente de que debía largarse de allí. Estaba congelado y podía decir que era la primera vez que eso sucedía. De hecho, la manía que tenía con las manos, pasándolas angustiosamente en sus piernas y muslos, era una particularidad que había dejado en la adolescencia, quizás mucho antes. Pero ahí estaba, retomándola como un crío sólo porque había decidido aceptar la invitación del ruso.
No lo había visto desde la vez pasada y los hematomas que había dejado allí todavía estaban en su lugar, habían adquirido cierto tono cálido que no le disgustaba, pero ahí estaban, como un recordatorio perfecto de lo que habían hecho. También estaba armado, con dos pistolas en la espalda cubiertas por la camiseta y podía o no tener otra en el bolsillo del saco.
Y el maldito saco, desde que llegó a la mansión se había arrepentido de dejárselo, porque la mezcla del sol y los nervios eran una combinación pésima. Sin embargo, no esperó más, estaba exasperado por sus propias actitudes, así que se adelantó a tocar el timbre y luego dejar unos golpes en la puerta. Las manos se aferraron a las tiras del bolso que traía encima, muy pronto dibujando una sonrisa cuando las puertas se abrieron y cierto ruso apareció en su campo de visión --- Mira lo que me has hecho esperar, estaba a punto de arrepentirme --- pero sí se había arrepentido desde que salió de casa.