Las Ligas Menores en Niceto Club: Que nos lleve a algún lugar
Luego de su exitosa presentación de Fuego Artificial, Las Ligas Menores regresó a Niceto Club para reivindicar todo lo ganado y vaya si lo hizo. Una noche de viernes transformada por un show muy extenso que estuvo enchufado a más de 220 watts y en el que solamente hubo lugar para la locura.
La previa anunciaba una noche larga, siendo una costumbre para Las Ligas Menores (y el resto de las bandas nacidas bajo el ala de Laptra) el darle lugar a dos bandas como mínimo cada vez que se presentan en uno de los grandes escenarios porteños.
El primer turno fue para Ex-Colorado, proyecto de José “Peta” D’Agostino que acaba de editar su disco debut titulado Siete Mares. En formato banda (el LP lo grabó en soledad, una anomalía en los tiempos que corren), este intrépido cantante y guitarrista demostró por qué es uno de los nombres a seguir de aquí en adelante. Alcanzó con poco más de media hora para mostrar una paleta sonora que hace hincapié en lo ambiental y transita géneros como el rock, la psicodelia, el blues y el dance. Flexibilidad para bordear los límites, sin romperlos del todo, pero evitando siempre caer en esa linealidad que siempre espera agazapada en los rincones más oscuros del indie.
Recién a las diez de la noche, bastante más tarde de lo esperado, Amor Elefante tomó por asalto el escenario para convertir al recinto palermitano en una particular pista de baile ¿Cuál fue esa particularidad? Sobre una base más bien variada –con retazos de electrónica, jazz, bossa nova, funk y blues – trabajaron muy bien sobre el carnavalito y otros ritmos tradicionales de nuestra música. Por momentos se concentraron en la dulzura, pero supieron como agregarle caos y mucha sensualidad a una presentación que también las dejó muy bien posicionadas en la línea de partida del siempre innovador y amplio indie nacional.
No tardaron mucho los cinco integrantes de Las Ligas Menores en subirse a las tablas, saludando casi a la pasada a un público que estaba a punto de recibir una verdadera dosis de adrenalina. De esta manera, Anabella Cartolano, María Zamtlejfer, Micaela García, Nina Carrara y Pablo Kempfer comenzaron un show mucho más intenso y veloz que lo habitual con “Contando Lunas”, “El Baile De Elvis” y “Mejor Así”. Encadenadas una tras otra, mostraron a la banda en su faceta más punk, desprolija y directa sin perder jamás su faceta bailable.
Entre gritos y chiflidos, continuaron el viaje por su corta discografía: “Mis Amigos” y “Accidente” fueron las canciones en las que la voz de Anabella se pudo acomodar del todo luego de un comienzo algo bajo en lo que refiere a la proyección. Desde el bajo y la batería, golpes y líneas directas hicieron las veces de columna vertebral para que las dos guitarras viajen con tranquilidad y sobrada eficacia.
Si algo caracteriza a Las Ligas Menores es su capacidad de por momentos hacer de la simpleza y lo más despojado una auténtica virtud, algo que se pudo experimentar claramente cuando sonaron “Hoy Me Espera” y “En Invierno”, canciones que tuvieron como invitados inesperados a algunos espectadores que pudieron burlar la seguridad en el vallado y subirse a cantar (o algo parecido) junto a sus ídolas.
Tentada por la situación, Anabella tomó un poco de cerveza y le agradeció a todos el haber peregrinado hasta Palermo, para luego contemplar con felicidad mientras se empezaba a cantar por el aborto legal, seguro y gratuito. La intimidad lograda en “Luces y Carteles” fue uno de los pocos momentos tranquilos de la noche, quedando en claro que Cartolano bien podría emprender una carrera solista acompañada por su guitarra y llegar al éxito sin demasiados problemas.
El lado punk de la luna volvió con “El Galpón”, luciéndose María en las vocales, para luego llevar todo hacia la melancolía de “Fin De Año”. Nina hizo reventar todo desde el teclado dejando al público aturdido y listo para versiones explosivas de “Los Días” y “La Paciencia” junto a Peta de Ex-Colorado en voz y guitarra.
Una de sus noches más veloces no iba a estar exenta de tranquilidad, siendo “Casas Desiertas” y “A Tres Colores” una posibilidad para tomar aire y anticipar un cierre a mil voltios. La temperatura volvió a aumentar con “Segunda Parte”, pero el grito se hizo colectivo cuando sonaron los acordes de “A 1200 Km”, canción que a esta altura de los acontecimientos puede catalogarse como un clásico de Las Ligas Menores.
Mientras el pogo todavía estaba tratando de desarmarse, El Gato de los 107 Faunos acompañó a las protagonistas durante “Tíbet” y a decir verdad desentonó bastante si se considera la esencia de otro de los hits instantáneos que posee la banda. Pero nada de esto importó demasiado, ya que con “Tema 7” se tomaron muy en serio la tarea de prender fuego literalmente el lugar para retirarse con la sonrisa pintada después de ejecutar con precisión “Miércoles” y “Ni Una Canción”.
El regreso fue instantáneo, casi que lo hicieron mientras todavía las seguían ovacionando, listas para hacer una larga tanda de bises que daría por finalizada definitivamente una nueva noche de tormentas en Niceto Club. Se sucedieron “Peces En El Mar”, “Europa” (con George Best tirando gambetas a sus espaldas), “Crecer”, la muy festejada “Renault Fuego” y una rendición más punk para “De La Mano” que hizo volar todo por los aires hasta la próxima ocasión.
Si la presentación de Fuego Artificial había sido una noche de consagración para Las Ligas Menores, lo cierto es que esta fecha ha confirmado por completo este paso adelante. Para este alegre quinteto, todo es evolución, movimiento constante y jamás conformarse, dejándose llevar con la absoluta certeza de que la dirección elegida es la correcta.
Por Rodrigo López Vázquez