Nina Suarez presentó El Lado Oscuro
Reseña del segundo álbum del power trío y su presentación en Ciudad de Gatos
Por Abril & Ginny Fotos: Archivo Phiop
En junio Nina Suarez lanzó “Roto por Dentro” y “Querido Chico”, dos temas introspectivos cargados de emocionalidad que serían la carta de presentación de una etapa aún más oscura de la artista. “La Salvación” salió a la luz en la segunda semana de julio, y hacia finales de ese mes llegó “Hoy Cuando Salga de Casa”. Finalmente, todos tuvimos el inmenso placer de escuchar el álbum entero, El Lado Oscuro , el 15 de agosto. Pero no fue sino hasta el 12 de septiembre que completamos la experiencia, escuchando en vivo el último disco de Nina Suarez.
En Ciudad de Gatos y junto a Mora y los Metegoles, Nina Suarez Bléfari y banda hicieron del primer turno algo único: una mezcla de ternura y potencia arrasadoras por igual.
Ya habíamos disfrutado en vivo de “A dónde”, “Querido chico” y “El lado oscuro” antes de que tuvieran su versión de estudio, y volver a escucharlos en vivo después del estreno fue una experiencia refrescante.
Sin dejar afuera temas de su álbum del 2023 Algo Para Decirte el power trío de Nina desplegó un set cautivador que nos dejó embobados mirándola solo a ella. De Nina nos seduce su voz, su guitarra y su pedalera llena de “chiches”- delays, reverbs y texturas varias que hacen parecer que hay más de una guitarra en escena. Cada capa juega con la base rítmica de forma diferente pero armoniosa, sumando a esa sensación de profundidad que propone su nuevo material.
No podemos dejar atrás las visuales proyectadas como parte fundamental para el acompañamiento de este nuevo material. Fotos en sepia, cartas, lluvia, tonos vintage y destellos nostálgicos que refuerzan aún más la esencia de “El Lado Oscuro”, un álbum que respira melancolía e introspección, y que en vivo de pronto se siente más envolvente.
Podremos revisitar el show canción por canción intentando explicar lo que Nina provoca en directo, pero en Arde cargamos el sesgo del fanatismo; es difícil hablar de un show así sin emocionarse de más. En estudio Nina y su banda son por demás disfrutables, pero en vivo tienen el poder de hacerte conectar con cada tema. Piel erizada y ojos húmedos sentí la primera vez que la vi en la gira Algo Para Decirte, y esos mismos síntomas se repitieron el 12 de septiembre en Ciudad de Gatos.
Rock platense for export
Luego del set demoledor de Nina Suárez, y con la soltura de quien juega de local, Mora y los Metegoles se adueñaron del escenario de CDG. La banda platense transformó la sala en una fiesta llena de abrazos y saltos pautados por cada riff.
Fue una noche especial para la banda, no sólo por la piel encendida de su público tras el set anterior, sino porque este recital fue su última parada en La Plata antes de su gira por Centroamérica. La euforia y el orgullo se notaban en el público: la gente coreaba y celebraba entre temas como si se tratara de una despedida íntima.
Mora y los Metegoles tienen ese efecto en el público platense, no solo despiertan fanatismo, sino un sentido de arraigo y pertenencia. La Plata no los sigue, los abraza. Y, al apagarse las luces al final, quedó flotando para ellos ese recordatorio de que su casa siempre los espera, sin importar cuan lejos les lleve su próxima gira.
El lado oscuro - o el remedio para creer en una salvación
Si hay potencial, hay exigencias. Los artistas lo saben más que nadie. Un hit, un premio, una ovación; cada logro deriva un una multitud de feligreses esperando que se colmen sus expectativas. Ni hablar si el éxito fue el debut. Ni hablar si al talento se le suma el sello de calidad de la herencia.
En la pregunta fisgona de “¿qué va a hacer después?” se esconde una presión que puede hacer flaquear al más experimentado músico, un runrún ensordecedor incrementado por la ansiedad de lanzamientos que pisan. Un disco tiene que ser inmediatamente sucedido por un EP, un single, un remix, un álbum en vivo. Hay que estar en constante movimiento, no se pueden abandonar las playlists.
Algo Para Decirte, el debut de Nina Suarez, fue un oasis. En pleno furor del post-pandemia, de shoegaze, post-punk, emo y psicodelia; un huracán de talento juntó sus canciones y logró lo impensado: hacer que algo etiquetado como “indie” me erice la piel.
Bajo el sello Laptra, cuna del indie platense, es innegable que el lanzamiento suena a su distintiva esencia post-cromañón; pero no es una ficha más en su catálogo. Las siete canciones son ADN Nina Suarez, esta gurisa menudita con un vozarrón que sacude el alma, que no tiene miedo ni prurito de cantar cosas tristes, amores y dolores, acompañada siempre de buenos músicos que enaltecen sus composiciones.
Era difícil competir con semejante rotura de hielo, pero El Lado Oscuro escribe su propia historia, reafirmando que estamos frente a la voz de una generación que no se encasilla ni cae en lugares comunes. Que tiene lugar para más de lo distinto. “Todos hacen siempre lo mismo”, canta en “La salvación”—primer track y adelanto del álbum, donde también afirma de buenas a primeras ya no creer en nada—y yo se que no es un beef, no está hablando de la escena, pero aplica.
Ya desde el arranque, la voz de Nina hace eco de un embrujo único: como un abrazo materno, cálido, pero revolucionario. Como si se metiera dentro para poner todo patas para arriba y recién ahí abrazarte, calmando la revolución que inició.
En materia lírica, la introspección marca el camino de un disco que sigue incorporando los recursos narrativos cuentistas de su antecesor, con una tonalidad más reflexiva. En "Domingo de Lluvia”, por ejemplo, Nina apela a la cercanía, el identificarse con lo que canta, con esa voz melancólica que se vuelve arrabalera; una línea que continúa en “Roto por dentro”. En “Los Buenos Días” un cierto nihilismo roba el protagonismo, en una suerte de reversión moderna de ese “Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina” de Vox Dei; replicando el mismo recurso narrativo de repetición o redundancia enfática. Volvemos sobre lo mismo porque es tan cierto que sólo puede subrayarse, esencia también viva en “Hoy cuando salga de casa…”.
“Querido chico”, otro de los adelantos, se acerca a las melodías vocales de Algo Para Decirte sobre un notorio trabajo de las guitarras, que nos introduce en las tonalidades más oscuras del álbum, no en vano su nombre.
“Tiburón”, un preferido personal, gira el volante nuevamente hacia el relato tradicionalmente Suarezco que la artista impuso en éxitos como “Batalla Naval”. “Ya no me importa parecer interesante ahora”, nos confiesa, abriendo paso a un fascinante juego con los límites melódicos: punkillo, “Tiburón” sale de las estructuras típicas y se atreve a quebrar disonancias, a ser disruptivo, cargado en hombros de la batería de Manolo Lamothe. Con un final pelado, a sola voz, la violencia frenética da paso a la guitarra limpia protagónica en “Esos Barcos”. Vagamente murguera, amiga de Jaime Roos, enrosca en una cadencia uruguayezca que frena abrupta y deviene en el tema más Nina Suarez de la historia. ¿No hablamos ya de romper con cualquier línea, estatuto y preconcepto?
“Creo que finalmente lo logré”, canta Nina en el tema homónimo de cierre, entre distorsión y una melodía inusualmente alegre. ¡Y vaya que lo logró! Un álbum impecable, de guitarras eruditas, con un gran trabajo rítmico de Juana María Muschietti y Manolo Lamothe y letras listas para trascender.
Escucha ineludible y visita esperada. Nina querida, Montevideo requiere tu lado oscuro.














