‘ ¡Sí, sí! Se vencen en un mes, aún son comestibles, no puedo creer que hayan dejado tantos.’

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‘ ¡Sí, sí! Se vencen en un mes, aún son comestibles, no puedo creer que hayan dejado tantos.’
“¡haz que se detenga!” exclamación que desgarró su garganta, sus palmas presionadas contra sus oídos, intentando de esa manera ahuyentar las voces que se habían encargado de perseguirla desde que había ingresado en aquel lugar. no entendía qué demonios estaba sucediendo, ¿acaso se estaba volviendo loca? no le sorprendería.
El vaso descartable era llenado por aquella bebida que parecía ser su sostén de todos los días, el olor a cafeína bañaba la cocina que ahora parecía tener otro invitado.─Tengo otra taza por si gustas.─Anunció sin mirar a la persona que se encontraba allí ya que temía quemarse.
Tiritaba. Hasta el cuello la cubría aquella agua gélida y probablemente sucia, lo último poco le había importado en aquel estado de desesperación en el cual se había encontrado tan sólo minutos atrás. Levantó la mirada, cayendo apenas en consecuencia de sus acciones y notando la presencia de alguien más. “N--necesitaba hacerlo parar.” ¿Qué, exactamente? No podía explicarlo, no había una razón lógica para esos síntomas: El ardor en la sangre, la comezón bajo su piel. Nada tenía sentido en ese momento.
‘’Puedes llamarme infantil si quieres’’ objetó Blair, clavando su mirada fija e inminente sobre los orbes ajenos. ‘’Pero siempre he creído en espíritus-’’ la tez de la rubia palideció de repente, observando el inaudito lugar. ‘’-desde que veía esa serie... Entre Fantasmas, sí, me dejó traumatizada.’’ finalizó. Mas si para los demás habitantes del pueblo el hecho de que los espíritus pulularan por ahí no era un problema, para la más pequeña suponía una gran ansiedad.
La imagen que se cruzó por su campo de visión le desconcertó --- la silueta de otra persona había sido divisada a escasos metros de distancia, desapareciendo de manera súbita de un momento a otro. Con el entrecejo arrugándosele levemente, la actriz pestañeó de manera repetida, apretando los párpados como quien intenta despabilar de su vista los vestigios de somnolencia luego de horas de sueño . “¿Has visto eso?”
Estar encerrado en aquel lugar ya se le hacía algo desesperante cuando solo tenía una pequeña reserva de marihuana consigo y muy poca paciencia para tolerar a las personas que también habían tomado la mala decisión de ir allí. “Maldito lugar asqueroso... ¿Para qué demonios vine?” Inquirió en voz baja en lo que parecía ser un pensamiento exteriorizado. “¿Tú que miras?” Preguntó a la persona que parecía observarlo una vez se dio cuenta de que no estaba tan solo como pensaba.