Dinastía Sui
La dinastía Sui (581-618 d.C.) con una duración breve y solo dos emperadores reinantes, consiguió unificar China tras el período de división de las Dinastías meridionales y septentrionales. Como había ocurrido antes en la historia china, una dinastía de corta duración realizó importantes cambios estructurales que allanaron el camino a una dinastía más duradera en la que prosperó la cultura y las artes, la dinastía Tang. Las reformas en el gobierno, la administración pública, las leyes y la distribución de la tierra ayudaron a restaurar y centralizar la autoridad imperial. Al mismo tiempo, el régimen se volvió infame por su inmoralidad, sus enormes proyectos de gasto público y sus locuras militares, que provocaron la rebelión y, por último, su caída.
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