¡Oh luna!, te voy indicar, te voy a invocar como en los tiempos de mis hermanas guerreras. ¡Oh luna!, Diosa de las Amazonas, este día no es igual que los demás, este día me abraza la melancolía, me corroe la angustia. ¡Tu luna de las Amazonas, que has guiado a tus hijas!, has que ellas te hagan una libación, que te hagan una ofrenda en el templo, ¡guíalas!, haz que me entrenen para el combate, para enfrentar a las ultimas "huentes" matriarcales, ¡que me protejan!, porque me lo merezco, porque he luchado con ellas, porque te he hecho ofrendas. A ti, divinidad lunar de las Amazonas, que nunca más me carcoma la angustia, porque merezco la felicidad junto a mis hermanas guerreras.