Cartas a un amor perdido (Carta 1)
Escuintla, Domingo 22 de Noviembre del 2015
He de decir que no espero que estés también, porque no lo estoy, y si en teoría el amor o los sentimientos que mutuamente nos compartíamos son ciertos, de hecho, ninguno de los dos está bien.
Te amo, y jamás dejaré de hacerlo, eso es seguro. No sé lo que sucedió el día de ayer, recuerdo que estaba con unas licenciadas de la Universidad, charlando sobre cosas de la vida, cuando de repente vi tu mensaje, el corazón me dio vuelta y mi cabeza empezó a segregar pensamientos y sustancias que me pusieron intranquilo. Lo deje pasar y decidí esperar. Estaba con mi mejor amiga, Johana, quien en lugar de tranquilizarme compartía mi intriga y lo que queríamos hacer era llegar lo más pronto a tu casa y saber qué era lo que sucedía. Solo de pensarlo, Michael, quería tomarte en mis brazos, abrazarte y decirte que todo estaría bien, pero se hizo imposible.
Tenía trabajos finales pendientes, así que decidí distraerme ya que nada más podía hacer sino esperar a que me escribieras y me explicaras que era lo que sucedía. Hicimos con Johana un y mil escenarios de lo que posiblemente estuviera ocurriendo, pero ninguno era tan alentador, quizá solo uno que divagaba en mi cabeza en el que todo era parte de una broma, o parte de alguna sorpresa que en tu poco romanticismo me estuvieras preparando, pero ambos sabemos que no era para tanto.
Cada segundo, cada instante que pasaba seguía con mi mente intentando escuchar la tuya, esperando un mensaje, o una llamada en la cual me dijeras que todo estaría bien. Pero no fue así, hasta las 4:44 de la tarde, ya estaba en mi casa, en mi habitación, en el mundo alejado de las personas que podían estar para mí en el caso de una emergencia. Leí sus mensajes, mensajes que cada uno era como una daga que se clavaba en mi corazón, en mis pensamientos, en mis ilusiones y en mis sueños de estar con el amor de mi vida.
Recuerdo esos sentimientos como si fueran hoy, y los refuerzo. El pasado es solo un recuerdo, el presente es una realidad y el futuro es una ilusión, lo sabemos, los astrofísicos tratan de que lo comprendamos y sólo en un análisis drástico me doy cuenta de lo cierto que es.
Tus mensajes fueron confusos, me amas, pero no vas a luchar, me amas, pero no me pides una opinión, me amas pero aunque no estamos juntos, éramos ya una pareja y podíamos tomar una decisión juntos, buscar una salida, ver opciones, pero no, tomaste la decisión tu solo, sin pensar en las consecuencias de mi corazón, de mis sentimientos, de la otra vida que habías empezado a conocer y mataste sin ninguna explicación.
Hay cosas que realmente no comprendo, y como antes lo he dicho, creo que jamás comprenderé, ¿cómo pudieron enterarse? ¿por qué me conocen? ¿qué era lo que en realidad sucedía?
Toda la noche del sábado la pase llorando, creo que jamás antes había llorado tanto, lo más triste o gracioso, depende de los ojos con que lo veas, era que no lloraba por mí o mi corazón roto, lloraba porque tenía miedo de que te pasara algo, lloraba porque ya no te iba a tener cerca, lloraba porque no quería que nada malo te pasara, lloraba porque quizá nunca iba a estar con el amor de mi vida, porque esta sociedad de mierda prohíbe un amor que no le hace daño a nadie, por la mala salud mental de nuestros padres, y por las diferentes situaciones que ciegan la felicidad de muchas personas, lloraba porque temía de tu futuro, de tu infelicidad, lloraba Michael porque sé que había conocido el amor verdadero y ahora no podría estar con él.
He tenido novios, jamás te lo oculté, romances, buenas citas, y contigo solo llevábamos cuatro semanas de conocernos, pero te aseguro que estoy convencido de que eres el amor de mi vida y por eso quería luchar. Y como lo escribí en un mensaje, luchar sin pelear, no esperaba que te salieras de tu casa, que nos fuéramos juntos, que nos escapáramos o que te revelaras ante tus padres. Lo que esperaba era que me hablaras y me dijeras que estaríamos juntos, quizá sin vernos, quizá sin hablarnos, quizá solo con escuchar nuestras almas a la distancia, pero esa tortura hubiese sido mejor que la tortura de que me dejarás en whatsapp con mensajes vistos y no tuvieras el valor siquiera de verme en persona y mandarme a la porra.
Paso la noche del sábado, mi familia llego a mi casa, me hice el dormido toda la noche, escuchando nuestras canciones y tratando de ver todo lo que había sucedido como una pesadilla, de las peores que he tenido. Una pesadilla que acabaría tan pronto como despertara y me hiciera sentir como un tonto al saber que tú, jamás me dejarías porque lo habías prometido, y yo lo había creído. Tal cual como un cuento de hadas, como dos príncipes jurando amor eterno y tener que luchar con un dragón si fuera necesario para consolidar este amor, pero que en realidad no fue así, no fuiste capas ni de luchar con tus propios miedos por mí, por un amor que te di y creo que, lo valía.
Desperté hoy, domingo, y la pesadilla era realidad, tu mensaje de las mañanas este día no llegó, tenía la ilusión de que lo harías, que me escribirías y me dijeras que aunque no te pudiera tocar y besar, tendríamos una cita con nuestro libro y el Skype por la noche y así seguiríamos hasta que las cosas con tus padres se calmarán y yo como un fiel enamorado, aceptaría. Pero no fue así, tus redes eran lo único que tenía de ti, tus fotos las veía y recordaba a la persona que hace unos días había empezado a amar y se había metido hasta por mis venas, pero que ahora simplemente no estaba a mi lado, no lo sentía cerca, no me escribía, aunque sabía que me sentía amando. Esa fe que deposito en ti, existe y sé que aunque nos intenten separar nuestras mentes y almas aún estarán unidas, porque confío en ti y en el amor que ambos sentimos.
Ha sido toda una tortura, estar sin ti es lo peor que puede sucederme, mis amigos solo me escriben palabras de aliento y están seguros que a más tardar mañana las cosas se arreglarán, que volveremos a estar felices y que nuestro amor podrá sobre pasar todos los obstáculos que se nos vengan encima, tengan estos nombres y apellidos, los superaremos, lo sé.
Quiero distraerme pero no puedo, leo el libro que teníamos juntos, paso todo el día en mi habitación, gracias a que parecía físicamente enfermo, mis padres no pensaron que era cualquier otra cosa, así que no tuve que excusarme de no salir, ni bañarme, ni hacer nada más que ver películas.
Ver los juegos del hambre quizá me hicieron reflexionar, dar tu vida por alguien que amas es lo que yo realmente haría, y sé que lo haría por ti, daría todo para que tu fueras feliz, para no verte triste, para no verte mal, porque te amo, realmente te amo con todo mi corazón y lo que menos deseo son sentimientos negativos, daría mi vida para que la tuya fuera color de rosa. Y es exactamente lo que te prometí ayer, hacer como si no existo para que estuvieras bien con tus padres, aunque me muriera por dentro.
Por la noche, esperaba nuevamente un mensaje tuyo, algo que me hiciera saber cómo estabas, y que me preguntaras como estaba yo, aunque ya supieras la respuesta. La tristeza volvió a mi mente, me recosté con la esperanza de un mejor día de mañana, lunes, era el Foro de Psicología y yo soy uno de los organizadores, no puedo fallar, además daría lo mejor porque sabía que te seguía teniendo y por eso a pesar de la noche amarga que pase, en la que veía mi celular, veía tus redes y me quería acercar a ti, solo sabía que tenía que esperarte, tu no había dicho la última palabra y debía esperarte, no por orgullo, sino porque ya había dicho todo lo que tenía que decir, pero tú no, aún faltaba que me aclararás cosas y que me tomaras en cuenta para tomar la decisión, nos amamos y eso hacía que juntos tomáramos una decisión. Aunque yo ya había decidido desaparecerme de tu vida, tu no habías dado la última palabra, y te seguiré esperando porque te amo.
Espero mañana podamos hablar, y sabes que te amo con todo mi corazón, a pesar de todo, te amo.