"Fue hace apenas dos siglos atrás, cuando aún había amor abundante sobre la humanidad. Él solo era un chico queriendo averiguar lo que realmente es amar, ella una doncella lista para enamorar, y así fue. De la mañana dio la calurosa tarde, donde el poeta que escribía sin razón encontró inspiración.
Era ella asomada en su pestaña, quien solo se paseaba por la ciudad buscando ser amada, y ni pensaba que esa tarde lo encontraría, ni uno de los dos creyó que se enamoraría. Se miraron entre las voces, se escucharon entre las miradas, se perdieron por un segundo, y al otro sus almas fueron conectadas.
Se acerca cautelosamente hacia su próxima amada, ella de malhumorada pasa a estar encantada, llega hasta poder oler su aroma que expandía una estupenda fragancia, ella moría por conocer más allá de esa misteriosa mirada.
El mordisco a su labio inferior dio inicio a una ruborosa relación, donde en cuestión de pasión se entregaron los dos, vagaron hasta que el anochecer se asomó, despidiéndose con un primer y último beso de un fugaz amor.
A la mañana del siguiente día, el poeta no había podido descansar, no aguantaba estar lejos de su encantadora mujer quien robó su sueño y anhelo, del otro lado de la ciudad se encontraba la doncella perdida entre las ganas de amar, quien buscaba aquél hombre que le devolvió el aliento con su simple y tan complicado beso.
Las dos almas se buscaron diariamente preguntándose qué habrá sido de aquella, si aún piensan en su promesa o solo fue ilusión de una torpeza. Pasaron los años y esa noche en la que llovieron ilusiones, se fue perdiendo. Pero espera que, el destino hizo de las suyas para encontrarlos de nuevo.
Fue cuando con un choque de espaldas, sutil y apenas con una rozada, revivió esa magia perdida, ahí las almas extraviadas encontraron su entrada y salida, se miraron como si apenas ayer fue esa noche de encantos y fe, sonrió dejándolo indefenso pero con un comienzo a un nuevo reino.
Fue ahí donde llovió por quizá última vez todas esas ilusiones abandonadas, ahí nació el romance entre un vago sol y una luna encantada, ambos concordaron en nunca más separarse, ahí, en una calle sucia, pero mágica cuando se empapa".
–Guillermo J. Martínez
FOTOGRAFÍA DE MI AUTORÍA
Tomada en High Street, Oxford, Inglaterra