Vómito de una gorda no empoderada
Mientras una gorda lee cómo la medicina nos violenta y patologiza, alguien ríe cada vez que dice gorda.
Yo siento que la gorda habla sobre mí vida, sobre todas nuestras vidas. Y me duele.
La última vez que fui a un_ médic_, fui a una salita, fui porque necesitaba una orden para ver cómo estaba la b12. Me atendió una médica que me mandó a hacer dieta, a ir a un_ nutricionista, a aprender a comer, mezclado con un montón de preguntas sobre mi sexualidad, me tomó la presión y me dijo que era hipertens_. La presión alta no podía ser porque estaba al borde del llanto, porque ya temblaba y quería salir corriendo, no. Era gorda e hipertens_. Más tarde me medí la presión y la tenía barbara como siempre.
La gorda lee su texto y yo sé de todas esas violencias, una tras otra, aparecen. Y mientras aparecen, cada vez que dice gorda, alguien ríe. La gorda lee más fuerte, yo sé que está enojada, siento que también le duele.
No hay nada de cómico en lo que dice.
No hay nada de gracioso en abandonar la medicina hegemónica porque estamos cansadas de ser mandadas a hacer dieta y ejercicio.
No hay nada de gracioso en las risas, cada risa después del gorda fue una herida, nueva, vieja, sangrante.
Yo estoy desequilibrad_ y después de eso no me recupero enseguida, necesito días de muerte, de enrosque, todo un día de silencio.
Leí a una piba trans que decía que su infancia se la robaron l_s adult_s. De niñe era un niño sin vergüenza de gustar de otros niños, sin miedos, sin culpas. L_s adult_s llenaron eso.
Yo era una gorda sin vergüenza, sin culpa, a los 9 años empecé una larga época de idas a nutricionistas.
A los 12 la nutricionista me dijo, luego de que yo le diga que no me importaba ser gorda, que cuando sea más grande y quiera tener novio, voy a querer ser flaca.
En la secundaria recuerdo una gorda cayéndose y todos saltando diciendo que fue un terremoto, l_s dos tuvimos vergüenza, l_s dos nos miramos tratando de achicarnos.
Me acuerdo de mi amiga gorda queriendo un poco de amor, sin importarle de quién, metiéndose en enrosques con chongos adultos del horror. Amiga que ahora es flaca y vive en el gimnasio.
Pienso en mí y en lo imposible que se me hace la intimidad. Pensarme desnud_, pensarme desead_.
En como me aborto,
Me aborto de la medicina,
Me aborto de comprar ropa, probarme ropa, reciclar ropa, si no me va a entrar, yo sé que no.
Me aborto de la comida, de ir a comprar comida o de comer. La cantidad de veces que me cagué de hambre, que me cago de hambre para no comer tanto.
Es que me da vergüenza, no puedo, no quiero.
No quiero, ni puedo, seguir manejando la templanza, hacer de cuenta que está todo piola.
“Mi cuerpo es una prisión de dolor y quiero abandonarlo como una mística, pero también lo quiero y quiero que importe políticamente.”*
Importar políticamente y afectivamente,
Desarticular la vergüenza,
Las miradas y los comentarios,
Tus opiniones sobre mi cuerp_,
Sobre mi salud,
Deshacer todas las cosas que creo que no puedo hacer por gorda,
Deshacer todas las cosas que me dijeron que no puedo hacer por gorda.
Mi cuerp_ existe e importa.
Es político.
No se aceptan actitudes gordeodiantes
pero nadie dice nada cuando alguien ríe después de cada "gorda".
Desarmar el discurso
Y convertirlo en acto.
Estamos candadas,
Estoy cansada
De manejar la templanza, de ser un huracán,
De mostrarme empoderada.
El mundo duele,
Y mí cuerp_ no quiere sangrar más.
*Nombre de una presentación en la que participó Johanna Hedva (Teoría de una mujer enferma)








