Mi propuesta para Tablada nace de la idea de transformar un espacio industrial en desuso en un auténtico pulmón verde para la ciudad. He diseñado el proyecto para que convivan la memoria del pasado industrial con un nuevo modelo de resiliencia ecológica, donde la pieza clave es la reconversión de la nave principal en un Museo de Vegetación. Este edificio funcionará como un laboratorio vivo que no solo servirá para catalogar la biodiversidad de todo el parque, sino que actuará como un centro pedagógico abierto a los ciudadanos. Además, he sustituido las grandes superficies de asfalto por un sistema de lagunas y una nueva topografía más amable, logrando mitigar el calor y devolver la naturaleza al entorno. Al final, lo que busco con este diseño es demostrar que es posible que la arquitectura industrial y el paisaje no solo se integren, sino que funcionen juntos como un único organismo vivo.













