CON TODA MI MENTE, MI ALMA Y CON TODAS MIS FUERZAS (#AmarADios) (#Devocíonal)
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente. (Lucas 10:27)
El doctor Lucas, escribe un versículo que a mi en lo personal se me hace clave para entender la vida cristiana (después de aceptar el evangelio). Es como un eje central, donde podríamos explicar perfectamente que pasa o debe pasar respecto a nuestros sentimientos-emociones, pensamientos, acciones y actitudes después de que aceptamos a Jesús en nuestra vida. Es decir debe haber una diferencia clara y notoria de como éramos antes de tener a Cristo en nuestra vida y el después de tenerlo también.
Pero no siempre es tan claro como deberíamos pensar, sentir y actuar. Quisiera hacer una breve explicación, basándome en este versículo de Lucas, sobre como esto pudiera pasar.
Claramente sabemos que cuando la Biblia expone que debemos amar a Dios con nuestro corazón y alma, se refiere a nuestros sentimientos, afectos y emociones. Aunque hay diferencia entre unos y otros, generalmente tienen una misma intención, notar en el ser humano y hacerlo consciente de su existencia, es decir a través de estas, uno puede sentir felicidad, heridas, dolor, tristeza, profundas o poco profundas, pero estas dan sentido de realidad al hombre. En un segundo plano y no que sea menos importante, también es lo que nos permite mostrar a otros nuestro amor o indiferencia. Entonces cuando la Biblia expresa que debemos amar a Dios con nuestro corazón y alma, no solo esta diciendo que lo hagamos con nuestros órganos y sentimientos (que hasta ahora no sabemos claramente en que órgano o parte de nuestro cuerpo es que radican o se desprenden) pero si nos esta dando a conocer la idea de que todos somos capaces de aprender a recibir ese afecto y calor de parte de Dios y al mismo tiempo nosotros dárselo a el. Nosotros podemos aprender a poner a Dios como el centro de nuestro universo, podemos aprender a tenerlo a el como la razón de nuestros suspiros, de nuestra inspiración, que sea el el motivo y el motor mayor por lo cual vivir.
Nuestras emociones nos permitirán sentir que en verdad vivimos según lo profundo o poco profundo que aprendamos a usarlas, ellas son capaces de hacernos conscientes de la realidad física y de la realidad espiritual, de cuando es que podemos ser amados por el y cuando podemos amarle nosotros a el. Por eso la Biblia es clara al decir amen a Dios con toda su alma y corazón. Dios no quiere ser solo una parte de nuestros deseos, ni ser solo una porción de los afectos que tengamos, y es que si podemos tener muchos afectos y anhelos en el corazón, sentimientos y anhelos profundos por muchas cosas pero es que de ese deseo de Dios es que todo lo demás debe derivarse.
Por lo regular y para la mayoría de las personas su emociones son las que controlan sus acciones y sentimientos, y no es que sentir sea mas fácil que pensar, pero generalmente pensar implica usar procesos a veces mas complicados que incluyen la lógica, la razón y hasta lo objetivo y no todos aprenden tampoco hacerlo correctamente, en cambio sentir es una reacción a los estímulos que se van presentando constantemente y espontáneamente. Entonces para muchos es vital lo que siente y experimente en sus emociones por que de ahí es que se basan todos sus demás pensamientos y acciones, la pregunta de reflexión para nosotros seria ¿cuales son nuestros afectos mas grandes que tenemos? ¿cuales son nuestras emociones y sentimientos mas claros y a los que les dedicamos mas tiempo y energía?
Amar a Dios con todas nuestras fuerzas puede representar nuestra actividad física, todo lo que implica con nuestro cuerpo y nuestras acciones. El asunto es que de igual manera Dios demanda todo de nuestras fuerzas, eso significa que podemos aprender a amar a Dios de tal forma, en nuestro trabajo, en nuestra escuela, en nuestra profesión, en el hogar, en la iglesia, cuando manejamos, cuando salimos a caminar o a correr, en el gimnasio, en la bicicleta, cuando escribimos, cuando tomamos agua y cuando comemos, en realidad en cualquier acción que hacemos.
Pero es interesante que si enumeramos aun mas cosas que todos los días hacemos, pudieran parecer que no todas esas cosas en esa lista son espirituales, o es decir ¿como podríamos estar amando a Dios cuando vamos al gimnasio o cuando manejamos? Coloreases 3:17, dice algo que nos puede ayudar a entender mejor este concepto. “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Cuando hacemos algo sea solo de palabra o algún hecho que incluya acción física y lo hacemos pensando en Cristo, es como si estuviéramos dandole gracias por la fuerza que el nos da, es reconocer que de el provienen esas fuerzas, esa inteligencia y esa virtud de poder ejercer alguna acción y eso es tan sencillo que le da la gloria a su nombre, pone en alto su gloria y su carácter de proveedor, constructor y arquitecto de toda su creación. Dios se enorgullece cuando sus hijos actuamos considerando que él es quien nos sostiene y nos permite movernos en su voluntad.
En cambio cuando tenemos una actitud de autosuficiencia, de sabiduría propia, y autocontrol es básicamente actuar contra su gloria, su carácter y su sabiduría. Es estar negando quien es el. Por eso la bíblica es enfática y a través de los evangelios se nos revela que amar a Dios, también incluye nuestras fuerzas, nuestros quehaceres diarios. Puesto que somos hijos de Dios no solo dentro de la iglesia, o los días de servicios, en reuniones o en momentos específicamente espirituales, somos su creación todo el tiempo, y debemos mostrar a Dios y al mundo que somos felices al serlo siempre.
¿Como es posible que amemos a Dios con toda nuestra mente? nuestra mente básicamente es el motor de toda nuestra existencia, pues ahí es donde razonamos cualquier idea y pensamientos, ahí es donde se ejecutan todos los procesos mentales, que incluyen desiciones, evaluaciones, interpretaciones, la razón, la memoria, y la coherencia. Cuando alguien hace algo por convicción mas que por emoción se alcanza un nivel de existencia mas disfrutable y plenitud. Puesto que la emoción distaría y es mas voluble según al entorno y situación que un ser humano se encuentre, la convicción no es tan fácil ni pronta de cambiar, requiere esfuerzo mental, y esta se basa en una evaluación profunda del pensamiento. Por ello amar a Dios con nuestra mente no es nada nuevo ni radical, es de lo mas simple y básico para un cristiano renovado por el Espíritu Santo.
Dios quiere que aprendamos a amarlo con nuestro pensamiento también, que aprendamos a disfrutar con nuestra mente el poder tenerlo, conocerlo y seguirlo hasta el final. Amar a Dios con todos nuestros pensamientos nos hace mas dichosos, pues entender verdades Bíblicas tiene que ver con el privilegio de recibir revelación de Dios.
Entonces ¿como podemos aprender a amar a Dios con nuestra mente? así como nuestro cuerpo lo podemos ejercitar, y aprendemos a controlar y tomar dominio propio sobre nuestras emociones, de la misma manera podemos aprender a usar nuestra mente, podemos aprender a pensar. Todos tenemos pensamientos, pues estos son cualquier idea que entra a nuestro cerebro, pero no todos pensamos, esto requiere entrenamiento, implica tiempo y sentido común, en ocasiones esfuerzo.
Y es precisamente que ese tiempo, sentido común y esfuerzo es lo que Dios nos pide, no fue casualidad que DIOS le dijo a Josue, esfuérzate, se valiente y medita de día y de noche en la ley del Señor. Aprender amar a Dios con toda nuestra mente nos va a llevar tiempo, tiempo invertido a la lectura Bíblica, mientras mas leas la palabra de DIOS, mas conciencia profunda tendrás de su ley, de su amor revelado a tu vida. El tiempo dedicado en el estudio de su palabra no es una perdida o derroche, en realidad es una inversión, que cosecharas en una mejor relación intima con Dios.
En cuanto tengas oportunidad, date mas tiempo para leer, has citas con tu Biblia, piensa y enfocaté a entender sus amor, su pasión por ti, memoriza versículos Bíblicos, racionaliza su palabra y veras que se disfruta mas a Dios. Es como entender lo que sientes y sentir lo que entiendes.
Aunque todos, quizá, tenemos una forma o manera predilecta de como amamos a Dios, y en su gracia el nos lleva a conocer en ocasiones aspectos mas profundos que otros lo que él es, y como es, recordemos que si Cristo pidió que lo amaramos con todo nuestro corazón, alma, fuerzas y mente es por que esto no solo ha de ser un mito o una utopía, si no es que puede ser realidad. ¿Cuando estas amando a Dios? ¿lo estas haciendo con todo de ti?
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Serie devocional: (#TiempoConDios #wtsedevo #AmarADios)
Publicado por: Martin MC // Personal // Walk The Same Español