«Teniendo en cuenta la maldad de la naturaleza humana, que puede contemplarse en su desnudez en las relaciones libres entre los pueblos (mientras que en el estado legal-civil aparece velada por la coacción del gobierno), es de admirar, ciertamente, que la palabra “derecho” no haya podido ser expulsada todavía de la política de guerra, por pedante, y que ningún Estado se haya atrevido todavía a manifestarse públicamente a favor de esta opinión; pues aún se sigue citando a Hugo Grocio, Pufendorf, Vattel y otros (¡dichoso consuelo!), aunque sus códigos elaborados filosófica o diplomáticamente no tienen la menor fuerza legal ni pueden tenerla (pues los Estados como tales no están bajo una fuerza exterior común), como justificación de una agresión bélica, pero no se ha dado ningún caso de que un Estado haya abandonado sus propósitos a causa de argumentaciones de tan importantes hombres.»
Immanuel Kant: «Sobre la paz perpetua», en Ensayos sobre la paz, el progreso y el ideal cosmopolita. Cátedra, pág. 154. Madrid, 2005
TGO
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