No Escape
Send me “No Escape” for my muse’s reaction to yours trapping them between their arms.
La mujer más pequeña dio un respingo al sentirse apresada, pero que sólo duró unos segundos. Tras eso, su expresión regresó a la normalidad: observó a la castaña ceñuda y con una mueca que distaba mucho de una sonrisa, aunque sus mejillas estaban un tanto coloreadas.
—¿Qué demonios quieres, Hanji? —le espetó con muy poca o directamente nada de amabilidad, a la vez que daba una sacudida a sus hombros buscando zafarse del agarre.











