Riko & Petra UA en la actualidad, ambas perdidas en algún lugar de Europa del Este (?) -No preguntes por qué la idea loca-
Living la vida loca *-* con Petree <3
Riko suspiró. Bueno, para ser exactos, bufó. No se podía culparla: llevaban más de media hora caminando de aquí para allá y el frío comenzaba a carcomerle el cuerpo; ni siquiera ella estaba habituada a tanto, ni tampoco le agradaba en absoluto. Entre sus manos engüantadas llebava un pequeño mapa, mapa que apenas y habían consultado. La mayor miró a su compañera, buscando su mirada. No parecía feliz, y en efecto no lo estaba.
—Admítelo, Petra. Nos perdimos —se limitó a decir. Con eso fue suficiente, de igual forma: Riko tenía el gran poder de enlatar en sólo unas pocas palabras una auténtica acusación. A sus ojos, era culpa de Petra.
Sonrió nada más darse cuenta que Riko, pese a su renuencia y dudas respecto al viaje, y a pesar de que tenía todo el derecho de mandarla al cuerno, seguía confiando en ella. Realmente quería que ambas disfrutaran la aventura, aunque ésta resultara casi un desastre. Escuchó lo último que dijo y su sonrisa sólo se hizo más alegre.
— Es una condición muy razonable. —Le dijo en cuanto tomó su mano y la apretó suavemente. No iba a decirlo en voz alta, pero no le molestaba caminar por el bosque sombrío si iban cogidas de la mano.— Gracias por preocuparte por mi.
Dicho esto, guió a la otra mujer por la orilla del río, estando atenta a cualquier cambio en el suelo y los movimientos entre los espesos árboles. Por el momento tenían la ventaja de la luz del día, pero Petra no quería pensar en lo que pasaría si seguían perdidas cuando hubiese caído la noche. Lo cierto es que transcurrieron un par de horas antes de que el río las condujera a un cause natural. Era un manantial.
— ¡Mira eso! — Rió emocionada, asomándose por el borde del pequeño acantilado. El agua se notaba cristalina y pese al frío, parecía ser agradable. Entonces cayó en cuenta del humo que salía del bosque, más allá del manantial.— ¿Una chimenea? Quizás encontramos un pueblo. Vamos, Riko, tal vez podamos encontrar un…
Antes de que pudiera decir algo, una anciana de aspecto roñoso y sucio salió de entre los árboles y les sonrió, mostrando algunos pocos dientes entre encías maltratadas por los años. Para horror de la pobre muchacha, notó que entre sus manos llevaba una serpiente muy colorida y de ojos brillantes.
— ¡¡RIKO!! — Aulló, al borde de las lágrimas.
Todo en orden, en efecto. Avanzaron por espacio de varios minutos, siempre con sus manos cuidadosamente enlazadas, todo fuera por el bienestar de ambas claro. A su parecer, Petra estaba disfrutando bastante de la "aventura" que tenían delante; Riko por su parte, no. ¡Praga! Ella quería ir allí. Pero bueno, las circunstancias se habían trocado por sí solas.
--¿Umh? --emitió con desinterés al notar la novedosa emoción de su compañera. Sigió su mirada, hasta que se topó con la modesta nube de humo, a lo lejos.
--No deberíamos hacernos ilusiones. Podría ser... sólo una casa --le advirtió, quizás un poco pesimista. No obstante, una casa con un hogar ardiendo podría significar una persona con un mayor sentido de la orientación, eso sería útil y...
--¿¡Qué demonios!? --gritó de repente, asustada ante el grito de Petra. Sin quererlo, le apretó con algo más de fuerza la mano. Buscó con la mirada el objeto que había atemorizado tanto a su compañera y cuando reconoció a la mujer, frunció el ceño. Era extraña, pero...
--Petra, no seas desagrable. Es sólo una señora. Con... una mascota exótica.










