Gustavo stops my bleed with a few words
El viernes, paso algo tan sorprendente que por primera vez en mucho tiempo (practicamente desde febrero, cuando regresamos en el metro a las VIII horas, hablando y me quedé dormido en su hombro) la realidad superó a la ficción, sucedió algo que ni siquiera hubiera imaginado en mis más profundos sueños sobre él. El viernes, acabar mis clases (en lo particular, la de Quimica fue divertida) fui al Colectivo a recoger mis cosas y le pedí a modo de broma a un amigo que me acompañara a la clase de Taekwondo y me fui. Mientras bajaba las escaleras, escuché que me llamaba y me dijo que le esperara que me acompañaría. De camino al gimnasio, le conté la historia sobre que a Gustavo le encantaba el té verde, al terminar la anecdota, habíamos llegado al gimnasio, al fondo distinguí que la puerta de Taekwondo estaba abierta y se estaban colocando equipo de protección, supuse que el profesor ya había llegado (El profesor es el unico en este universo que creeque puedes calentar bien usando un peto que te estorba) así que nos dirigimos a los vestidores y mi amigo me preguntó "¿Ya te vas a cambiar?" Y yo le di una respuesta afirmativa y le dije que seguramente ya habría llegado el profe, él solo respondió "Okay, te dejo en los vestidores, no tengo interes en verte en boxers" y yo le respondí "Yo tampoco tengo interes en que me veas en boxers, aunque Gustavo se ve bien en boxers, usa lindos boxers, seguramente ya entró a entrenar" me despedí de mi amigo y escuché que alguien decía "Ricardo Black" era Gusassy "Gustavo Montenegro" respondí. Estaba a lado mio, creo que escuchó perfectamente lo que dije a cerca de sus boxers; me encontraba muy muy avergonzado. -¿Cómo va la venta de té? -Me preguntó mientras se quitaba su camisa azul TARDIS -¿Realmente creiste que vendía té- le dije mientras guardaba mi dinero de los bolsillos en mi mochila e intentaba no mirar su perfecto torso -Pues sí, eres tú, has hecho cosas más raras, mi amigo. Yo estaba dispuesto a comprarte -Jajaja mira -señale mi playera color vino- ¿Recuerdas? Querías verme usando una camisa color vino -Sí, pero eso no es una player-me dijo -Claro que sí ¿No? -No, no tiene botones -se quitó sus pantalones quedando en boxers -Lindos boxers- le dije. Él parloteó un poco en Gustavonés (Es como yo denomino cuando Gustavo habla pero yo no puedo entender lo que dice, es como si él hablara otro idioma) nos acabamos de cambiar y lo vi en todo su esplendor; Gustavo Montenegro, vestido con su uniforme de Taekwondo, se veía tan magnifico, tan deslumbrante, tan crash, tan Gustavo Montenegro, simplemente lucía como el chico capaz de destruirme con unas cuantas palabras, capaz de robarme el sueño, capaz de evitar que lea un cuento griego/romano por encontarme pensando en él. -Bueno, mi amigo, te veo adentro- se despidió, estrechó mi mano y salió por la puerta del vestidor. Yo terminé de arreglar mi cinta (lo cual me tomó al menos 10 minutos) y salí con una sonrisa en la cara gracias a Gustavo. La clase de Taekwondo no es muy relevante salvo que llegó la novia de Gustavo y él cada vez que podía se ponía a hablar con ella. Y una vez que Gustavo y otro chico daban el ejemplo y a traves de su casaca mal acomodada podía ver sus boxers y no deje ver eso; al momento de hacer el ejercicio no supe que hacer. Lo admito, me encantan los boxers de Gustavo, son tan lindos, tan su estilo. Al terminar la clase, Gustavo me entregó su peto y su casco y me dijo "Ricardo Black, te encargo que cuides y guardes mi equipo, por favor" a lo que yo le respondí como siempre "Sí, claro Gustavo Montenegro". Se despidió de todos y una amiga se acercó, tomó mi manga y la frotó contra su cachete. Cuando le pregunté el porqué, explicó que Gustavo y su sudada cara se despidieron de ella con un beso y ella me dejaba el sudor que él había dejado en su cara. Luego, me senté en las colchonetas con un amigo. Hablamos sobre la BBC mientras yo jugaba con el qqlllAcasco de Gustavo y cuando me terminó de explicar que es Top Gear, el casco de Gustavo cayó en mi cara pero el elastico solo rozó mi nariz. Seguí hablando con Gerardo hasta que él me dijo: -Aaaammm esto, tu nariz sangra -¿Qué? Claro que no, es solo sudor- le respondí, pero para comprobarlo p por el espacio que está entre el ior y las fosas nasales, mi dedo sintió algo humedo y al mirarlo comprobé que era sangre, inmediatamente arrojé lejos el casco de Gustavo, pues no quería mancharlo. Mi amigo me dio papel, no dejaba de sangrar, use mis manos para detener el sangrado y de pronto la sangre que había en mis manos explotó, salpincando mi rostro, pecho y brazos de sangre como si me hubieran rociado. Salí de Dojang y me dirigí al vestidor corriendo, a mitad del camino la novia de Gustavo me dijo "corre amigo, corre". Eso me hizo sentir raro; es como si estuviera enojado pero no había dicho nada que lo provocara, tal vez estaba un poco celoso por el hecho de que Gustavo la prefiera antes que a mi o no sé. Ingresé al vestidor caminando pues no quería llamar la atención de Gustavo, estaba totalmente vacío salvo por Gustavo que se estaba cambiando. Gustavo me vio y yo me volteé para que no notara mi rostro y uniforme manchado de sangre, al llegar a los lavabos me acerqué al primero que vi y al tratar de abrir la llave, nada salió, ni siquiera una gota de agua "¿Es en serio?" pensé y me recorrí al lavabo de a lado rogando para que este estuviese funcional. Mientras Gustavo había reparado en mi presencia y me dijo mientras se colocaba sus pantalones: -Ricardo Black ¿Estás bien? -Sí, totalmente, solo vine a... a... a... a enjuagarme la cara -le contesté mientras me enjuagaba las manos de sangre, pero mi nariz no dejaba de sangrar. -¿Seguro que estás bien? -escuché sus pasos a traves del humedo suelo del vestidor detrás de mi. Cerré la llave y me llevé las manos a la cara, cuando llegó, se puso a mi lado y me observó- ¿Estás bien? -Sí, no te preocupes- Gustavo vio mi uniforme y puso cara de rareza -¿Qué pasó?- me preguntó, yo quité las manos de mi rostro y volví a abrir la llave y le conté la historia.Mi nariz ya no sangraba, lo cual era muy raro dado el hecho que hace unos instantes parecía una caudalosa cascada. -Pero descuida, no manché tu casco de sangre-le aseguré terminando de enjuagar mi rostro y mirando mi rostro en el espejo examinando mi nariz. -Mi casco no importa, si lo manchaste o no, puedes limpiarlo así de simple, lo importante eres tú ¿Estás bien? -Sí, ya no estoy sangrando así que sí, estoy bien, Gustavo Montenegro- por dentro estaba gritando, no podía creerlo, le importaba realmente a Gustavo Montenegro, supongo que ya sería considerado por él como un amigo, estaba euforico, Gustavo Montenegro se preocupaba por mi. -En resumen no puedo dejarte solo 5 minutos sin supervisión porque empiezas a sangrar -Pues así parece jajaja Ambos reímos un poco y al final me despedí de él y salí del vestidor directo al Dojang. Tenía una gran sonrisa y una perfecta historia. Le importaba a Gustavo Montenegro, creía que era un sueño, un hermoso. Me pregunté si las palabras de Gustavo habían sido las que habían detenido mi sangrado, no sería raro, pues este es un mundo de Dioses y Titanes ¿Por qué sería raro que el chico más perfecto pudiera curarme con sus palabras?













