—Sé que no es el mejor momento para juntarlos a todos ustedes aquí y hacerlos hablar de un tema tan delicado como lo es... el fallecimiento del señor Ford—comenzó—. Lamentablemente, no soy el indicado para ser la voz de ustedes y hablar de lo seguramente maravilloso e invaluable que fue el señor Ford para ustedes y para esta institución; no lo conocí bien y no... yo no tuve mucho contacto con él más que en clases. Pero sé que ustedes sí. De una forma u otra, lo conocieron, lo quisieron, lo quieren. Así que... consideren este espacio seguro para hablar sobre el señor Ford y sus sentimientos sobre su temprana partida...
Sin saber más que decir, guardó silencio, esperando a que alguien más tomase palabra.









