John Goodblood: “Disfruto mucho de ese aspecto camaleónico que se puede tener en el arte”
Esta noche, John Goodblood dará un show gratuito en Lucille Club para deleitar al público con varios temas de su discografía solista. El actual bajista de Harm & Ease y líder de Electric Child, se sentó a hablar con nosotros acerca de su nuevo material de estudio, su vida en los Estados Unidos y la importancia que tiene la calle, entre otros temas más que interesantes.
TRS: ¿Cuál es el balance que podés hacer de esta primera mitad de año? ¿Ha sido satisfactoria o ha tenido sus complicaciones?
La primera mitad de este año fue en gran parte mi integración formal en Harm & Ease. Mucha actividad junta, día y noche. Es un grupo esplendido de gente y soy fan de cada integrante, no solo amigo. Después de la fecha que hicimos en La Trastienda decidí dedicarme a mi grupo solista que venía haciendo fechas también toda la primera mitad del año. La vida de artista es un camino minado de complicaciones, pero uno las enfrenta, resuelve y atraviesa.
TRS: ¿Qué nos podés contar acerca de la remasterización de “Bad Land$” y de tu EP “Cabaret Blues”? ¿Cómo fue que llegaste a la idea de realizar estos relanzamientos? ¿Podrías describir el proceso artístico y técnico involucrado en la remasterización?
Bad Land$ y Cabaret Blues son discos que se grabaron en su mayor parte en vivo en el estudio. A diferencia de la mayoría de los discos que salen hoy en día, no se usó metrónomo ni excesiva cantidad de pistas. Para remasterizarlo fui a Estudios Panda con las sesiones virtuales y utilizamos distintos preamplificadores analógicos y específicamente un caño de la marca “Manley” que tiene la compresión clave para el mastering, y un limitador para que el volumen del tema nunca sature.
TRS: Vas a estrenar un videoclip de tu cover de “Things Have Changed” de Bob Dylan ¿Cuál es la influencia del cantautor norteamericano en tu carrera? ¿Crees que alguna vez podamos volver a tener un movimiento musical y cultural de esa misma calidad?
Podría estar horas hablando de cómo Dylan me afectó. La lección más grande que me dejo fue el respeto a la tradición musical. Mucha gente habla del respeto al blues y al folk como pilar ideológico, pero hay un verdadero océano de música de los 20 y 30 que lleva años estudiar y entender. Dylan fue sumamente estudioso de toda esta música y supo manipularla para hacer algo propio y moderno. Yo creo que hay que apuntar a aprender y entender todo lo bueno y malo de aquellos movimientos musicales y tratar de hacer algo bello para el presente y para el mañana. Podría hacer muchísimos comentarios sobre la decadencia cultural actual y presentar un discurso nostálgico a lo “En los 60 todo era mejor etc..” pero habito esta época y quiero hacer todo lo que pueda para crear algo bueno para el hoy y el mañana.
TRS: Tu infancia transcurrió entre Virginia y Nueva York ¿Cuánto de esas experiencias te moldeó como el artista que sos hoy día? ¿Sentís que en sí mismo, el recorrido del artista es un viaje sin fin en el que todo está por descubrirse?
En la inocencia de la infancia es como que no hay prejuicio. Supe asimilar rasgos culturales argentinos y norteamericanos de una forma fluida y natural. El jardín de infantes al que fui en Virginia era literalmente en una iglesia sureña. Estaba en la escuela a los 9 años en Nueva York cuando cayeron las torres gemelas. El día siguiente mi madre fue a la casilla de correo con guantes de goma y barbijo por la paranoia de ataques químicos. No creo que haya forma de que esas cosas no me hayan moldeado tanto como persona y tanto como artista.
TRS: Tu música tiene una mezcla del blues tradicional y originario, pero también recoge elementos del folk y del rock clásico más moderno ¿Cómo lograste amalgamar todas tus influencias?
Cuando tenía 18 años empecé a entender de una forma más profunda la línea directa que había en bandas como Led Zeppelin, los Rolling Stones a la música negra. Ahí hubo como alguna especie de epifanía en la que me di cuenta que no importaba que tipo de música decidía atacar iba a tener un cordón umbilical directa al África. El tango tiene raíces afro descendientes, toda la música brasilera, latinoamericana y caribeña también, no sucede solo en los Estados Unidos. Puedo mojar mis pies en rap, funk, soul, country, tango, jazz y utilizar rasgos del lenguaje de esa música en mis temas.
TRS: ¿Sentiste alguna vez la necesidad de atarte a uno o dos géneros/estilos musicales en tu carrera?
Trato de ser bastante libre en cuanto a eso. Aún así la gente necesita catalogar las cosas en su cerebro. Supongo que debe haber gente que ante la primera impresión ve lo que hago y piensan en que es algo vintage, algo nostálgico que trata de quedarse en el aspecto fetichista de lo retro, cuando en realidad soy lo opuesto a eso. El disco de Electric Child por ejemplo es una de las cosas más modernas de las que participé, lleno de triggers y sintetizadores. Escribo mis propios temas y soy un artista moderno, abierto a todo tipo de tecnología, analógica y digital. Aún así, respeto que no estoy en control de lo que la gente decide interpretar de lo mío y eso es algo hermoso.
TRS: ¿Consideras que la vieja escuela tiene lugar en la era de las redes sociales y la voracidad en el consumo de información? ¿O es una pelea por completo perdida?
Coincido en que hay un consumo de información bastante enloquecido, pero aún así no creo que haya que subestimar a la gente. Lo que es de calidad verdadera trasciende. Podes hacerlo a la “vieja escuela” o “nueva escuela” pero debe ser de calidad y debe ser autentico. Hay mucha gente tratando de zafar, de entrar en la montaña gigante de consumo en vez de hacer algo realmente excepcional y trascender de esa forma.
TRS: Lo político siempre ha estado en el centro de la escena musical ¿Crees que se puede ser poderoso y político sin convertirse en el camino en un panfleto de algún partido o agrupación? ¿Cómo te posicionas vos en la coyuntura actual con tu música y lírica?
Se han visto muchas bandas que apoyan políticos y autoridades nacionales. Es una espada de doble filo, porque por un lado querès que se haga el bien pero te arriesgas a quedar ligado a las atrocidades que cometen muchas veces quienes están en el poder. Por eso Dylan se distanciò del movimiento Folk de protesta en la segunda mitad de los ‘60. Creo que hay cosas que son universales, que exceden cualquier partido político, como los derechos humanos, y el medioambiente. Esas son temáticas que no requieren ser el panfleto de ninguna agrupación política, son cuestiones que como ciudadano y como artista uno tiene que tomar un lado. Yo desde mi lado he escrito varias canciones sobre nuestro país con tono político como, por ejemplo, “Argentina Cries”, y “Victor”, sobre el único argentino en el mundo con pena de muerte Victor Saldaño, actualmente preso en una cárcel en Texas.
TRS: ¿Cómo llegaste a Harm & Ease? ¿Te sentís por completo libre allí o preferís el camino solista en ese sentido? ¿Es la calle una escuela por la que todo músico debería pasar para poder desarrollarse plenamente
Conocí por primera vez a Danny Lopez, el guitarrista y miembro fundador de Harm & Ease, tocando en la calle hace varios años. Antes de haberme unido formalmente a la banda yo ya era amigo de todos los integrantes de la banda y nos juntábamos a tocar y pasar tiempo con bastante regularidad. El momento que me ofrecen unirme fue más que oportuno. Estuve 3 años tocando como solista y dos con Electric Child a un ritmo muy veloz y muy fértil musicalmente.
Pero estaba desgastado. Al ser cantante y compositor en estos otros proyectos, la exposición y responsabilidad y presión era mucha. Unirme a Harm & Ease fue una de las mejores decisiones que tomé. Tocar temas que me encantan con gente que le tengo mucha estima, y no tener que estar al frente, el poder amalgamarme, acompañar y ser parte de algo. Compongo con los chicos también y ellos aprecian lo que traigo musicalmente a la mesa así que es sumamente gratificante trabajar con ellos. De varias formas, en Harm & Ease puedo hacer todo lo que no hago como solista y en Electric Child.
No creo que la calle sea una necesidad. Podes hacer música en tu casa, en un estadio o en la calle. Si creo que la calle es una experiencia que nutre muchos aspectos de la performance y de la lucha como artista. Yo he sido hostigado por toda clase de pungas, policías, gente indignada con que cante en inglés. Se me han puesto muchos obstáculos en mi camino y sigo de pie. Hay lecciones que aprendí ahí que permanecerán siempre conmigo.
TRS: ¿Qué nos podés contar de la grabación de “Black Magic Gold”? ¿Quedaste conforme con el resultado artístico?
Acompañé a Harm y a toda la producción de Black Magic Gold aún no siendo integrante. Fue un trabajo que llevó un gran sacrificio realizar pero el resultado es impecable. Es un disco de rock con muchas texturas y vuelo melódico. Es lo mejor de ambos mundos. Hay temas que tienen guitarras de rock clásicos bien crudas pero en simultáneo hay hammonds,rhodes,vientos y cuerdas. Es una aventura supersónica.
TRS: ¿Cómo diferencias tu trabajo en Harm & Ease y Electric Child del de productor en el Estudio Panda? ¿Son mundos muy diferentes o al estar conectados facilitan el pasaje constante entre uno y otro?
Yo sé muy bien que sombrero ponerme dependiendo el contexto en el que me desenvuelvo. En Harm es un sombrero, en Electric Child es otro, en solista es otro y como productor también. Disfruto mucho de ese aspecto camaleónico que se puede tener en el arte. Estoy al servicio de la tarea que se debe realizar musicalmente. Como productor, nunca pretendo controlar la dirección de la grabación. Pretendo que quien sea que está siendo grabado tenga un concepto muy claro de lo que quiere realizar, yo solo estoy ahí para facilitarlo y ayudar en lo que me pida. Sea grabar una guitarra, buscar sesionistas o servir café.
TRS: ¿Qué podemos esperar de tu show el próximo 15 de junio en Lucille? ¿Cómo ha sido la recepción del público en todos estos años?
Para Lucille se vienen dos sets. Uno más tranquilo más roots, y otro con energía más intensa. Vamos a tocar solo temas míos, como 17 en total. A medida que ha pasado el tiempo ha cambiado mi interpretación de la recepción al público. Entre el 2015-2017 sentí que muchos me miraban como si fuera alguna especie de extraterrestre. Sigue pasando eso, pero creo que de a poco la gente se ha dado cuenta que soy más como ellos de lo que pensaron inicialmente.
Entrevista: Rodrigo López













