No puedo negar que mientras te escribo estas líneas pienso que bien podría detenerme y borrarlas o romper el papel en pedazos y botarla, pero creo que te mereces una despedida de alguna u otra manera. Y más después de regalarme las mejores semanas de mi vida. Sé que esto parece una huida, que te había prometido más tiempo, pero no puedo seguir manteniendo algo que, a fin de cuentas, va a morir. No es justo para ti ni para mí. Así que por eso te escribo y no me despido de manera directa. Porque temo que, cuando llegue el momento, no pueda hacerlo. Temo no poder dejarte y quedarme. Porque justo ahora, mientras pienso, mientras me dejo llevar, dudo de que eso sea lo que realmente quiero; jamás había sentido esto por nadie. Eres mi primera vez en muchas cosas, caramelo de limón y eso me aterra. ¿Cómo se supone que voy a superarte entonces? ¿Cómo se supone que voy a dejarte ir así? Me encantas, recuerdo habértelo dicho y si no es así, ya lo sabes. Te quiero, eso sí que te lo he dicho, pero no me ha dado tiempo de demostrártelo. No he tenido tiempo de nada. Cuando llegué a este pueblo, nunca pensé que crearía lazos tan fuertes con alguien, pero luego apareciste tú, todo ceño fruncido y malos modos y supe, aún sin saberlo realmente, que te ganarías un espacio en mi corazón. Dices no ser amable ni buena persona, pero lo que vi ese día, cuando esta perdida, fue exactamente eso mismo. Vi amabilidad y vi bondad (y aún lo sigo viendo) Desde entonces me cautivaste y cuando salía de casa, solo imaginaba el encontrarme contigo; me prometí a mí misma que no descansaría hasta verte sonreír (y mira que lo he logrado). Como te dije una vez, eres como un caramelo de limón: ácido al principio, dulce al final; solo hay que saber llegarte. Y yo lo logré. El hombre que descubrí detrás de esa dura coraza es el hombre del cual estoy enamorada justo ahora. Así que nunca, nunca, nunca pienses que no vales la pena o que eres malo en algún sentido porque no lo eres y estoy segura de no ser la primera en pensarlo. Quiero que dejes de tener esa imagen tan pobre sobre ti mismo de la misma manera en la que una vez me pediste que dejara de pensar tan bajo de mí. Quiero verte presumiendo esa sonrisa tan hermosa que tienes y que me vuelve tan loca. Esa risa que es capaz de alumbrar el cielo más oscuro del mundo. Quiero que te permitas amar. Busca a esa persona especial, esa persona que te corresponda, que te quiera, que te entienda y ámala. No la apartes de ti. Demuéstrale el amor que sientes por ella y se feliz. Siempre feliz; te lo mereces más que nadie. No quiero alargar demasiado esto porque entonces será como si estuviera erradicando la posibilidad de volverte a ver. De volver a perderme en esos brazos que me garantiza protección absoluta. De volver a apreciar todos los pequeños gestos que lograron hacerme quererte; aunque no fue difícil. Quiero desearte una feliz navidad y un feliz año nuevo. Sé que vendrán cosas muy buenas para ti. Quiero darte las gracias por ser lo mejor que me ha pasado y por ser el mejor novio del mundo. Te voy a recordar siempre, pero es hora de que cada quien retome su vida. Tú, siendo ese irresistible chico que con una mirada dice todo y nada. Y yo, con mi vida de fantasía. Nunca olvides que te quiero. Te quiero, te quiero y nunca dejaré de hacerlo… espero. Siempre supe que, si alguien iba a romper mi corazón, ése ibas a ser tú. Pero se siente bien, se siente muy bien y dejaría que lo hicieras otra vez. Cuídate, Andrew Harrington. Y, por favor, sonríe.