♔ : El mundo de todos está en blanco y negro hasta que conoces a tu alma gemela, quien le dará color al tuyo.
——— { ♪ ; La atención de Haruka regresó a los pétalos desperdigados en el suelo, luego al dibujo.
Una paleta de variantes en la hoja entre sus dedos, el muchacho no debería ir a los templos solo a dibujar. Él lo sabía y por eso mostraba el debido respeto una vez pisaba alguno pero, sencillamente no podía ignorar la vista que tenía desde ahí.
Aun cuando solo pudiera apreciar la descolorida maqueta de un paisaje en blanco y negro. Un dibujante con una pobre variante de colores, eso era un tanto triste.
Haruka suspiró, el gesto impertérrito apenas se movió, el lápiz entre sus dedos continuó trazando líneas, tratando de emular la vista frente suyo.
Él lo tenía claro, había leído acerca de los pétalos de sakura y poseía pleno conocimiento del color de estas. A él le gustaba imaginarlas, al igual que muchas cosas.
El trazo del atardecer debía ser simplemente deslumbrante.
❝ —— Hey, ese es un buen dibujo. ❞
La sorpresa logró jalar varias líneas de expresión en el rostro del chico, Haruka se giró e inevitablemente chocó con el dueño de aquel comentario.
Luego todo fue una algarabía de colores.
Incluso si su gesto apenas se movió, la sorpresa se reflejó sólida en sus ojos. Los matices tomando forma uno tras otro a una velocidad abrumadora, sin embargo, su atención quedó concentrada en el iris opuesto.
Aun cuando todo la explosión de colores bailaba a su alrededor, Haruka solo tuvo tiempo para observar aquel par de extraños ojos.
El muchacho inclinó la cabeza, saludando a quien ahora sería su otra mitad.