HECHOS DE LOS APOSTOLES capítulo 1
Lucas escribió los Hechos de los Apóstoles y lo dedica a Teófilo. Promesa del Espíritu Santo Hechos 1:1-5 Los apóstoles tuvieron que esperar hasta el día de Pentecostés, pero desde aquel entonces todos los creyentes son bautizados con el Espíritu Santo al ser salvos (1Co. 12:13; Rom. 8:9; 1Co. 6:19-20; Tit-3:5-6). dentro de no muchos días. La promesa de Dios se cumplió diez días después.
Jesús llevado al cielo. Hechos 1:6-11 El énfasis del libro es la importancia del día de Pentecostés, y el ser investido de poder para ser testigos eficaces de Jesucristo. Hechos registra a los apóstoles siendo testigos de Cristo en Jerusalén, Judea, Samaria, y el resto del mundo circundante. Hechos 1:8 dice, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. La misión de los apóstoles consistía en esparcir el evangelio y era la razón principal del poder que les dio el Espíritu Santo. Este suceso cambió de forma dramática la historia del mundo porque permitió que el mensaje del evangelio llegara a todos los rincones de la tierra (Mat. 28:19-20). recibiréis poder. Los apóstoles ya habían experimentado el poder del Espíritu Santo para salvar, guiar, enseñar y hacer milagros. Pronto recibirían su presencia dentro de ellos y una nueva dimensión de poder para testificar (Hch. 2:4; 1Co. 6:19-20; Efe. 3:16; Efe. 3:20). testigos. Personas que cuentan la verdad acerca de Jesucristo (Jua. 14:26; 1Pe. 3:15). La palabra griega significa “el que muere por su fe”, porque ese era casi siempre el precio que se pagaba por dar testimonio de Jesús. Judea. La región en la que estaba ubicada Jerusalén. Samaria. La región al N de Judea (Hch. 8:5).
Elección de Matías para reemplazar a Judas. Hechos 1:12-26 Echaron suertes. Un método habitual en el AT para discernir la voluntad de Dios (Levíticos 16:8-10; Josué 7:14; Proverbios 18:18). Esta es la última mención bíblica de suertes porque la venida del Espíritu las hizo innecesarias.
Un fuerte abrazo y Dios siga bendiciendo sus vidas, sus casa y sus ministerios.











