Testamento: ordenar hoy para evitar problemas mañana
Hay personas que retrasan el testamento porque piensan que solo lo necesitan quienes son mayores, tienen muchos bienes o viven conflictos familiares.
Otras sienten que hacer testamento es como empezar a repartir su patrimonio.
Pero no es así.
El testamento permite dejar ordenada la voluntad sobre lo que queremos que ocurra con nuestros bienes y derechos después del fallecimiento, dentro de los límites de la ley aplicable.
Mientras vivimos, los bienes siguen siendo nuestros.
El caso de Luis
Luis tiene dos hijos y una vivienda.
No quiere que su familia tenga que adivinar en el futuro qué quería hacer ni que una conversación informal se convierta en motivo de discusión.
Por eso acude al notario.
Explica su situación, plantea sus dudas y recibe asesoramiento para que su voluntad quede expresada de forma clara y jurídicamente adecuada.
¿Puede cambiarse?
El testamento no impide cambiar de opinión.
Puede modificarse posteriormente si la persona conserva capacidad para hacerlo. Por eso conviene revisarlo cuando se producen cambios familiares o personales importantes.
La función del notario
El notario escucha a la persona, comprueba su capacidad, asesora de forma imparcial, explica los límites legales y redacta el testamento con seguridad jurídica.
También conserva el documento para que, cuando corresponda, pueda conocerse cuál fue el último testamento válido.
Idea principal: hacer testamento no adelanta la herencia; ordena la voluntad para cuando llegue el momento.
Una conversación familiar, una lista escrita en casa o una nota privada no deben confundirse automáticamente con un testamento notarial.
Cada testamento depende de la situación familiar, patrimonial y de la ley aplicable al caso.
















