[Del post anterior] Pocas cosas me indignan tanto como la ignorancia acerca de discapacidades en los mismos centros de salud. Que haya pasado 3 o 4 filtros y haya tenido que ser yo la que frene el carro me indica el poco compromiso que tienen las personas para empatizar con el otro.
Aquel día me fui angustiada de la sala de Urgencias, rompí la pulcera que me habían puesto inútilmente y salí por la puerta sin entender cómo era posible que tenga que explicarles que no me podían ayudar de esa manera.
Tuve la suerte de pasar por un privado que distribuyen implantes cocleares. Les expliqué la situación y una fonoudiologa se ofreció a calibrarme el implante de manera gratuita. Me lo solucionó de un día para el otro y yo pude retomar mi vida cotidiana: estudiar, trabajar, andar en bicicleta (si, anda en bici... me parece un peligro andar pedaleando por la ciudad sin escuchar NADA).
Cuando salí de allí, con una sonrisa de oreja a oreja, me llegó un mail del Hospital Clinic que me daban turno para el otorrino para dentro de un mes y medio. MES Y MEDIO, según ellos sería un mes y medio sin escuchar. Como ya tenía solucionado lo urgente y necesitaba entrar al sistema de salud pública para futuras ocasiones acepté el turno.
Mes y medio más tarde, llego al hospital con mi turno de otorrino (y con el cual tuve que pedir entrar más tarde a mi trabajo) y una vez más, me atiende una médica con un barbijo que no me permitía leer los labios, de muy mala gana tomó mis datos y me dijo que ahí no podía hacer nada, que debía derivarme a un especialista en implante cocleares ¿fecha del turno? Un mes y medio más tarde.
La tercera visitar es la vencida, pensé yo. Asi que 45 días más tarde, voy a mi cita medica con la firme convicción que me iban a calibrar el nuevo implante y para mi sorpresa, me atiende un médico (esta vez se las ingenió para que yo pueda leer sus labios, mil puntos para el señor) y me dice que él no hace las calibraciones pero que me dio un papel para que vaya al hospital correspondiente para pedir un NUEVO turno.
Salí de ahí con una bronca, cómo es posible que según ellos yo este TRES meses sin escuchar, porque si no fuera por la generosidad de la fonoudiologa de un privado, yo no podría escuchar nada.
Intenté sacar turno en el nuevo hospital. Otra vez me mandaron a urgencias (en vez de indicarme que consultas externas estaba cerrado) y una vez más tuve que yo frenar el carro y decir "¿Pero vos sabes que es un implante coclear? La calibración no se resuelve con un médico de guardia".
La experiencia de esto continuará. Cuando consiga un turno para calibrar el implante.