There's a million reasons why I should give you up {Nam}
Avanzó tambaleante entre los pasillos del edificio de los chicos, cuidando de no hacer ningún ruido que la delatara o, peor aún, caerse por las escaleras. No, probablemente ir a hablar con Gus sobre lo que le pasaba no había sido una buena idea, porque sin notarlo terminó bebiendo media botella de vodka junto a él y Am era todo menos resistente al alcohol. Gus se había desmayado en su cama y cuando Am se dio cuenta ya era la una de la mañana. Nunca se había sentido peor en su vida, todo le daba vueltas y sentía unas ganas incontrolables de vomitar.
Al dar la vuelta un pasillo se dio cuenta que no podría seguir, casi ni podía mantenerse en pie. Recostó su espalda contra una pared cercana y deslizó su cuerpo hasta quedar sentada en el frio piso. Su cabeza fue hacia atrás y quedó mirando hacia el techo, definitivamente esa había sido una mala idea.
Su cuerpo pronto comenzó a temblar debido al frío que le hacía, pero se sentía demasiado borracha como para levantarse y salir para volver a su habitación. De repente escuchó una puerta cercana abriéndose y sus ojos se abrieron en esa dirección. Una risita escapó de entre sus labios mientras ladeaba la cabeza, no creyó que volvería a hablarle tan pronto, no quería ni encontrárselo en los pasillos de la escuela y ahora lo tenía frente suyo y ella, claro, estaba totalmente ebria.
- Mierda – suspiró con cierta diversión en su voz – solo te pido una cosa, no te burles de mí o voy a golpearte – lo señaló con su dedo índice y se levantó apenas del suelo. Arreglo la falda floreada que usaba y recostó su cuerpo una vez más contra la pared – Lo siento, ahora me iré a mi habitación, por favor no le digas a nadie que me viste así ¿Sí Nate? – giró la cabeza para mirarlo a los ojos. Estando ebria no le dolía tanto verlo o hablarle, se sentía incluso capaz de reírse de la situación – Lo siento.