el murmullo del restaurante se deslizaba entre copas alzadas y cubiertos sobre porcelana. vittoria se había escabullido de la mesa principal (en donde había estado acompañando a sus madres y abuelos) con la excusa de revisar un mensaje, pero en realidad, sólo buscaba un respiro. una tregua del desfile de risotadas y discusiones cruzadas. al doblar por uno de los pasillos laterales, la vio, siempre deslumbrante y el corazón el dio un brinco, consciente de que su aburrimiento había acabado aquí. " ¿ayra? " su voz no fue sorpresa, sino interés. levantó una ceja mientras se acercaba, con el mismo andar que usaba en la pista antes de una curva cerrada. " ¿no serás un ángel guardian? decides aparecer en el momento justo para salvarme de morir de aburrimiento. " deja su copa a un lado, y aunque la sonrisa era brillante, los ojos tenían filo. ese tipo de filo que no busca herir, pero sí medir. capturar cada desliz de emoción en la pelinegra. " ahora tengo la excusa para no ir a sentarme con madre que sigue preguntando si le estoy escondiendo a mi novie, y cuando le digo que no tengo, toda persona que sea, más o menos de mi edad, le parece un buen candidato. " luego de elevar las manos indignada, las deja descansar en sus caderas. " ¿vienes a cenar o ya cenaste? "