Holly: En mi boda todos podrán bailar como puedan y quieran. Y mi vestido será como el de la novia de November Rain pero mas moderno. Que Luke no sepa que estoy hablando de esto.
Olivia: Tienes todo planeado... ¿Lo notaste?
Holly: Jajaja si. Dios, qué terrible.
Olivia: Toda mujer enamorada sueña con eso. Y los hijos. Apuesto que piensas en hijos.
Holly: Jajajaja
Olivia: Te agarré.
Holly: Jajaja sí, quiero dos. La parejita.
Olivia: Y al mini Luki, seguro. ¿No?
Holly: Ay Dios, sí. Qué precioso sería.
Olivia: La sonrisa.
Holly: Sus ojos.
Olivia: Ojalá algún día tengas esos hijos que quieres, Holly.
Holly: Ojalá, Olivia. Jajaja. Aunque no se si les diga cómo se llama tu perro.
Olivia: ¿Por qué todo el mundo tiene problemas con mencionarle eso a los niños? Mis hijos sabrán malas palabras. Yo no tendré hijos, ¿qué dije?
-No sé cómo empezar a decirte lo que quiero decir -comenzó, soltando una risita suave un tanto nerviosa y dejó caer la servilleta a la mesa-.Pero … En realidad no me gusta estar así contigo, pero tampoco puedo evitarlo -dijo de manera sincera, negando con su cabeza porque estaba bastante complicada con el tema.
- ¿Que cosa? - Preguntó llevando su mirada a ella cuando la escuchó y tomó la servilleta con la que Holly antes jugaba para hacerla bolita. - Ah..- Murmuró asintiendo suavemente y alzó su cabeza- Bueno, creo que me pasa lo mismo, en realidad- Admitió haciendo una mueca con sus labios fruncidos.
- ¿Qué cosa? -preguntó tras escucharla, quería saber qué pensaba ella de lo que últimamente había pasado en su relación y suspiró, haciendo una mueca mientras esperaba a que hablara.
- Que no me gusta que esto esté así, pero tampoco me siento con los ánimos de seguir intentando a que vuelva a ser como antes - Aseguró Cailin en un tono bastante suave y calmado, encogiéndose de hombros y dejó caer la servilleta dejando los cubiertos paralelos sobre el plato. - Sé todos los motivos que tuviste para enojarte conmigo, y aun que te pedí disculpas por hacerte sentir de una manera que no era mi intención; no esperaba que no fueras a mi cumpleaños, ni mucho menos que me digieras un montón de cosas que me dolieron bastante, y que aún siguen ahí - Admitió relamiendo sus labios, sirviéndose un poco más de jugo antes de beber del mismo y la miró. - También sé que todo lo que está pasando es porque yo lo busqué, me alejé del porque es lo que quise, pero no de tí de esa forma - Inquirió.
Asintió a lo que decía, al parecer ambas compartían el mismo sentimiento en relación al actual estado de su amistad. Alzó su mirada a ella cuando le reclamaba lo que alguna vez le había dicho. - Lo siento por no haber ido a tu cumpleaños, pero seguía molesta , y sabía que iba a estar exactamente como estamos ahora y para que estuviera así de incomodo mejor no. Lamento si te dolió lo que te dije, pero era lo que sentía y lo que siento, quizás el modo y las palabras no fueron las correctas -agregó, como si de repente se destapara y empezara a decirlo todo. - Te alejaste porque quisiste, sí, pero no por eso debías alejarte de mí también -hizo una breve pausa, sintiendo como su voz se quebraba al hablar-. No por eso debías dejar de considerarme en tus cosas. Cambiaste, Cailin y tú cambio no me gusta -agregó, siendo lo más sincera posible y llevando una mano a su mejilla para limpiarse una lagrima que se le había escapado y se encogió de hombros, bajando la mirada en lo que suspiraba. - Si no podemos arreglarlo, tampoco hay que forzarlo -volvió a hablar y relamió sus labios, mirándola con sus ojos enrojecidos y aguados.
Le dio la oportunidad de que hablara, manteniendo su mirada en ella pero enfocándose en distintos puntos de su cuerpo, hasta posarse en su mirada. Relamió sus labios que se resecaban tan sólo por aquel momento y mantuvo el inferior mordido desde el interior. - No te dejé de considerar, sé que vas a creer eso siempre, pero no fue así como lo piensas. Quería guardarme cosas para mí, pasé muchas cosas este último tiempo y me estaba preocupando de mí, de lo que sentía y de lo que quería - Admitió encogiéndose de hombros finalmente, haciendo una mueca cuando habló de su cambio. Claramente ella lo había hecho, pero para ella, había sido mejor, se había alejado de la vida que sus amigos llevaban que alguna vez le había dado hasta temor cuando se vieron involucradas en los asuntos de drogas, quizás todo se estaba pasando del límite. Sus viajes le habian servido para conocer gente nueva, para darse cuenta de que contaba con muchas personas y que no estaba sola como se sentía.- Yo estoy feliz - Admitió con una suave sonrisa que sin querer se formaba en sus labios al decir aquello - ¿Cambié, por qué? - Preguntó alzando su mirada a ella - ¿Porque ya no paso mi tiempo libre con ustedes? ¿Por qué conocí más gente? - Inquirió enarcando una ceja y se encogió de hombros negando suavemente con su cabeza mientras suspiraba. -Pasó mucho tiempo desde que no me sentía como me siento ahora, Holly - Añadió alzando su mirada a ella.
Revoleó sus ojos ante lo primero, bufando de manera suave , porque si, ella no podía entender las cosas a la que Cailin se refería. - De ti y de lo querías , guardándote cosas que gente aparecida sí sabía -dijo sin querer interrumpirla pero se le salió e hizo un gesto dándole a entender que lo sentía y que continuará hablando, manteniendo sus ojos en ella, fijos , llenos de miles de sentimientos que ni ella misma podría interpretar. - No, Cailin. Tú cambiaste, tienes una actitud tan… No sé -dijo, prefiriendo callarse para no continuar peleando y volvió a relamer sus labios, ladeando su rostro hacia el ventanal mientras ella continuaba. - Esta bien, Cai. Que sigas así de feliz, me alegro que lo seas, nadie más que yo te lo deseaba -volvió a decir en lo que regresaba la mirada hacia ella-. Pero yo quería ser parte de eso, ahora… Ya no sé -concluyó, botando el aire y tragando saliva. Cailin había sido su mejor amiga durante años, y le había hecho falta, era su otra mitad, dependía tanto de ella como de Luke ahora y le dolía en lo más profundo terminar así, pero estaba demasiado triste, dolida y decepcionada, aunque ninguna de las dos entendiera el punto de vista de la otra. - Luke me viene a buscar -dijo en un suave tono, en un hilo de voz y se puso de pie, conteniendo el nudo que tenía en su garganta.
- ¡No, Holly! ¿Cuantas veces más te voy a tener que decir que Eris no tenía ni idea que estaba en Chicago? - Exclamó molesta, porque seguía intentando creer aquello cuando no era verdad -Ella tan sólo hablaba de mi viaje, de lo que estaba haciendo, pero no tenía idea que estaba en Chicago, nadie lo sabía - Añadió botando el aire de manera pesada, como si no pudiera hacerle entender aquello de otra manera. - ¿Tan qué? Si estás acá es para decirme las cosas, ¿o no? - Dijo enderezando su postura para poder mirarla, buscando su rostro cuando corrió su mirada. - ¡Te quise hacer parte de esto cuando me sentí segura de que lo que estaba pasando conmigo estaba bien! - Exclamó en lo que su voz se quebraba rápidamente, negando con su cabeza. - Pero tú continuabas actuando como una niña amurrada, intenté hablarte mil veces pero parecía no importante aun cuando si intenté hacerte saber muchas cosas que deseaba contarte - Negó suavemente desviando su mirada a su mano que parecía estar empuñada y relajó la misma suspirando. - Mis únicos amigos eran ustedes, me sentí ahogada en un círculo en el que no sabía si quería seguir perteneciendo porque fuera lo fuera que sucedía iba a estar Dylan ahí y no quería verlo. Lo siento si te alejé de mi, lo siento - Dijo finalmente relamiendo sus labios y cerró sus ojos un instante.
- ¡Un viaje que ni yo sabia, Cailin! -exclamó como respuesta a lo primero, y negó con su cabeza. Quizás estaba siendo demasiado posesiva, pero siempre había sido así y tener ese miedo de perder a su mejor amiga la habían hecho reaccionar y quizás no de la mejor forma. - Ya no recuerdo qué era -dijo luego, honestamente porque ya no lo recordaba, había perdido el hilo de esa parte de la conversación. Se había puesto ya de pie para prepararse e ir hacia Luke cuando volvió a hablar y se giró hacia ella. - ¿Y mientras tanto qué? Mientras tú aclarabas tu vida, ¿qué? ¿Dejamos todos de existir? -le preguntó, escuchando cómo recriminaba su actitud y sus labios temblaban producto del llanto contenido. - Éramos tus únicos amigos, y más allá de Dylan, nos mandaste a la mierda -agregó ante lo último que había dicho, y tomó aire, cerrando sus ojos en lo que finalmente comenzaba a llorar y negaba con su cabeza. - Quizás yo no pueda entender eso, pero si yo llegara a terminar con Luke, tú serías la única persona con la que querría estar -dijo en un murmuro, abrazándose a sí misma , esperándola por si quería decir algo más.
- ¡Te dije que me iba a Brasil! Chicago salió de un día a otro, nadie, NADIE más que yo sabía - Exclamó de vuelta, llevando una de sus manos a su cabello para peinarlo hacia atrás rascando su cabeza. - ¡Lo siento, por ser tan egoísta! Pero todo ese puto tiempo pensé en mil cosas, y no me preocupaba de mí. ¡No te mandé a la mierda, Holly! - Dijo como si ya no tuviera maneras de explicarle o hacerle entender que era lo que había pasado con ella. - Jamás lo hice. Y sabes, sabes más que nadie que con la persona que quise estar desde el primer momento fue contigo- Le indicó apuntándola con el dedo, sin importarle si acaso era considerado como mal educado dejando caer su brazo segundos después para apoyarse en el mesón que dividía la cocina de la sala y botó el aire de manera pesada.
Prefirió no seguir respondiendo, ya no quería pelear más, no le gusta y estaba cansada. Si bien se había ido con ella luego del asunto con Dylan, fue después de eso cuando se había sentido dejada de lado. Pasó su mano por su mejilla luego de que la apuntara y actuando por instinto avanzó hacia ella, abrazándola en lo que rompía a llorar. - Lo siento -murmuró entre sollozos, escondiendo el rostro en su cuello mientras la abrazaba fuertemente-. No quiero quedarme sola, no me dejes sola -le pidió en lo que continuaba llorando, por algún motivo, Holly le tenía pánico a quedarse sola, por eso se aferraba tanto a las relaciones que tenía, la de Luke y la que tenía con ella, que a pesar de todo lo dicho, quería seguir teniéndola.
El día había amanecido despejado, poco a poco la primavera era más presente en la ciudad y se podía notar cuando las nubes se ausentaban y las brisas por la mañana no eran tan frías. La gente parecía que llevaba horas en pie, realmente era la ciudad que nunca dormía y eso quedaba claro en cada una de sus calles. El paso de Cailin era apresurado, no sabía específicamente por qué pero no podía disfrutar de esa caminata que hacía cada vez que iba al trabajo.
Un montón de cosas habían pasado por su cabeza durante esos días, no estaban siendo unas semanas fáciles para ella, la inestabilidad emocional con respecto a su antigua relación la habían hecho cuestionarse más de una cosa con respecto a las decisiones que estaba tomando en su vida. No iba a negar que estaba rodeada de gente que se preocupaba por ella, algo que agradecía sin dudas, pero siempre había un vacío que le parecía imposible de llenar.
No había sido hasta el sábado por la mañana, que tras despertar y enterarse de la noticia en la que Holly y Ashton estaban involucrados, sintió la profunda necesidad de hacerse cargo de la situación que rondaba en su cabeza; no podía seguir ignorando lo que sentía, había pasado muchos meses haciendo caso omiso a lo que realmente le afectaba y no quería asumirlo; pero hacerlo, era la solución a todos sus problemas emocionales.
Sabía perfectamente el camino hacia el lugar donde su “ex-mejoramiga” se estaba quedando, sus piernas se hacían cortas subiendo las escaleras del metro que la acercó aquel lugar y continuó su ritmo de caminar hasta aquel departamento. Si bien había dejado la ciudad de California, no había perdido el contacto del todo con sus amigos, siendo Luke su principal ayuda para esta ocasión.
Un nudo se apropiaba de su garganta y de su abdomen, no sabía exactamente que era lo que iba a decir ni mucho menos hacer, pero sabía que debía hacerlo, aunque por su cabeza se cruzara el pensamiento de inseguridad con respecto a si estaba en lo correcto o no. Los latidos de su corazón se aceleraron al momento que entró al edificio de la dirección indicada, sus manos estaban heladas y tenía una actitud bastante diminuta en ese momento, por lo que solo se limitó a tocar el timbre esperando a que fuese el rubio quien abrió.
Saludó al chico con un abrazo, no había sido hace mucho que se habían visto, puesto que cuando se encontraba en la ciudad, más de alguna vez salieron para comer y conversar. – “Ya vengo” – Dijo el rubio haciendo una seña para que le esperara en la sala, llamando a Holly para indicarle que tenía visitas en la sala, sin decir quién era y la acompañó hasta aquel lugar – Las voy a dejar – Aseguró con una suave sonrisa, guiñándole el ojo a Cailin en lo que besaba la frente de su novia antes de abandonar el lugar.
Apenas pudo disimular la expresión de su rostro cuando vio a la chica aparecer por la sala, jamás la había visto de ese modo y le era realmente shockeante notar las marcas en su rostro que había dejado la noche anterior. – Holly – Murmuró con su voz totalmente quebrada, llevándose una de su mano para cubrir su boca como si de algún modo pudiera detener el llanto que quería apropiarse de ella – Que fue lo que te pasó – Murmuró sin esperar una respuesta, sabía que la situación había sido fea, pero no pudo evitar sentir como la angustia se apoderaba de ella al verla en ese estado, lamentándose tener que haber llegado a ese punto para volver a verla. – Que te hicieron – Susurró avanzando un par de pasos hacia ella, sin atreverse abrazarla aunque se moría de ganas de hacerlo, la extrañaba, la necesitaba y estaba allí, para poder recuperar todo aquello que le hacía falta.
Aquella mañana de lunes no había sido muy distinta a las que había tenido el resto de los días anteriores, se despertó temprano por la incomodidad que le causaba tener que dormir del lado contrario al que siempre lo hacía, el golpe en su rostro aún estaba sensible al tacto, además del notorio morado de éste. Su cuerpo aún le dolía, mucho menos que el fin de semana, pero seguía sintiendo como si la hubieran apaleado, la adrenalina de esa noche, los forcejeos y el miedo le pesaban en el cuerpo, todavía.
No había tenido la mejor bienvenida a la ciudad, incluso había pensado en regresar a San Diego, un lugar en el que siempre se sintió segura, a pesar de haberse visto en algún momento involucrada en un tema algo turbio, pero en sus años en California no había estado ni cerca de lo que le había ocurrido la madrugada del sábado. Agradecía tener a Luke de vuelta, quien, como siempre, la regaloneaba y entregaba esa seguridad que no podía sentir con nadie más. Se quedó en la cama mientras el chico iba por algo de desayuno, sabía que pronto regresaría a Washington por lo que tenía que aprovechar aquellos pequeños momentos con él.
Volvió a recostarse en la cama una vez sola, abrazó la almohada correspondiente a la de su novio y apoyó su mejilla sana en ella, su mirada se mantuvo en un punto fijo mientras, de manera inconsciente, recordaba esa noche, le era bastante difícil olvidar la escena de los niggas golpeando a Ashton, un golpe tras otro, pero lo que no podía sacarse del pecho era la sensación de angustia y falta de protección; la culpa, ¿qué estaba pasando con ella? De un tiempo a esta parte sentía que había retrocedido en su vida, que había vuelto a ser la chicamiga de hace un año o más, donde no se preocupaba de cuánto tomaba o de los riesgos y consecuencias de sus acciones, porque sabía que, de cierta forma, siempre tenía a alguien que la acompañaba o que al menos, en un estado igual de ebrio que ella, le daría o no su aprobación. Suspiró de manera pesada y cerró sus ojos, vivía con unas constantes ganas de llorar que ni ella entendía de dónde provenían; había vuelto con Luke, iba a expandir su negocio, tenía buenos amigos pero aún le faltaba la otra pieza importante en su vida.
Alzó su mirada hacia Luke cuando entró en la habitación y le anunció que tenía visita, frunciendo su ceño y alzando apenas su cabeza para preguntar quién era. — ¿Por qué no me quieres decir? — preguntó la chica mientras se acomodaba unas calzas, quedando con una polera pabilo encima, le extrañaba ese aire misterioso que su novio traía.
Salió de la habitación y caminó junto a Luke hacia el living, su rostro cambió drásticamente al ver el de Cailin en aquel lugar y se detuvo en seco. Sus ojos verdes parecieron tomar un color más fuerte y claro porque se le hizo imposible que no recobraran un brillo al verla. — Cailin —murmuró la chica, sin siquiera prestarle atención al beso que Luke había dejado en su frente. No fue capaz de decir ni de hacer nada más. Por un momento, los sentimientos vinieron de golpe hacia ella, recordando todas las emociones que había sufrido por parte de su amiga y apenas dio un paso hacia atrás, inconsciente, al verla acercarse, como si quisiera protegerse de algo. — ¿Qué haces aquí? —preguntó en apenas un murmuro, sin hacer caso a ninguna de sus preguntas, su voz suave no tenía dejo de ninguna otra cosa más que de confusión, y sus ojos se pasearon por el rostro de su amiga, se veía triste y quiso llevar su mano hacia ella, reteniéndola en lo que se abrazaba a si misma.
·No sentia sus piernas en ese momento, no sabia como es que aun permanecia de pie y le extrañaba la forma en que se sentia frente a Holly. Su pecho se apretó cuando vio que retrocedió, la entendía, la protección era algo de lo cual no la iba a culpar. Su mirada recorrio su rostro con detención, asi cómo el resto de su cuerpo que dejaba ver una que otra marca sobre todo en sus muñecas. Estaba angustiada, verla de ese modo es una imagen que todo quisieran, mas cuando estaba allí con el fin de recuperarla. Llevo la palma de su mano a su rostro para limpiar las lagrimas que comenzaron a salir de este de manera inmediata, tenia una mezcla de sentimientos en su interior que no sabia por donde partir. — Me enteré de lo que pasó — Murmuró finalmente relamiendo sus labios al momento que despejaba su garganta, como si asi pudiese deshacer el nudo que tenia, pero fue imposible — Te extraño mucho, Holly — Admitió enseguida, dejando caer sus manos a los costados de su cuerpo manteniéndose frente a ella, ya estaba allí y no iba a dar marcha atrás — No tienes idea la falta que me has hecho — mantuvo su mirada en sus expresiones, buscando algun indicio en ese momento de que no era la unica — Entiendo si para ti no es del mismo modo, quizás es hasta un poco tarde, pero no puedo seguir ignorando esto — Admitió con su voz quebrada en las ultimas palabras, ella sabria perfectamente si su reaccion difería por completo de la suya.
Fue como si en una extraña sensación se saliera de su propio cuerpo y se viera a ambas, frente a frente, como si fueran dos extrañas que no deseaban serlo, porque no lo eran. Ambas conocían a la perfección a la otra, nadie conocía a Holly mejor que la chica que tenía en frente, y ella estaba segura de que era algo recíproco. Podía leer la mirada de Cailin, llevaba años haciéndolo y apenas pudo asentir cuando escuchó la respuesta su pregunta. No quería verla llorar, nunca le había gustado hacerlo porque si empezaba una, era cosa de segundos para que la otra la imitara.
Escuchar sus palabras, esas palabras que en lo más interior de ella siempre había querido escuchar, hizo que bajara la guardia. Se había imaginado tantas veces esa situación pero tenerla ahi e intentar asimilarlo era algo que aún no podía. Sus labios se fruncieron y su mentón comenzó a temblar, no iba a poder contener mucho más el llanto y así fue, bajó la mirada en conjunto con su cabeza mientras comenzaba a llorar. Estaba sensible, la situación ocurrida recientemente la tenía con los sentimientos aún más a flor de piel y no pudo ocultar el sollozo que se escapó de ella mientras seguía escuchándola. Negó con su cabeza apenas a lo último, como si con ese gesto le dijera que ella sentía lo mismo, que no era tarde y que ella se sentía del mismo modo. — Cailin... —volvió a murmurar alzando la mirada hacia ella y sus ojos se encontraron por fin con los de ella, tomó aire buscando las palabras que la ayudarían a romper aquel silencio que solo el llanto silencioso de ambas rellenaba. — Yo también —logró decir, llevando finalmente su mano derecha hacia el rostro de su amiga, acariciando este y limpiando algunas de las lágrimas—. Te he extrañado mucho. Mucho —recalcó en lo que intentaba sonreírle—. No sé ni qué es lo que he hecho sin ti —agregó, refiriéndose a que su ausencia también significaba la falta de algo en ella. Alejó su mano de su rostro y buscó la de ella, tomándola para finalmente dar el paso restante y acercarse a abrazarla. No importaban los motivos, daba lo mismo el dolor de las acciones que ambas pudieron haber hecho, estaba ahi, no iba a despediciarla, no iba a echar a perder ese momento por el orgullo que por meses la mantuvo alejada de su mejor amiga. Sus vidas habían cambiado y ambas podían notarlo a pesar de la distancia que las separaba, su unión iba a ir siempre más allá de lo físico. Lo suyo era de esas amistades que estaban destinadas a ser por siempre y se lo hizo saber en ese esperado y ansiado abrazo.
El nudo que tenia en su gargante le ardia de un modo que parecia ser imposible, le dificultaba su respiración y las lagrimas corrian silenciosamente por su rostro. Habia estado durante todo este tiempo inconscientemente en la busqueda de rellenar un espacio que sentia vacío y gran par de su dolor se lo atribuía directamente a la ausencia de su amiga. Quiso obviar todo esto, muchas veces y luchaba contra si misma para no admitirlo, para colocar un parche ante sus ojos sin querer verlo. Cuando su amiga llevo su mano a su rostro, cerro sus ojos dejando que sus lagrimas calleran casi como goterones, muchas veces Cailin habia llorado de esa manera, en brazos de otras personas con razones que quizas no eran las que la tenian de ese modo, no tenia lo suyo, esa mitad esa persona que la hacia sentir completa y segura, se sentia sola aun rodeada de gente. No dudó un instante mas en rodearla por sus hombros, escondiendo su rostro en su cuello mientras rompia en llanto de una manera que casi la ahogaba, estaba soltando todo lo que alguna vez no pudo liberar por completo y dejaba en evidencia lo mal que lo estaba pasando, cansada de demostrar lo contrario. Se aferro con mas fuerte de ella, recordando segundos mas tardes que estaba golpeada y se alejó para mirarlo con sus ojos empañados, limpiando las lagrimas con sus manos recuperando su postura, o eso intentaba. — Me haces tanta falta — Murmuró entresollozos mientras la miraba con sus ojos que dejaban ver la sinceridad con la que estaba hablando. — Lo siento, Holly, de verdad que lo siento. Eres mi hermana, mi amiga, eres mi otra mitad y me siento incompleta cuando no estas — Admitió intentando sacar fuera cada uno de sus sentimientos que la mantenian angustiada y que, a pesar de sus sesiones en la terapeuta, no habia podido sacar, ni mucho menos sanar.
Sintió por fin los brazos de su amigo rodeándola, recordando ese dulce olor tan característico de ella y fue cuestión de segundos para que se uniera a su llanto. La había extrañado tanto, le había hecho tanta falta su guía y contención, podía tener muchos amigos nuevos pero ninguno era como ella, porque nadie era ella. Su mejor amiga siempre iba a ser una sola. Pudo interpretar el dolor en su llanto y le dolía escucharla así, ¿qué había pasado entre ambas? ¿Cómo habían podido dejar pasar tanto tiempo? ¿Cómo se permitieron cometer errores y vivir experiencias que no compartirían? Sus lágrimas no dejaban de salir, por fin el cúmulo de cosas de estos meses se liberaban, con quien realmente debía hacerlo. Se alejó suavemente de ella, a pesar de la molestia que le causaba abrazarla no quería dejarla, por lo que siguió sosteniendo su mano mientras limpiaba con cuidado su rostro y buscaba su mirada. Botó el aire de manera pesada al escucharla, claramente el sentimiento era mutuo. — Ya, no importa, Cai. No lo sientas, ¿sí? —logró murmurar en lo presionaba suavemente su mano con la de ella. — Volvamos a estar juntas, por favor —susurró casi en una súplica, no quería volver a perderla y desde ya tenía esa necesidad de saber todo lo que había pasado con ella en estos meses. De su relación que nunca supo, de su ida de San Diego, de su nueva vida, del por qué de su llanto. De todo. — Te amo, Cailin —dijo finalmente, y finalmente pudo sonreírle, aunque de manera muy suave, tampoco es que pudiera hacer mucho más y volvió a abrazarla, besando su mejilla antes de apoyar su mejilla buena en el hombro de su amiga.
Tomó sus manos entre las suyas acercando estas a su boca para apoyarse ligeramente en estas mientras cerraba sus ojos negando ligeramente con su cabeza, escuchando sus primeras palabras y era necesario hacerlo, necesitaba sentirse es paz con ella misma y saber que sus disculpas habían sido aceptadas por su parte, que no existía rencor entre ambas por lo sucedido y que su amistad iba mucho más állá de lo qué podría pasar. - Es que necesito saberlo, Holly - Murmuró mientras la miraba clavando su mirada en la suya - Necesito saber que me perdonas por todo lo que pasó - Su mentón tiritaba ante cada palabra que salí de su boca, mientras sus ojos se empañaban y parecía que no podía calmar sus emociones en ese momento. - Yo también te amo, me has hecho tanta falta - Sususrró respondiendo a su abrazo rodeándola por su cintura para acomodarse en su hombro, cerrando sus ojos en lo que dejaba escapar un respiro pesado, como si quisiera liberar todo aquello que le atormentaba hasta ese momento.
Asintió a su petición, Holly había quedado muy dolida con aquellas actitudes y distancia que Cailin había tomado, y por lo mismo había actuado de la manera en la que lo había hecho. No se sentía bien diciendo que la perdonaba, sentía que no estaba bien echarse la culpa en ese momento, aún así suspiró para responderle. — Está bien, Cai. Te disculpo, ya no importa —murmuró y fue como si de pronto recordara todo y el recuerdo del dolor de aquellas discusiones que tuvieron volvieran-. — No vuelvas a dejarme sola —le pidió, casi con el mismo tono de súplica que había usado anteriormente, sabido era que Holly le tenía pánico a la soledad, a quedarse sola. Volvió a dejar salir el llanto, habían heridas que no se habían cerrado y que en ese momento, parecían hacerlo. Mantuvo el abrazo unos instantes más, cerrando sus ojos en lo que ambas compartían el sollozo. — De verdad estás aquí —murmuró como si recién cayera en cuenta de eso, y sonrió, lo que tanto había deseado por fin estaba de vuelta. Parecía que finalmente todo estaba volviendo a su cauce.
Poco a poco sentía que su cuerpo se liberaba de un peso que llevaba hace bastante, una mochila que cargaba y que no la dejaba volver a ser la Cailin que solía ser. Asintió suavemente a sus palabras, no iba a volver hacerlo, había entendido que no podía volver a cometer ese error de dejarla a ir por más que se hayan equivocado en decisiones, ellas estaban destinadas a estar juntas por toda la vida. La abrazó sin intenciones de alejarse, sintiendo su corazón latir bajo su rostro, algo que calmaba a montones y de a poco iba tomando el ritmo de su respiración nuevamente. - Y lo estaré por siempre - [...]