Sobredosis de acondicionador
El otro día me estaba bañando y noté este molesto y recurrente momento en el que me voy a poner acondicionador y no logro recordar si ya me lo había puesto, y por más que me toco el pelo no logro descifrarlo, así que termino poniéndome de nuevo, o por primera vez, nunca lo sabremos.
Ese acto necio, insignificante para algunos, pero molesto y que hace cero feliz a mi economía en productos para el pelo me hizo llegar a la conclusión de que me pasa porque no estoy prestando atención, siempre estoy pensando en 800 cosas, haciendo listas mentales, ensayando lo que voy a decir en 2 horas (o en 2 años) o nada más absorta en algún embrollo mental. Y no me pasa solamente durante mi momento de baño, sino que en el día a día, en el trabajo, mientras manejo, mientras hablo con alguien, me tomo una birra, doy un beso, un abrazo, veo televisión, lo que sea. ¡Qué poca presencia en mis momentos!, porque es eso, presencia, y son eso, mis momentos, mi vida.
¡Qué molesto, de verdad! Porque me encantaría recordar cosas, guardar momentos, haber aprovechado oportunidades que de fijo ni noté, pero estaba TAN preocupada por “cosas” que el momento en sí, se perdió entre un montón de momentos básicos y normales, y es que de verdad tengo potencial para haber tenido, hoy en día, muchos momentos más de esos que uno vuelve a ver para atrás y dice “¡QUÉ BUEN MOMENTO!”, pero no, algo pasaba o estaba pensando que no dejó que llegara a ahí; que si me rasuré bien las piernas, que si guardé tal cosa, que si apagué tal otra, que si calzo o no calzo, que si lo estoy haciendo bien, que si se me ve bien el pelo, que si estoy gorda, que si estoy flaca, que si mi jefe se enojará, que si puedo salir así a la calle pero después me topo a alguien, que si está bien preguntar esto o el otro, que si me veré tonta, que si mis cicatrices serán asquerosas para la humanidad, que si lo dije bien, que si lo dije mal, que si escogí bien la ropa, que si se me nota que no me he depilado el bigote, etcétera, etcétera, etcétera. WOW y AJÁ, todo eso pasa, inconscientemente, pero es eso lo que me molesta, el poco control que se puede tener de la mente si uno la deja que se vaya.
Quiero recordar, quiero dar un beso y sentirlo, no pensarlo. Quiero ver una película sin tener que estar pendiente de si le dieron like a la foto que acabo de subir, quiero poder conversar y ver a los ojos a la persona y realmente ponerle atención a lo que me está diciendo. Quiero enamorarme de alguien y recordar para el resto de la vida del segundo en el que me di cuenta que me había enamorado. Quiero hacer un álbum de sonrisas en mi mente, quiero saber cuando lloro por qué estoy llorando, quiero ir a la playa y sentir el sol, la arena, el agua salada sin importarme las llantas y la celulitis, quiero bañarme y no tener sobredosis de acondicionador.
Quiero días más presentes, una mente más calma y un corazón más agradecido a partir de hoy.
¿Y ustedes, sufren de sobredosis de acondicionador?
<3












