De todas las personas en su aquelarre, a la que menos deseaba toparse primero era a Quinn. Rodó los ojos al reconocerla, aunque fue invisible para el resto porque, bueno, estaba debajo de una manta. Estuvo por comentarle lo hilarante que lucía disfrazada de Tinkerbell, cuando se le ocurrió una mejor idea (y francamente tampoco deseaba que la contraria lo identificara). Aclaró su garganta y se acercó a ella con casualidad. “Buena fiesta, ¿no?” Preguntó, fingiendo ser un extraño más.
* 𝒑𝒂𝒓𝒂 @quinxnc.






