#Headcanon #MediumBloods
Seria una tarde "asombrosa" o al menos así había dicho el hijo de Hefesto al convencer a sus amigos. Durante los últimos días tendían a estar alejados por las distintas actividades que se realizaban y Hugo había tenido la idea de ir a las canoas. Facundo y Daphne no dudaron en seguirlo. En cuanto a Serpen, él dudo un poco pero tan pronto vio que Melissa se les unía no tardó en alcanzarlos. El lugar estaba solo por lo cual podrían realizar cuantas carreras desearan junto con las driades. Se dividieron en parejas, el hijo de Poseidon junto con el chico reparador. Luego Daphne se pidió a Melissa y Serpen no hizo más que dedicarle una mirada de reproche y traición. Miradas las cuales Daphne ignoró.
— Novatos... — Dijo entredientes el hijo de Nemesis— No es como si necesitará ayuda. Igual les ganaría.
— ¡Sigue creyendo eso! — le grito la dama de los fantasma desde su canoa.
El muchacho sencillamente la ignoro al tomar su remo pero algo lo detuvo y no pudo seguir avanzando. Justo estaba por maldecir en voz alta hasta que una hermosa doncella lo sorprendió por detrás. Eventualmente, no era cualquier doncella sino una driade y ella lo observaba divertida.
— Parece que te falta un acompañante... — señaló juguetona hacia el asiento trasero— ¡Andando! ¡No hagas esperar mas!
Dicho esto último, la joven driades de cabello caramelo se adentro a la canoa dando un ágil y grácil salto.Ni siquiera espero respuesta del otro para tomar sus remos. Serpen estaba por hablarle pero cundo escucho los demás ya gritándole que se apresurara no hizo más que responderles de igual forma. Tan pronto se colocaron en línea junto con el resto, los demás le dedicaron miradas puesto que ya no estaba solo y Serpen sencillamente les sonrió. La carrera aun no empezaba pero en segundos todos fueron invadidos por un terrible espíritu de competición. Luego contaron hasta tres y la carrera inicio. No bastaba con solo remar con fuerza pero inclusive el mismo hijo de Poseidon usaba sus poderes para hacer que algunas canoas quedarán en sentido contrario, luego estaba la hija de Hades que de vez en cuando sacudía la tierra e incluso Melissa, la hija de Hecate siempre tenía uno que otro gran truco bajo la manga.
La carrera era todo un espectáculo y caos a la vez pero Serpen contaba con una driade, la cual era una de las mejores en el lugar. Ambos lograron confundir a los demás y resultaron ser los victoriosos. En un ataque de felicidad, ella no pudo contener su emoción y se lanzó en los brazos del hijo de Nemesis para luego estampar le un beso en los labios. Ninguno se espero aquello ni el mismo Serpen pero no parecía molestarle luego estaba Melissa quien lo fulminaba con la mirada. Lo que ninguno esperó era que unas cuantas canoas se elevarán detrás suyo y salieran volando en dirección hacia Serpen.
Un hora después, los tres chicos y Daphne se encontraban cabizbajos frente al oceano. Melissa no había estado de humor para acompañarlos.
— Es tu culpa... — Dijo finalmente Daphne quien se encontraba entre Serpen y Hugo.
— ¿Mi culpa? — Serpen lucia confundido— Soy de buen parecer... ¿Que culpa tengo yo?
— No me hagas decirlo. —Ella contesto de inmediato— ¡Es tu culpa y lo sabes!
Además...— Interrumpió Hugo— ¿y de que "buen parecer" hablas?
Daphne quien se encontraba balanceandose sobre sus dos pies no pudo evitar carcajearse. Enseguida Serpen le lanzó una mirada peligrosa, de esas que le provocan escalofríos a cualquiera. Podría haber hecho cualquier otra cosa para hacerlos callar pero sencillamente se limitó a empujar a Daphne con su dedo índice y ella no tardó en caer al lado de Hugo. Ambos semidioses cayeron en la arena pese a que intentaron mantenerse en equilibro puesto que Facu de igual forma los había empujado del otro lado. Daphne se quejó, Hugo intentaba quitarse toda la arena que se había metido entre sus rizos mientras Facu comenzaba a inquietarse por los minutos que estaba fuera del agua luego estaba Serpen quien sonreía malicioso. Era una tarde de invierno común y corriente en el campamento, sabían que pronto no tardarían en meterse en problemas pero mientras disfrutaban siendo los torpes jóvenes de siempre.












