"En qué pienso cuando pienso en dificultades" Robin Sharma
Creencia No 1: Esto también quedará atrás-
Hace mucho, cuando me hallaba inmerso en un doloroso proceso de divorcio, un respetado mentor me ofreció este sabio consejo para reconfortarme durante la crisis. No parecía que esas cuatro palabras pudieran cambiar algo, pero hicieron (y sigo sumamente agradecido por ellas). Para mi fueron como un bálsamo en una lesión delicada y sirvieron para recordarme la posibilidad de un futuro más brillante y también la realidad de que las experiencias difíciles nunca resisten, pero la gente paciente y resuelta siempre lo hará.
Creencia No 2: Todas las situaciones en apariencia terribles inevitablemente acaban bien.
El filósofo Arthur Schopenhauer escribió sobre este principio cuando afirmó que hay que vivir la vida con previsión, pero solo puede comprenderse al volver la vista atrás.
Solo al hacerlo podemos atar cabos y ver que todo lo que sucedió fue por nuestro bien y por nuestro crecimiento, que lo que veíamos como una carga- en el fragor de las dificultades-, con el paso del tiempo resulta una bendición. Eso hace que nuestra vida sea mucho mejor. Por favor, no olvides nunca esta idea. A mí me ha servido de mucho.
Creencia No 3: Si te ayuda a crecer no es un problema, sino una recompensa.
Uno de los principales propósitos de estar en la escuela de Tierra es aprovechar todas las condiciones que experimentas para convertir debilidad en sabiduría, miedo en fe y el dolor que todavía llevas dentro en un poder inconquistable. Y si, el proceso de reclamar el heroísmo perdido al convertirte en una persona más fuerte, valiente y noble está salpicado de momentos caóticos, incómodos y difíciles.
Sin embargo, he crecido más cuando peor me iba la vida. Gracias a mis problemas he conocido mis virtudes. La tristeza es el fuego que forjó el coraje y la persistencia, la paciencia y la gentileza, el optimismo para perdonar y la devoción para trabajar para el mundo. Esos beneficios inestimables no se desarrollaron en los días fáciles, sino en las temporadas de mi más profundo sufrimiento. Todo lo que el ego afirma que es "negativo" y "un problema", está en tu vida por una razón sumamente positiva y útil, pero aún no puedes ver las recompensas, porque se supone que no debes hacerlo. Debes experimentar plenamente lo que estás padeciendo. Entonces, las bendiciones sin límites fluirán en tus días.
Creencia No 4: La adversidad aflora para poner a prueba cuánto deseamos nuestros sueños.
"Cuando la vida parezca difícil y te preguntes por qué, recuerda que el profesor siempre guarda silencio durante un examen", dice el proverbio.
La vida plantea a gente esperanzada, excepcional y posibilista como tú y como yo experiencias decepcionantes e incómodas para calibrar nuestro compromiso con nuestros más hermosos objetivos y nuestros ideales más eufóricos.
Creencias No 5: El caos entraña oportunidades.
Cuando tenía poco más de treinta años leí el clásico Piense y hágase rico, de Napoleon Hill. Una de las frases de Hill se me quedó grabada: "Cada adversidad, incluso cada fracaso y cada angustia, lleva consigo la semilla de un beneficio igual o mayor". Cuando las cosas se pongan superdifíciles, te animo a que seas por defecto un buscador de oportunidades.
Creencias No 6: Los héroes nacen en épocas duras.
Los héroes no se gestan en periodos de estabilidad, sino en los días difíciles.
Mandela se convirtió en Mandela en la isla Robben. Rosa Parks se convirtió en una leyenda porque se enfrentó al maltrato.
Martin Luther King se convirtió en Martin Luther King mientras luchaba contra la brutalidad del racismo. Y Gandhi se convirtió en Gandhi cuando batalló contra un imperio.
Lo que intenta hundirte también te ofrece la trascendental posibilidad de conocer tus virtudes invisibles a la vez que creas nuevas aptitudes que te servirán para el resto de tu vida.
Creencia No 7: Vivir sin aventuras es no vivir en absoluto.
Una gran historia de Hollywood necesita tragedia y triunfo, pérdida y amor, y un villano siniestro que al final pierde ante el vencedor imperfecto.
Creencia No 8: La vida siempre te cubre las espaldas.
He descubierto que las noches oscuras del alma en realidad son experiencias de fe. En otras palabras, aparecen en el momento perfecto para ayudarte a confiar en una fuerza que es más grande que tú.
Para que mi ego ejerciera menos autoridad y mi lado heroico tuviera una voz más clara. Para que el miedo se convirtiera en confianza, el dolor conociera la paz y el egoísmo aprendiera el arte de dar.
Creencia No 9: La vida es demasiado corta para tomarse la tragedia demasiado en serio.
Los ciclos difíciles me han enseñado a desapegarme de los resultados, a cumplir mi parte y dejar que la naturaleza haga el resto. A conquistar un núcleo interior tan inconquistable que mi felicidad, paz y libertad dependen menos de cualquier elemento del mundo exterior.
Todavía me preocupa (un poco, pero desde luego menos que antes) lo que piensen de mí los demás. Aún anhelo hacer grandes cosas en la sociedad, y en parte me alimenta lo que consiga en el mundo. Todavía me hiere que alguien me trate mal, aunque no demasiado. Y mucho menos que antes, cuando era más joven y tenía una idea más pequeña de mí mismo.
Mi ambición es inspirar, animar y proteger a mi familia, a dar más de mí mismo a causas que conmuevan, como reducir el analfabetismo y ayudar a niños con lepra a llevar una vida mejor (una enfermedad muy trágica, especialmente para un niño pequeño).
Debes estar en el mundo, pero no demasiado. A mí me encantar estar en él, pero no necesito sus recompensas para lleva una vida satisfactoria. Disfruto de lo que hago, de los beneficios que he cosechado y de las bendiciones de mis días, pero no me definen en absoluto. Cada vez más, mi sentido del yo, mi eje de acción y los cimientos de mi voluntad provienen de lo que hay dentro de mí, no de lo que hay afuera.
Del libro Manifiesto para los héroes de cada día. Robin Sharma