¡Un poco de asombroso turismo!
Le gustaba mucho viajar. ¡Además, qué lo detenía! Definitivamente no el gobierno. ... Hah, qué mal chiste. Tenía antojos de visitar algún sitio lleno de historia y buena comida, de modo que pudiera sacar tantas fotografías como la memoria de su cámara digital le permitiese. ¡Siempre recibía muchos comentarios interesantes cuando escribía alguna entrada en su blog! Y qué decir de las otras redes sociales. Un hombre atractivo, albino y de buen físico siempre era llamativo. ¡Y estaba siendo modesto! Curioseando en internet se topó con una foto de la Torre de Pisa... ¿Hacía cuánto no iba a Italia? ¿Y si visitaba a Feliciano? Un paseo en góndola sería grandioso y- Oh, un anuncio. "¡Visite Roma!" ... "Hallo! ¿Adivinas de quién es esta asombrosa voz? ¡Correcto, Gilbert! Adivina qué, te regalaré nada más ni nada menos que una visita mía. ¡Pronto! Así que prepárate, me tendrás en tu casa mañana en la mañana. ¡Quiero visitar muchos lugares, así que ponte zapatos cómodos! Auf wiedersehen." Le dejó ese mensaje en la contestadora mientras iba de allá para acá preparando su maleta de viaje. Dejaría a Sieger, su rottweiler, en casa de su hermano, y de Beilschmidt Fitnessstudio podían encargarse los entrenadores que tenía a cargo. Su gimnasio siempre funcionaba con la precisión de un reloj suizo.
—Esto será divertido.














