14 de Febrero.
Para algunos una fecha importante y esperada, para otros, un día cualquiera.
Y para Adam era... bueno, una mezcla de ambos. Reconocía que al fin y al cabo ese día era una excusa para el consumismo, pero ya que en general para la sociedad era "el día del amor", encontraba que podía sacar provecho de eso y tener un detalle con su hermano. Sabía que aquello le pondría contento y le haría sentir más querido, eso era lo único importante.
Haciendo equilibrio con la bandeja para que no se le cayera nada, entró en la habitación de Haider silenciosamente. Con cuidado se acercó hacia la mesilla de noche y ahí la bandeja. Luego fue hasta la ventana para correr las cortinas y dejar que el sol iluminara toda la habitación, oyendo gruñidos y sonidos de desaprobación a sus espaldas.
Sonrió ante eso.
--¡Buenos días, dormilón!--Exclamó a propósito para acabar de despertarle. Se dejó caer en la cama, tumbándose de lado para quedar cara a cara con Haider.--Te he traído el desayuno especial de San Valentín.--Esta vez habló más suavemente, dedicándole una pequeña sonrisa. Desde hacía años que habían adoptado aquella tradición: Adam despertaba a Haider trayéndole el desayuno especial a la cama. Aunque en verdad lo único que tenía de especial es que en vez de ser lo que solían comer, eran galletas horneadas por el moreno y las tostadas estaban cortadas en forma de corazón.
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