¿Conectados?
Esta época de conexiones múltples, donde andamos todos desconectados del otro y de nosotros mismos.
Esta época de mandarnos fotos de nuestros sobrinitos, y las pastas del domingo, y el recital de rock del mes, y nuestra cara feliz, dormida, ojerosa, sin expresión. (...fotos que se borran más rápido de lo que se sacaron).
Está época que nos hace sentir cerca de personas que, en realidad, nunca dejamos de tener lejos.
Esta época plagada de citas a vistas, demasiadas vistas antes de una cita. A ciegas va el corazón.
Esta época de comprar amores, de vender ternuras, de hacer trueque de anécdotas, besos y caricias.
Fugaces. ¿Falsos?.
Esta época de conquistar al otro hablando. Por teléfono. Por chat. Por Facebook. Por WhatsApp. Y una vez conquistado, desechado. Y a conquistar a otro. Por teléfono. Por Facebook. Por WhatsApp...
Está época tibia de sinceridad, de entrega, llena de soledad disfrazada de valentía, plagada de vacío disfrazado de libertad.
Estamos tan solos que invitamos a extraños a sumarse a nuestra vida. Y caemos en la paradoja de extrañar al extraño si ya no está. ¿Y qué se extraña de un extraño? Tal vez la ilusión.
Esta época de rápidos encuentros, y rápidas despedidas.
Esta época sábana. Que cubre dolores y se usa además para tener sexo por oportunidad. Porque sí. Porque se puede. Porque es sencillo. ¿Y por qué no?.
Esta época de hablar mucho, y sentir poco. (Tantas palabras sobran cuando dos miradas se encuentran...)
Esta época histérica. Rabiosa. Descontrolada. Impulsiva. Exagerada. De pantallas. Aislada. De imaginaria comunicación. Nostálgica.
Esta época peligrosa para andar sin escudo. Pero una fiesta para andar con máscaras.
-Magalí Tajes.












