«Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido».
—Eduardo Galeano
seen from China

seen from Malaysia

seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from Lithuania

seen from T1
seen from United States

seen from T1

seen from United States

seen from T1

seen from T1
seen from Russia
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from China
seen from China
seen from France
seen from South Korea
seen from United States
«Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido».
—Eduardo Galeano
Todo lo sólido se desvanece en el Aire[2004]
@spaceintruderdetector siempre repartiendo cultura y felicidad, más en su blog, miren esto que buena pinta:
"Todo lo sólido se desvanece en el aire" es el título que Berman, citando a Marx, eligió para proponer una reflexión sobre el mundo moderno. El autor analiza la experiencia abrumadora de la modernidad. En contra de lo que convencionalmente se piensa, la revolución modernista no ha concluido. A partir de las conmociones revolucionarias del arte, la literatura, la política y la vida cotidiana, el espíritu del modernismo ha desarrollado unas tradiciones propias aún vigentes, tradiciones que paradójicamente sacrifican el pasado y el presente para abrir una perspectiva de futuro.
Berman ofrece una nueva visión de las raíces del modernismo y su evolución en las turbulentas ciudades de Europa y América. Su historia está repleta de personas y lugares importantes, desde Dostoievski y el Paris del siglo XIX, hasta el Bronx de su juventud. Con ello nos desafía a comprender e incluso celebrar nuestra situación singularmente moderna, en la que nada es seguro salvo el propio cambio, y en la que “todo lo sólido se desvanece en el aire”.
ENLACE (Internet Archive)
Hoy los libros son nuestros viejos. No nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (el que, alfabetizado, no lee) consiste en que él está viviendo y viendo sólo su vida y nosotros hemos vivido muchísimas."
— Umberto Eco.
La lectura de libros sigue siendo un indicador de la cultura de los habitantes de un país. En Suiza, con una población de 8.7 millones de habitantes, 14.5 veces más pequeña que la de México, se publicaron en 2021 más de 12 mil títulos, mientras en México, con una población de 126.7 millones, 14.5 veces mayor a la de Suiza, se publicaron 7 mil 686 libros diferentes, 1.6 veces menos que en Suiza. La lectura de libros sigue siendo una referencia de la cultura en un país.
La respuesta a la pregunta sobre si los libros físicos desaparecerán completamente es incierta. Como lo es todo en estos tiempos. Lo que es claro es que ambas opciones, los libros físicos y los electrónicos, tienen su lugar en el mundo de la lectura. La clave está en encontrar un equilibrio entre ambas formas de lectura y abogar por prácticas sostenibles en la producción y el consumo de libros físicos: informarse y pararse a pensar antes de tomar una decisión precipitada para tí y para el planeta puede ser el granito de arena que necesitamos para seguir adelante.
Si bien los libros siguen siendo un recurso educativo clave, su presencia en los hogares disminuye, reemplazada en parte por herramientas digitales. No obstante, el uso de estas tecnologías en el aprendizaje requiere una supervisión cuidadosa para evitar consecuencias negativas en el rendimiento y la salud de los estudiantes. Las políticas educativas deben adaptarse a estos cambios, asegurando que los estudiantes puedan beneficiarse tanto de los libros como de los recursos digitales, creando un entorno de aprendizaje inclusivo, equilibrado y eficaz para el desarrollo integral de los jóvenes. Ese es el reto.
«La modernidad ha pretendido dar una respuesta filosófica y política al romanticismo y al dandismo. Ha intentado producir lo que podríamos llamar “gran relato”, ya sea el de la emancipación, a partir de la Revolución francesa, o el discurso del pensamiento alemán sobre la realización de la razón. También el relato de la riqueza, el de la economía política del capitalismo. De algún modo todos estos discursos han sido intensificados y reorganizados por el marxismo, que ha ocupado la escena filosófica y política de Europa y del mundo durante todo un siglo. Mi hipótesis es que, para una gran parte de las sociedades contemporáneas, estos discursos ya no son creíbles ni bastan para asegurar como pretendían un compromiso político, social y cultural. No confiamos ya en ellos. Hemos de afrontar el problema del sentido sin la posibilidad de resolverlo por la esperanza en la emancipación de la humanidad, como la escuela de las Luces o el Idealismo alemán, ni por la práctica del proletariado para conseguir una sociedad transparente. Incluso el capitalismo, el discurso liberal o neoliberal, me parece difícilmente creíble ahora mismo. Por supuesto que el capitalismo no está acabado, pero ya no sabe cómo legitimarse. Ya no hay quien se crea aquella justificación de que “Todos se enriquecerán”.»
Jean François Lyotard: Reglas y paradojas. Los Cuadernos del Norte, Año 6, N.º 23, Septiembre-Octubre 1985, pág. 48.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1
El capitalismo no es un destino, sino una construcción histórica. No emerge de una necesidad interna, sino de un entramado de fuerzas y dependencias que han moldeado el mundo en el tiempo largo. En este ensayo, Immanuel Wallerstein lo piensa no solo como un sistema económico, sino como una arquitectura global del poder.
Desde la dialéctica entre centro y periferia hasta la erosión del Estado-nación, El capitalismo histórico desborda los márgenes de la economía política para situarnos en una historia materialista del presente. Breve en extensión, pero ineludible en su profundidad crítica. archivo y lectura en archive.org descárgalo gratis en pdf ig @/begoniamartz
Bon Soir 🆕️🕺💃💙
MC★Solaar 🎶 Ils dansent / Modernidad
Desde Tokio a Kioto Japón!!
Viajar de Tokio a Kioto es una experiencia que combina modernidad y tradición, llevándote desde el corazón vibrante de Japón hasta su alma histórica.
Tokio, la capital actual de Japón, es una metrópolis que nunca duerme, con sus rascacielos iluminados, la moda vanguardista de Harajuku y la electrónica de última generación en Akihabara. Es una ciudad donde la tradición se entrelaza con la modernidad, y puedes visitar templos antiguos como el Senso-ji o contemplar la ciudad desde las alturas en el Tokyo Skytree.
Una vez en Kioto, te sumergirás en la antigua capital imperial de Japón. Es una ciudad que cautiva con sus santuarios sintoístas, templos budistas, palacios imperiales y jardines zen. No te pierdas el Fushimi Inari-taisha con sus famosos torii rojos, el Kinkaku-ji (Pabellón Dorado) y el distrito de Gion, conocido por sus geishas y arquitectura tradicional.
Para una experiencia completa, considera quedarte unos días para explorar ambos destinos y absorber la rica cultura y la belleza de Japón. ¡Buen viaje! 🌸