"Sueño con un mundo sin opresión"
ENTREVISTA - Carine Mansour | Barcelona
Lucha a su manera y con su arte. No deja de soñar con la libertad, pero sin caer en la provocación. Así es Mohamed Malas, uno de los más importantes directores de cine sirios, que estaba en Barcelona para la Semana Cultural de Siria en Catalunya, organizada por el IEMed.
--¿Cómo se hace cine en Siria?
--Es difícil pero no imposible. El único productor es la institución pública. Desde hace 30 años, creíamos que ayudaría al renacimiento del cine y que sería la vía segura para salir del retraso y de la ocupación (israelí). Pero nos decepcionó. Sentimos que el cine que queríamos hacer era crítico. El poder se enteró. Y surgieron las dificultades. Empezamos a buscar vías para rebelarnos contra este productor único. Ha sido vía producciones con otros países.
--¿Por qué el cine crítico os parecía la única vía?
--Queríamos rebelarnos contra el cine comercial egipcio que predominaba. Sin embargo, había que hablar honestamente de nuestra realidad, nuestra sociedad, y nuestra vida. Eso significa tener una mirada crítica, porque esta realidad debe cambiar a nivel social, político y de progreso. Y esta mirada siempre resulta incómoda para los regímenes.
--¿Qué hay que cambiar?
--No soy antropólogo, pero cada vez que quiero hablar de algo, siento que su imagen no es buena. Por ejemplo, la situación de la mujer tiene que cambiar. Tampoco no me siento cómodo cuando veo que se reduce la libertad de expresión. No quiero que haya presos de opinión. Pero mis peliculas no tratan de eso directamente. En ‡2Sueños de la ciudad,‡1 buscaba la etapa en la que la política estaba en la calle y no en las casas.
--¿Es decir?
--Que haya debates, partidos políticos declarados y no secretos, y que la calle sea su receptor.
--¿Puede ser el cine un medio para llegar a la libertad?
--El arte siempre es un mensaje para alcanzar la libertad. ¿Cómo? No lo sé, pero si no fuera así, no sería tan necesario expresarse. ¿El arte alienta eso? Depende de la fuerza del mensaje, de su capacidad de llegar, y de la lucidez del receptor. En este momento, el asunto pasa a ser político. Ya no es arte.
--¿Cómo es Siria en sus sueños?
--Libre. Sin más. Sé que este país tiene capacidades, riqueza y diversidad, lo que lo hace diferente, fuerte y creativo. Soy optimista en eso.
--¿Qué le hace optimista?
--Mi edad (risas).
--¿Piensa que llegará a ver algún día una Siria libre?
--No puedo contestar. No lo quiero.
--¿Qué le alienta entonces?
--La evolución del mundo. Porque las causas que defendimos durante mucho tiempo, dentro de poco pasarán a ser quimeras. Por ejemplo la cuestión del Estado, con su identidad y su unidad, o el panarabismo. La Unión Árabe que era un sueño, ya no lo es. La cooperación económica, la libertad política, la apertura entre los estados es lo principal. Hay conceptos que están rompiendo barreras entre la gente. Quiero un mundo sin opresión, ni tiranía, ni censura, ni prisiones, un mundo justo.
--Se dice que la creatividad se desarrolla en situaciones revueltas.
--Que sea el mundo justo. Si el arte encuentra temas propios, que sea, sino que deje de ser. El mundo justo es ante todo. Que no haya cine, ¿y qué? Habrá otras cosas.
--¿Cuantos sirios como usted hay, que intentan cambiar las cosas?
--Hay gente como yo y hay una generación nueva en la que creo, que está dividida entre la oscuridad y la luz. Pero yo creo en la generación que crea en la luz, que aún no ha encontrado su camino.
















