"Mientras de siglo en siglo se libraba el combate del mago y el científico, un tercer protagonista llamado poeta continuaba sin oposición alguna una tarea extrañamente análoga a la actividad mágica primitiva. Su diferencia con el mago - cosa que lo salvó de la extinción - era su aparente desinterés y desubicación, al andar siempre 'en la luna', le proceder por 'amor al arte', por nada, por un puñado de hermosos frutos inofensivos y consoladores: la belleza, la alegría, la conmemoración, la música de las palabras. Como ha dicho Julio Cortázar: 'el poeta ha continuado y defendido un sistema análogo al del mago, compartiendo con éste la sospecha de una omnipotencia del pensamiento intuitivo, el valor sagrado de una metáfora".
— "Julio Cortázar" en Ignacio Solares: "Cartas a una joven psicóloga". Pág 22.













