(...) El problema siempre ha sido que la única fundamentación moderna de la moral es un contractualismo enriquecido. Toda justificación de la moral, por tanto, es una justificación recíproca. No se puede defender la postura de un contractualista puro que sólo se justifica consigo mismo y espera así llegar a un acuerdo con el otro. Debe aclararse que la moral es esencialmente igualitaria y que se pueda definir como igualitarismo depende de su reciprocidad, o sea, resulta de una justificación recíproca.
Ernst Tugendhat












