Hasta que abrieron los ojos, todos simultáneamente; las membranas se deslizaron hacia los lados y mostraron la extraña calma de los habitantes de la más oscura fosa oceánica. William Gibson
Hace un tiempo que busco sitios para huir, abandonar pensamientos y prescindir estados de ánimo en busca de una falsa armonía, una calma que logra quedarse por momentos y aporta horas de vida a aquellos pobres náufragos. Eso es, busco calma. Bilbao no es Madrid, ni es Barcelona, ni siquiera se acerca a París o Berlín en tamaño aunque si guarda pequeños rincones que a cualquier Erasmus hace regresar a su origen por instantes. Hace un tiempo que busco calma mañanera que se acompañe de un buen té caliente, un desayuno placentero y contundente al ser posible, y ocupar el tiempo en leer intentando distraer al intelecto de oscuras fosas oceánicas, esas en las que uno cree estar en malos momentos y de los que desea huir. Ahí abajo no hay nada bueno, poca vida conocida se deja ver por esos lares. Vista al cielo, siempre al cielo.
Esta semana he conocido uno de esos cielos, un sitio donde hay calma, donde se encuentra la armonía y los placeres de las mañanas se dan por cumplidos. Café (Infusión en mi caso), libros, música, tranquilidad. ¡Al fin!. Bilbao cuenta con pocos sitios así, los hay, sí, pero están solicitados por el postureo y la calma es interrumpida por nuevas tecnologías, conversaciones ajenas sobre amores ajenos y una inquietud bien propia del “¡Ay!, ¿esa chica me está mirando? ¿y porqué lo hace?”. Soy muy dado a las distracciones, en el colegio era fácil acertar ante mi madre con la frase mítica de que me distraigo con una mosca, cierto es. Por eso no vale cualquier sitio para buscar la calma, no vale aparentarla, no vale experimentarla y de nada sirve forzarla, la paz llega y lo descubres cuando eres capaz de llevar 40 páginas seguidas de ese libro que tanto te está costando entender y del que evadirse suena sencillo.
Mi pequeño nuevo cielo mañanero no solo viene acompañado de un buen desayuno y de calmo ambiente, tiene conocimiento, mucho conocimiento. Me dejo de monsergas. Estoy hablando de IkasHUB. ¿Y qué es IkasHUB? Es más que un café, corrijo, el café es el acompañante, la excusa. Ikashub es un laboratorio de ideas, pensamientos y talentos. Un espacio de aprendizaje, encuentro e intercambio de todo tipo de cosas cuerdas que se pasean por nuestras mentes más perturbadas o coherentes. ¿Suena bien verdad? Pero seguro que no os ha quedado del todo claro. Imaginad un local con buena música, y tranquila, a un nivel de volumen acorde. Defino acorde al estado en el que se puede hablar, pensar, leer e incluso soñar en alto mientras tu oído es capaz de captar y apreciar un buen jazz o folk sereno sin que pase desapercibido. Ahora seguid imaginando un ambiente agradable, cosmopolita y global; gente de todas las edades y de todos los lugares del mundo. Y esto último es cierto. Su cercanía con el Hotel Domine y la Universidad de Deusto llena al local de gentes del mundo dispuesta a 20 minutos de stop o a dos horas de trabajos de clase en un portátil, desde la pareja de abuelos Belgas que visita Bilbao y está cansada del Hotel y de dar vueltas hasta el grupo de estudiantes del Master in Bussines Innovation. Te vas aproximando a la idea de IkasHUB, pero aún te falta mucho, las experiencias.
De todo buen lugar es sabido que ofrece algo más que el concepto de su nombre. Los buenos bares no solo ofrecen cerveza. Los grandes restaurantes no se basan en dar comida. Las mejores salas de ocio no ponen música a esperas de captar buen ambiente. Siempre hay un plus y en este lugar son las experiencias, aunque Ander, uno de los creadores me insiste mientras me hace compañía a un buen rooibos en que las experiencias de IkasHUB es la base y lo importante del lugar. Y estoy de acuerdo con él. Llevan con el local abierto un mes y tienen una agenda repleta de actividades y esto no ha hecho más que nacer, vendrán espacios nuevos y atractivos.
¿Qué tipo de experiencias o actividades tienen en IkasHUB? ¿Qué hacen de IkasHUB su estructura? Pues os las cuento. Yo ya me he apuntado a una y pienso ir todas las mañanas del “Morning, morning” para desarrollar mi pésimo inglés.
Meriendas filosóficas. ¡Wow!, ¿sabéis esa sensación de “tengo que verla” cuando ves trailers de futuras películas en la sala de un cine? En el cine todo sabe mejor; el calor aumenta, escuchas en mejor calidad de sonido y te sientes más partícipe de las películas. Las palomitas saben a ángeles salados y no sé a qué saben los ángeles pero tienen que estar buenos si comen Philadelphia. La CocaCola refresca más, y uno pierde todos los miedos al tocar tímidamente los dedos de tu posible chica. Me gusta el cine, más de lo que pensaba. Con las Meriendas filosóficas me ha pasado lo mismo. Fue leer el nombre y me obligue a asistir, tiene que estar genial sí o sí. Pero ya cuando leí de qué se trataba me juré que no podía faltar. Adoro la filosofía. En su día, muy lejano, me plantee por unos meses estudiar filosofía. No me baso en Platón o Aristóteles, lo que muchos conocen como filosofía. Todo va más allá y lo bonito de esta ciencia, la madre de las ciencias, es que puedes indagar y mucho en lo que a ti te gusta. Puedes crear un mundo a tu medida, con tus gustos, tus ideales, tu moral y tus pensamientos y con ellos crecer, variar o evolucionar, y aprender de otros. ¿Y lo bonito que sería compartirlo? Siempre he soñado con el café perfecto. Digo café como concepto, porque insisto, no me gusta. El café perfecto consiste en una tarde con ella; viste vestido largo de flores primaverales y no lleva parisinas o bailarinas, tiene el pelo largo, sonrisa tímida y mirada inocente. Es lista, escucha y sabe apreciar mis palabras y lo mejor de todo, se interesa por ellas. Hace preguntas, se cuestiona y comparte su reflexión. La tarde se oscurece, nunca la he ubicado en el tiempo. Invierno sería un lugar ideal, con lluvia, un paseo bajo el paraguas después… Eso siempre acerca. La primavera tiene su encanto y va a juego de su vestido. El otoño es algo diferente, me lo imagino todo de filtro sepia, seco. No pega mucho. Verano ayuda, terminar la tarde de conversaciones sobre la vida y nuestra vida con un paseo en manga corta, soñando con un mañana mejor y deseando que no se haga de día. Un baile suave con ella a ritmo de Always on my mind de Elvis, pegados. Ay, el café perfecto, ese que abre la ilusión y permite soñar. Pues espero encontrar algo así en las Meriendas filosóficas de IkasHUB, sin chica, supongo, y sin final feliz, un simple “hasta la próxima” bastará para saber que ha sido una buena tarde. A las Meriendas filosóficas acude Eukeni Acebal (@Eukeniacebal), quién también dirige las sesiones de meditación, pero esto viene más tarde. Eukeni es escritor, editor y profesor entre otras cosas da claves para llenar nuestra mente de ideas, nuevos planteamientos, y abre interesantes debates entre todos los participantes. ¿Os imagináis juntarse con un grupo de desconocidos, poner un tema sobre la mesa y debatir con respeto y aprendiendo de los demás? Se puede sacar tanto de ahí… tanto. No logro a ser consciente. Lo que está claro es que será positivo. Yo no me lo voy a perder, el café perfecto quedará para otro día.
En IkasHUB creen que el conocimiento se refuerza cuando se comparte. Eso es cierto y han dado con ello, por eso Ander me insistía en que estas experiencias eran la base de IkasHUB y que las conversaciones están por encima de todo. Para ello están organizando una agenda de encuentros con otras personas que como tú, yo, nosotros, generan preguntas para las que han encontrado respuestas propias, eficientes e innovadoras. Un miércoles al mes alguien, una persona entre las siete mil millones de personas que habita este mundo tiene algo que contar y se podrá conversar con ella tomando un café o un té y conversar. En situaciones así es cuando nubló la vista y pienso que el mundo es tan maravilloso…
Meditación + Breakfast. ¡Yuju! Más paz, justamente lo que necesito. Esto le encantará a mi amiga Ana Delia. Estos meses atrás he estado buscando clases de yoga. Siempre tuve curiosidad pero nunca he sentido la necesidad de ser partícipe. He ido consultando sitios con no mucha suerte. El yoga me resulta tan personal o tan íntimo que quién te enseñe o quién esté a tu lado en los momentos más zen ha de ser una persona con la que sentirse uno a gusto. Los sitios que he visitado, en su mayoría gimnasios, no me ofrecían mucha confianza. Me he equivocado seguro con las primeras impresiones de muchos de estos sitios pero creo que ha de ser “el sitio” y ese llegará. Por el momento tengo los Meditación + Breakfast de IkasHUB. Consiste en no hacer nada. Efectivamente, nada. Y es que es tan difícil no hacer nada en estos tiempos que una ayuda como esta no viene mal. Como mucho sabéis acostumbro a salir al monte casi todas las tardes. Suelo ir a correr pero lo que en realidad hago es huir, huir de el bullicio y todo lo negativo que hay en él y escapar a la naturaleza. Suelo sentarme a hacer estiramientos en una campa abierta a 900 metros de altura sobre el nivel del mar, rodeado de caballos, vacas y cabras y me siento tan puro, tan emocional que cuando bajo a la ciudad soy una persona nueva. Esta paz interior por desgracia me dura poco y por eso cada día deseo estar arriba cuanto más tiempo mejor. Como dice mi querido Tolstoi en Felicidad conyugal y la que es mi cita literaria favorita “Viví muchas vicisitudes y ahora creo haber hallado lo que se necesita para ser feliz. Una vida tranquila de reclusión en el campo, con la posibilidad de ser útil a aquellas personas a quienes es fácil hacer el bien y que no están acostumbradas a que nadie se preocupe por ellas. Después, trabajar, con la esperanza de que tal vez sirva para algo; Luego el descanso, la naturaleza, los libros, la música, el amor al prójimo. En esto consiste mi idea de felicidad. Y finalmente, por encima de todo, tenerte a ti como compañera y, quizá, tener hijos… ¿Qué más puede desear el corazón de un hombre?” Pues bien, al menos hasta entonces, acudir a Meditación todos los lunes, martes y viernes para no hacer nada puede ayudar. Y después, un buen desayuno.
Mi inglés es pésimo. Y no me abstengo en reconocerlo, de lo contrario mentiría. Sé inglés, veo series en VOSE y suelo leer artículos en inglés en internet, sobretodo de gastronomía, pero hablar y entenderlo a la hora de conversar me resulta muy difícil. Morning Morning está hecho para mi. Dos mañanas a la semana hay café inglés, libros y periódicos ingleses, menú en inglés y te atenderán en ingles. ¿No es fantástico? Además facilitaran conversaciones entre los participantes para que todo sea acorde al nivel de cada uno. Ya sabéis, si alguien quiere apuntarse conmigo los martes y los jueves a las mañanas a un café inglés y a intentar hablar en inglés (juro, al menos, intentarlo) que me diga.
Y muchas más actividades que mes a mes podremos ver en la agenda que tienen en su web. Experiencias de aprendizaje que permitan desarrollar nuestra inteligencia generadora: la responsable de las buenas ideas, de que sigamos motivados y lo mejor, de que soñemos despiertos. Me encanta.
Vale, todo genial, ¿y el papeo? Vale, vale. Hablaré de “gastronomía“. Aunque llevo varios meses sin actualizar el blog y creo que a partir de ahora va a tomar una temática más personal y centrada más en mi y en lo que ocurre día a día en ese maravilloso planeta de materia desconocida que tengo sobre mis ojos. Para acompañar el café tenéis riquísimas tartas hechas por Kikarea. Creo haber hablado de Kikarea en otra ocasión pero por si no lo he hecho os comento que estáis tardando en ir los que aún no lo hayáis probado. Kikarea es un Coffe & Bakery que están tan de moda pero a lo guay. Un lugar tranquilo donde tomar un buen café o un chocolate rico, escuchando buen jazz y comiendo ricos pasteles y deliciosas tartas caseras que se hacen allí mismo. El segundo mejor brownie que he probado en mi vida está ahí (el mejor ha sido el de Silvia), y sus galletas de chocolate son de altísimo nivel. Está en Perez Galdos (esquina con Doctor Areilza), en Bilbao. Y en IkasHUB creen que lo artesano y lo casero es lo mejor, y estoy de acuerdo con esto. Por eso, como os he dicho, podéis acompañar vuestros tés o cafés con ricas tartas, brownies, etc. de Kikarea. ¡Están deliciosas!. Yo hoy mismo he acompañado mi rooibos con una red velvet espectacular.
¿Y para comer? Pues algo sencillo y que me ha ganado. Sin complicaciones y como debe ser. Buena materia prima y a tu gusto. Crea tu propia ensalada. Por 6€ tienes la opción de mezclar ricos ingredientes a tu gusto. Me parece una maravilla el dar la oportunidad de comer sano y rico de una manera tan fácil. Olé por ellos.
Pero basta de contar lo que es IkasHUB. Id y convenceos vosotros mismos, no dudo que saldréis de allí con ganas de volver y seguro que os apuntáis a alguna de sus actividades. Y no pongáis excusas, está céntrico, es barato, mola un montón y si no tenéis con quién ir me habláis por Twitter (@skoorp) y estaré encantado de compartir una agradable conversación con quien sea :).
Web IkasHUB.net Facebook IkasHUB Twitter IkasHUB Vimeo IkasHUB Calle Barrainkua 9-11 (A la altura de Alameda Rekalde), Bilbao.
IkasHUB. Café, calma y conocimientos. ¡Al fin! Algo nuevo en Bilbao. Hasta que abrieron los ojos, todos simultáneamente; las membranas se deslizaron hacia los lados y mostraron la extraña calma de los habitantes de la más oscura fosa oceánica.












