10. Imprecación al caído San Roberto de Curicó:
Cada día que pasa mi dolor aumenta, aumenta y aumenta exponencialmente, nunca me habían engañado mirándome a la cara, y nunca lo vi venir de un familiar. Cada día la ira que tengo contra ti aumenta, aumenta, aumenta exponencialmente.
Te hubiera dado más de lo que me robaste, te hubiera servido de puntal en un momento difícil, pero canalla como eres (como ahora se que eres) no pudiste hacer otra cosa distinta, no te condeno por eso, hiciste lo que haz hecho toda tu vida, parasitar, parasitar, sacar pequeñas ventajas, avanzar 1000 pasos en 3 años, retroceder 1500 en un instante. Canalla, bajo, insignificante, penoso, triste, solo, solo, solo, solo, solo como un jalero que cuando muera no será recordado más que como un monumento al horror satánico de la indecencia moral.
Te odio profundamente, lo peor es que no tengo como deshacerme del odio, me robaste lo que el Estado ladrón me devolvió y quizás también me robaste un pedazo de alma, sólo quiero que tengas claro que hoy reafirmo mi posición de transformarme en tu enemigo, sólo quiero que tengas claro que cada vez que tenga la más mínima oportunidad de sabotearte lo haré, que cada vez que pueda hablar mal de tu persona lo haré, que cada vez que ofrezcas paz me negaré, que entraste a mi lista negra, que cuando mueras hablaré pestes repugnantes de ti en tu funeral y que nadie, nadie podrá defenderte de mi vómito constante de ira, de ira negra, de ira amarillenta y desgastada por los años.
Seré un enemigo lejano, semipresente y devastador, serás uno de mis objetivos en la vida, escupiré en tu tumba en cada ida al cementerio, si tengo dinero compraré el nicho contiguo para seguir destruyendo la poca fama que te quede, me tomaré la justicia en mis propias manos y esperaré el momento y te mataré en vida sólo con la palabra, y te borraré de la historia sólo con mi palabra. Dios te proteja de mi y de mi ira, de mi ironía y mi rabia, de mi trozo de alma robado que recuperaré a punta de odio ciego y burlesco, diré siempre mi verdad: que eres un canalla, bajo, insignificante, penoso, triste, solo, solo, solo, solo, solo.
Niego tu nombre y tu historia, niego tu calidad de humano, te declaro un inútil, un parásito, un oportunista, un arribista, un insensato, un infame, un hijo que mis tíos adoptaron por pena, que nunca supo valorarse y que destruyó todas y cada una de las oportunidades que tuvo a lo largo de su vida, un irresponsable que nunca reconoció su culpa, una constante víctima inconsciente de si mismo, un pobre de espíritu, un perfecto idiota moderno.
Te prohíbo usar el nombre de nuestro abuelo aunque sea tu segundo nombre, te prohíbo usar el apellido de nuestro abuelo, aunque sea tu segundo apellido, te expulso de mi familia, te expulso de mi pueblo y ten por seguro que vigilaré todos los días los obituarios esperando que publiquen tu velorio, esperando que alguien se digne a pagarte un entierro.












