Dos mares, para ahogar la tristeza, simbolizando el acto de dejar ir. En el que el mar se llevaría, lo que aún tiembla en mí.
Dos lunas, para iluminar lo que ya no está, concluyendo el final de todo. Permitiendo soñar con lo que ya no está.
Dos almas, que juraron amarse hasta el final de los días, pero que nunca lo lograron.
Dos eternidades, En el que soñaron con lo inigualable, en la que solo una de esas almas lograría lo que la otra, no pudo.
Murasaki 紫.








