Permaneció por algunos instantes como inmersa en la burbuja de beatitud y serenidad en que aquella voz la estaba envolviendo. Un escudo capaz de protegerla de la energía oscura que penetraban el cosmos. Habían pasado los siglos, los habían transcurrido juntos. Mano en mano, en el limbo de Memoria.
Memoria --Leonardo Patrignani











