Recuperando una cuerpa en un año
hace una año recibí mi primera inyección de estrógeno! cuando comencé el proceso sentía mucha culpa por querer este estilo de atención médica. la culpa era una mezcla de culpa por ser trans con mis padres que no lo iban a tomar bien y la culpa por tener acceso a un tipo de asistencia que la mayoría de personas trans en Guatemala no tienen y que no se sentía necesaria. Después de decirle a mi mamá que era una persona transgénero, ella decidió cambiar sus perspectivas y aceptar esta parte de mi que le había compartido. Ella decidió comprarme ropa diferente y utilizar los pronombres que le había pedido. Sin embargo, me dijo que ella apoyaba todo menos la transición médica. Esto es una mezcla de transfobia y del TOC de mi mama que se dispara con cuestiones de salud. Para apaciguar los sentimientos negativos, me convencí que estaba comenzando con un proceso de transición médica no para mí misma sino para las otras personas que se rehusaban a percibirme como necesitaba ser percibida.
Un año después puedo decir que el impacto más profundo fue en mi mundo interno y la conexión entre mi cuerpo y mente. Antes de esto siempre sentí que mi cuerpo no era mío. Yo era una inquilina en un cuerpo propiedad de todos menos yo. Era difícil verme viva después de los treinta. ciertos semanas, la disforia era tan mala que no podía salir de la casa por días. Así también evitaba actividades como ir al gimnasio, participar en cualquier deporte, nadar o ir a la playa.
Ahora entiendo lo que es sentir que tu cuerpo es tuyo. Por primera vez entendí porque las personas no serían la misma persona si cambiaran de cuerpo con alguien más. Toda mi vida había intentado pensar que toda mi esencia como persona estaba reducida a mi mente, pero ahora entiendo cómo mi cuerpo y mente son une.
Hace un año no sabía que iba a pasar con mi vida y un año después se que me gradué de dos carreras y trabajaré por un año en un lugar que gusta bastante para luego comenzar un doctorado en matemática. En verdad estoy muy feliz y por primera vez me veo en lel futuro lejano. Me miro de anciana envejeciendo y venerando una cuerpa que tuve que recuperar de las manos de otros y ahora se siente la más mía posible








