No te has desvanecido
las letras de tu nombre son todavía una cicatriz que no se cierra,
un tatuaje de infamia sobre ciertas frentes.
Cometa de pesada y rutilante cola dialéctica
atraviesas el siglo diecinueve con una granada de verdad en la mano
y estallas al llegar a nuestra época.
-El prisionero - Octavio Paz.
Faty













